El director de Leyendas de Pasión y de El Último Samurai corretea en su última película, Amor y Otras Drogas, entre la comedia y el drama romántico, y tiro porque me toca, haciendo difíciles equilibrios. Le ayudan en la tarea Jake Gyllenhaal, que se ha puesto la mar de sexy desde que hiciera Donnie Darko, y Anne Hathaway, quien ya coincidió con Gyllenhaal en Brokeback Mountain, y que siempre está mona. Ambos protagonistas están encantadores, pero el resto del (solvente) reparto obtienen todos unos papeles tan disparatados que los hacen insoportables.
Tras un incio casi estresante de contemplar, en el que se muestra el mundo altamente competitivo típicamente americano de las ventas, como una versión de Glenngarry Glen Ross en clave de comedia, aguarda la historia de un triunfo en lo profesional y una revelación en lo personal. Gyllenhaal es un seductor trepa en quien uno jamás confiaría. Un tipo dispuesto a hacer cualquier cosa en beneficion propio que (oh, sorpresa) se enamora de Hathaway, una chica enferma de Parkinson. A partir de ahí se desarrolla una trama agradable y nada más.
Tras un incio casi estresante de contemplar, en el que se muestra el mundo altamente competitivo típicamente americano de las ventas, como una versión de Glenngarry Glen Ross en clave de comedia, aguarda la historia de un triunfo en lo profesional y una revelación en lo personal. Gyllenhaal es un seductor trepa en quien uno jamás confiaría. Un tipo dispuesto a hacer cualquier cosa en beneficion propio que (oh, sorpresa) se enamora de Hathaway, una chica enferma de Parkinson. A partir de ahí se desarrolla una trama agradable y nada más.
El meollo de la cosa parece estar en los vuelcos que han dado los tiempos. Antes una comedia de género consistía en "chico conoce a chica y se pasa todo el minutaje detrás de ella hasta que consiguen meterse juntos bajo la misma sábana". Ahora el problema no está en la relación física, sino en involucrarse emocionalmente, en decir “te amo”, en comprometerse de manera seria. Por eso el planteamiento va muy rápido y todo lo posterior es dar vueltas sobre lo mismo hasta el desenlace cantado, con una secuencia final de lo más manida en la que hasta la impecable banda sonora hace aguas.¿Qué tiene de especial Amor y Otras Drogas? Que se ve chicha y el descubrimiento (oh, sorpresa, otra vez) de que el mundo de la medicina norteamericana no se diferencia del de los abogados o del de los vendedores de coches usados. Los momentos de humor, si bien no están mal realizados, a veces encajan mal y cortan el momentum, con un único chiste realmente bueno en toda la película. Tras hora y media pretendiendo presentar una perspectiva moderna alternativa a la tradicional comedia romántica, el último cuarto de hora acaba replicando los viejos clichés para decirnos que el amor es una mierda, pero mola. Tomen nota.
Calificación: 2
2 Comentarios:
No pensaba verla, pero si algún día me veo obligado a ello, tendré al menos el consuelo de poder contemplar la chicha de la Hathaway (que no es moco de pavo) :P
Un saludo.
Antes una comedia de género consistía en "chico conoce a chica y se pasa todo el minutaje detrás de ella hasta que consiguen meterse juntos bajo la misma sábana". Ahora el problema no está en la relación física, sino en involucrarse emocionalmente, en decir “te amo”...
Hemos pasado del Unfinished Fuck que era lo que hacía avanzar las comedias de sexos a "cuándo vas a decirme que me quieres". El signo de los tiempos.
No la he visto, por cierto. Pero sí, Ann siempre está mona. Esa chica me cae cada vez mejor (igual es por las veces que he visto una y otra vez trozos y más trozos de Princesa por sorpresa I y II)
Un saludito.
Publicar un comentario en la entrada