Cómo nos gusta un buen apocalipsis. Y más si viene de nuestra propia mano. El ser humano es capaz de imaginar los mayores horrores y, cómodamente escudados en nuestro sillón, el público parece sentir una irresistible fascinanción por contemplarlos. Lo refrenda Garth Ennis, bien conocido por ser el guionista de The Boys, esa serie de caca-culo-pedo-pis que está publicando Planeta De Agostini para satisfacción de asustabuelas y fans de Marilyn Manson. Con Crossed, Ennis ha dado una nueva vuelta de tuerca y se ha sacado de la manga una historia con mucha más enjundia sobre un mundo en el que se ha extendido una epidemia estilo zombie. Los infectados dan rienda suelta a sus más bajos instintos y con salvaje alegría se dedican a destruir, torturar, violar y practicar todo tipo de barbaridades con la expresión de niños que cometen gamberradas entre carcajadas de diabólico placer, de retorcida perversión malsana.
El planteamiento no viene ex-novo. Ennis toma descaradamente la misma idea que ya presentase Warren Ellis de forma mucho más insustancial en Black Gas, y a su alrededor construye un ambiente que va más allá del visto en The Walking Dead, más extremo incluso que el de The Road, la novela de Cormac McCarthy. Si damos un paso atrás podremos localizar ecos de 28 Días Después de Danny Boyle, y retrotraernos hasta el verdadero origen, The Crazies, un largometraje de George A. Romero que vio una primera versión en 1973 y un reciente remake el año pasado. Crossed es una miniserie de 10 números publicada en los Estados Unidos por Avatar que llega ahora a nuestro país recopilada en un tomo por Glènat. En ella Ennis ha decidido poner sus eternas ganas de hacer el burro al servicio de una historia concreta, salvando la distancia que va de la parida a la provocación inteligente. Una reflexiva exhibición de atrocidades de la maldad empotrada en el alma humana en la que salen a flote las perversiones más ocultas. En cualquier otro comic, Ennis daría la impresión de estar vendiendo otra vez una nueva ración de sus obsesiones con el sexo extremo, la religión y violencia gratuita para el público más impresionable. Sin embargo estos elementos están aquí encuadrados dentro de otras situaciones sin tomar en ningún momento el papel principal, no aparecen porque sí, como en otras historias del mismo guionista. No son el cuadro, sino el marco, y en Crossed funcionan dentro del engranaje de la historia sin rechinar.
El planteamiento no viene ex-novo. Ennis toma descaradamente la misma idea que ya presentase Warren Ellis de forma mucho más insustancial en Black Gas, y a su alrededor construye un ambiente que va más allá del visto en The Walking Dead, más extremo incluso que el de The Road, la novela de Cormac McCarthy. Si damos un paso atrás podremos localizar ecos de 28 Días Después de Danny Boyle, y retrotraernos hasta el verdadero origen, The Crazies, un largometraje de George A. Romero que vio una primera versión en 1973 y un reciente remake el año pasado. Crossed es una miniserie de 10 números publicada en los Estados Unidos por Avatar que llega ahora a nuestro país recopilada en un tomo por Glènat. En ella Ennis ha decidido poner sus eternas ganas de hacer el burro al servicio de una historia concreta, salvando la distancia que va de la parida a la provocación inteligente. Una reflexiva exhibición de atrocidades de la maldad empotrada en el alma humana en la que salen a flote las perversiones más ocultas. En cualquier otro comic, Ennis daría la impresión de estar vendiendo otra vez una nueva ración de sus obsesiones con el sexo extremo, la religión y violencia gratuita para el público más impresionable. Sin embargo estos elementos están aquí encuadrados dentro de otras situaciones sin tomar en ningún momento el papel principal, no aparecen porque sí, como en otras historias del mismo guionista. No son el cuadro, sino el marco, y en Crossed funcionan dentro del engranaje de la historia sin rechinar.
Ennis sabe crear unos personajes protagonistas carismáticos, aunque por otra parte arquetípicos, envueltos en un viaje iniciático en lo que de verdad importa es el camino y la evolución de sus caracteres, con momentos incluso para la poesía, llegando a recordar a Y, El Último Hombre. Son el joven inocente que se va endureciendo con el tiempo y que cuenta la historia en primera persona, y la mujer madura que tiene un pasado de sufrimiento y lidera la situación con aplomo. Tristemente hacia el final Crossed trastabilla y llega casi a resultar un trasunto de road movie cruzado con una visión paroxista de Mad Max. Por su parte, el dibujo de Jacen Burrows, portadista de Black Gas, cumple con corrección. Sin artificios, sin alharacas y sin disfraces, divertidísimo e imaginativo, aunque también sin arrebatar. Tras diez números desatando el caos, Ennis da por acabada la colección. No ha querido seguir adelante con un nuevo arco argumental aduciendo que ha quedado satisfecho con el resultado final. No tiene más ideas y no quiere forzarlas. Su creación más reciente queda como un despliegue tremendista, sí, pero también como una buena historia mucho más pensada y naturalista de a lo que últimamente nos tiene acostumbrados. Lástima que a mitad de camino Ennis se olvide de todas las implicaciones que podría haber desarrollado en el nuevo mundo creado y se limite a contar una aventura de persecución y huída. O tal vez decida que no le interesa ahondar y prefiere quedarse en el puro entretenimiento. La tremenda humanidad y la profunda reflexión de Robert Kirkman en Los Muertos Vivientes siguen pues sin ser superadas.Una segunda miniserie, Crossed: Family Values, ha pasado a manos de David Lapham, autor del premiado Balas Perdidas, con Javier Barreno a los pinceles. Se trata de una nueva historia independiente, ambientada en el mismo mundo, pero con personajes diferentes. Un innecesario movimiento para seguir ordeñando la vaca, menos imaginativo y peor dibujado, donde la historia pierde toda originalidad, y en su empeño por romper tabúes, deviene facilona. Como en casi todo, ya hay planes para hacer una adaptación cinematográfica que será imposible que alcance las cotas de brutalidad del original. Crossed es un buen comic, no sólo divertido, sino también bien escrito, interesante y propulsado por una retorcida especulación y una propuesta gráfica que sobrecogedora. Una alternativa mucho más recomendable que la ya aburridísima The Boys. A menos que sea usted un pez, Crossed le encogerá el corazón.
Calificación: 3





















