domingo 20 de junio de 2010

Coldplay

Tras la borrachera britpop, esa especie de respuesta desenfadada y juerguista desde las islas británicas al pesimismo y la negatividad del grunge norteamericano, la música de la pérfida Albión quedó un poco a la deriva. Blur habían cambiado demasiado y había demasiados malos rollos entre ellos. Oasis vivían en una neblina cocainómana que no les permitía darse cuenta de que sus discos cada vez se iban más por el desagüe del fregadero. Suede habían perdido pie, y multitud de grupos menores simplemente se disolvían en la nada. El recambio vino a raíz de dos discos que marcarían un nuevo hito y que levantarían multitud de imitadores. Por un lado, Radiohead habían abandonado sus intentos de ser los REM británicos y se habían destapado con una obra fundamental, OK Computer, que sería recordada no sólo como su obra maestra, sino como uno de los mejores álbumes de la historia. Por otro, Jeff Buckley, el hijo del siempre recordado Tim Buckley, debutaba con Grace un trabajo denso y multitextural que había despertado los elogios de los mismísimos Led Zeppelin.

Con estos dos puntales, gente como Coldplay, Travis y otros muchos, cimentarían sus primeros discos. Tras la prepotencia de las bandas britpoperas, estos grupos estaban formados por chicos limpitos, atractivos, simpáticos y amables. Muchachos adorados por la prensa, siempre dispuestos a sonreir en las fotos y a posar en situaciones divertidas. Tipos sin pretensiones y con ganas de hacer música imitando a sus héroes. Parachutes será en 2000 el debut de Coldplay. No es que fuera un gran disco, pero sí que contenía himnos a la sensibilidad llenos melodías y del tipo de guitarras tan queridas por la música británica que buscan tocar la fibra. Canciones como Don't Panic y Shiver, y sobre todo Yellow y Trouble, que sirvieron para poner banda sonora a multitud de anuncios televisivos y campañas de concienciación social. Sí, su música apelaba directamente a los sentimientos más tiernos. Son portada en todas las revistas y los críticos los adoran. Y es que son adorables. Pero también es que el público está ansioso por encontrar unos nuevos Radiohead ahora que el combo de Thom Yorke está cada vez más esotérico y difícil.

Dos años más tarde A Rush of Blood to the Head repite la jugada. Una vez más son aupados por la prensa por su simpatía y personalidad. Y una vez más su disco es una obra aceptable que se sustenta por los tarareables singles que en ocasiones llegan a ser fantásticos. Discos que son colecciones de tiempos medios y baladas, los escenarios en los que parecen sentirse más cómodos, los únicos que han sabido manejar hasta momento, con canciones como In My Place, Clocks y The Scientist que los colocan en las radiofórmulas y las listas de éxitos de todo el mundo. Han descubierto sus ambiciones y ya no aspiran a ser una banda de minorías. Su modelo ya no será Radiohead. Tienen la vista puesta en llenar estadios, quieren comerse el mundo, conquistar al público de U2. Lo siguiente será el glamour, la prensa rosa y el colorín, aunque la música baje escalones.

En el camino que lleva a su tercer disco, X&Y, la intellingentsia norteamericana los descubre, sus conciertos se llenan de celebridades, y Chris Martin empieza a salir con Gwyneth Paltrow. Hace bobaliconas demostraciones de buen rollito y solidaridad global que a todo el mundo enamoran, y contrata a un estilista. El resultado en otro disco más con singles que suenan en las radios comerciales, bastante relleno y un sonido mucho más ampuloso y energético. El sonido que pretende llegar a la cima. Que es adonde llegarán en 2008 con Viva la Vida y la eufórica canción que le da título. Un tema que habrán escuchado en todas partes. En el móvil de su vecino, en el ipod de su sobrina quinceañera, en el coche del cretino de su jefe. Y qué demonios, es una buena canción. Otro gran single más de una banda que se especializa en ellos, pero que nunca ha sido capaz, tal vez ni siquiera lo intente, de hacer un gran album. Posiblemente nunca lleguen a hacerlo. A estas alturas lo mejor y lo peor que se puede decir de Coldplay es que su obra maestra será su Greatest Hits. Pero como no se replanteen su carrera amenazan con aburrir hasta a ellos mismos.

miércoles 16 de junio de 2010

Exposición y venta de originales de Sempere

El próximo viernes 18 de junio la librería Universal de Barcelona, sita en la Ronda Sant Antoni 9, presenta la exposición y venta de originales del dibujante Jordi Sempere. Se podrán ver y adquirir originales de Total Hero, La Famila Rovellón, Los Trotabosques y de toda la trayectoria del artista. Al evento se unirán profesores y alumnos de la Escuela Joso de Barcelona para presentar la revista Zona Joso. Contará con la participación, entre otros, de Pascual Ferry, Oriol García, Francis Portela, Pepe Larraz, Sagar y Miki Montlló. Si quieren ustedes tener una semblanza de Sempere, la podrán encontrar aquí. Una oportunidad para los aficionados barceloneses y cualquiera que se acerque, de pasar una tarde comiquera en un buen ambiente. Recomendado.

lunes 14 de junio de 2010

Kick-Ass, el comic y la película

Vale, he caído, he picado. Y encima me he encajado ración doble. Arrastrado por la inevitable fuerza de la actualidad me he tragado Kick-Ass, el comic, y al día siguiente he visto la película. La historia guionizada por Mark Millar, famoso por sus burradas en The Authority, y correctamente dibujada por John Romita Jr. con un estilo reminiscente de Frank Miller, es como un sketch de los Morancos. Ambos autores, como el dúo de humoristas (?), conocen bien a su público, en este caso el pijamero, y saben perfectamente cómo venderles un producto. La audiencia a la que están destinados los gags de los Morancos se reconocen en ellos y se ríen con ellos, pero no se dan cuenta de que en realidad se están riendo de sí mismos. Les gusta lo que ven porque se sienten identificados, pero a la hora de reirse no caen en que esas exageraciones no son más que ridiculizaciones de sus propias vidas. Kick-Ass se burla del chavalito que se lleva su ración de grapas cada semana, ridiculiza sus frikadas y consigue resultar humorístico meramente mostrando unas conversaciones que resultan penosas y unas vidas patéticas. Como hacen los Morancos. Y como Millar y Romita conocen tan bien a su público, necesitan que a partir de un momento Kick-Ass deje de ser un comic con visos de verosimilitud para convertirse en un desparrame de sesos y sangre, con una niña experta en el manejo de la katana a la que no le duelen prendas a la hora de rebanar a quien se le ponga por delante.

Kick-Ass es un producto de, por y para un tipo de lector muy bien definido. El que ha crecido con estos comics como parte esencial de su vida y ha pasado horas debatiendo totalmente en serio quién vencería en una pelea entre Hulk y Wolverine. Es otro comic más que retoma una tendencia más o menos reciente que falsamente aparenta contar historias de superhéroes con un sustrato de realidad, pero que, como todos, acaba cayendo en el derroche de barbaridades y de momentos más o menos espectaculares pasados de rosca que demanda su audiencia. Ahora se llevan los comics con un fondo que parece extraído de la vida común, pero que no es más que una excusa para exhibir un muestrario de atrocidades que entretenga a la generación de You Tube, la que mira mientras dan una paliza a alguien, y en lugar de socorrerlo lo graban con sus móviles para colgarlo en la red como una diversión más. Hasta su argumento parece extraído de uno de esos vídeos que se ven cada día en la red. Un adolescente decide ser un superhéroe al estilo de los de los comics que tanto le entusiasman. Resultado: recibe lo que no está escrito. ¿Hay algo que pueda excitar más las fantasías húmedas del fan de comics superheroicos? ¿Y que le haga levantar más carcajadas? Las mismas risotadas que al ver el vídeo en el que sacuden al novato de la escuela hasta dejarlo inconsciente.

Para que el potaje resulte más metalingüístico no faltan las referencias a otros comics del género que harán las delicias del fan más hardcore. "¿Te has dado cuenta, Choni, de que los freaks de Kick-Ass están pintados como una pandilla de perdedores a los que todo les sale mal...? Un momento ¡Como Peter Parker!" O como tú. Más me rechina cuando se quiere especiar la historia a base de convertir a una niña pequeña en un remedo de Punisher entrenada por un padre fascistón y ultraviolento. O cuando las gracias se hacen con chistes arquetípicos a costa Michael Moore, Clint Eastwood y el Partido Demócrata norteamericano. Seguro que a una parte de la población estadounidense, la más volada, les habrán encantado y no le habrán pillado una pizca de ironía. Si es que la tiene. Igual que a la audiencia de los Morancos les encantan sus programas. Pero esto de que la pareja de autores quieran resultar graciosos a base de ver si la dicen más gorda en la próxima viñeta, al cabo de un rato empieza a perder chispa. Y más con una resolución de pacotilla, pillada por los pelos, que sirve para ponerse aún más bestia, pero que a mí me flaquea tanto como la explicación de El Protegido de M. Night Shyamalan. Vaya chorrada.

La adaptación cinematográfica es harina de otro costal, aunque se le podrían aplicar la mayoría de los calificativos que he empleado para el comic original. Destinada al mismo público y con resultados similares, discurre por otros derroteros. Empieza siguiendo a Millar y Romita al pie de la letra, y se va desviando convenientemente. Incluye los pertinentes guiños al comic para que se note de dónde viene, y hace alguna referencia a la cultura popular, como a Taxi Driver, que seguramente no captarán los niñatos a los que está enfocada y que ahora pueblan las salas esperando ver escenas flipantes mientran rumian palomitas y berrean. El film pretende ser mucho más suave y políticamente correcto, dentro de su brutalidad, que el comic. Así se evitan una calificación para adultos que les haría perder la tajada del público adolescente. Pero también pierde parte de esa mala baba contra su propio público y les devuelve una mirada más amable para con ellos. En ambas maniobras a la industria se le ve el plumero.

Si el comic acaba siendo infantilizado, la película es directamente infantil y desbarra en tonterías. Y no me refiero infantil en lo que muestra, sino en sus razonamientos y resolución simplones. Se carga la poca gracia del comic, dejando lo más insultante en blando y limpio, como es el caso de la relación entre el protagonista y la chica, y no pueden evitar añadir las recurrentes piruetas a lo Matrix que dan la mar de espectáculo. En realidad no sé si es peor la hipócrita forma en que la película desvirtúa el comic, o la manera en que se presenta la violencia como algo banal y divertido a una generación que cada vez está cometiendo más barbaridades no ya con sangre fría, sino regodeándose en ello. Al menos Nicholas Cage, que da más grima que nunca, habrá colmado sus sueños de interpretar a un superhéroe, aunque no puede estar más ridículo. Bueno, bien pensado sí que puede. Tanto el comic como la película, faltaría más, hay que seguir ordeñando la vaca, anuncian segunda parte. Igual que desde la televisión pública nos estuvieron iluminando los Morancos durante varias temporadas. Uf. ¿Entretenida? Bueno... ¿Olvidable? Definitivamente. Huh... como un gag los Morancos.

THE BLACK KEYS - Brothers

The Black Keys son un dúo de Ohio que han colado diversas canciones en bandas sonoras y juegos para ordenador. Si no los conocen, les diré que siempre han recordado al lado más bluesy de Led Zeppelin o a los White Stripes menos chillones. Tras la excursión en solitario de su cantante y guitarrista, Dan Auerbach, vuelven con Brothers, su sexto disco. Un larga duración con un sonido pesado que explica el hilo que lleva del viejo blues al glam-rock. El claro homenaje a The Beach Boys en su portada nada tiene que ver con lo que vamos a encontrar dentro del album, una vuelta de tuerca al blues y el soul tradicionales con composiciones tersas y pringosas, como la pegadiza apertura de Everlasting Light y la puesta al día que supone Next Girl. Las guitarras achicharradas y la saturación extrema de Howlin' for You conviven con ramalazos de soul hiper-auténticos como la versión de Never Give You Up de Jerry Butler, y una producción que recuerda al primer disco de John Lennon al frente de la Plastic Ono Band y al On the Beach de Neil Young, puesta de manifiesto en canciones como Ten Cent Pistol, se asientan cómodamente al lado de momentos más sofisticados como Tighten Up y Too Afraid To Love You. Con Brothers, The Black Keys han firmado sin lugar a dudas su mejor trabajo hasta la fecha.

sábado 12 de junio de 2010

GAYNGS - Relayted

Un concepto fascinante. Relayted es el primer disco de Gayngs, una especie de supergrupo indie norteamericano que reune a músicos de Rhymesayers, The Rosebuds, Andrew Bird y el hiperactivo Justin Vernon de Bon Iver, al frente de los cuales se pone Ryan Olson. Todo el album se inspira exclusivamente en I'm not in Love, el famoso éxito de 10cc., y pretende emularlo en cada una de sus canciones. Una idea similar a la que guió a Utopia, la banda paralela de Todd Rundrend, en Deface the Music con la obra de The Beatles. Pero Gayngs giran alrededor de un solo tema, entrando casi en la música ambiental y sin llegar al pastiche. Algo que queda de manifiesto desde el número que lo abre, The Gaudy Side of Town, envuelto en las reconocibles cortinas de teclados densos y profundos, y las sedosas y espaciosas voces de la formación que encabezara Graham Goulman. Con The Walker replican el suave staccato rítmico que puntuaba de nuevo I'm not in Love y añaden un dulce piano eléctrico. Para redondear las cosas, y por si no hubiera quedado claro, se destapan con una versión del Cry de Godley & Creme. El resultado no es tan repetitivo como podría parecer, y no sólo evoca los sonidos del soft-rock setentero, sino que también se acerca sorprendentemente a los Blue Nile del primer album y a los Pulp pre-fama. Un disco de hermosa factura, sedante y con algunas canciones estupendas.

Hawks of Outremer

A la manera de Dark Horse, la editorial Boom Studios acaba de lanzar el número 1 de Hawks of Outremer, una miniserie de 4 episodios que adapta un relato de Robert E. Howard, creador de Conan, Kull y Solomon Kane entre otros. El comic cuenta las andanzas de Cormac Fitzgeoffrey, un cruzado de origen celta, fiero, independiente y solitario en pos de una venganza. Si les les gustan las aventuras del bárbaro cimmerio, esperen el mismo tipo de personajes, ambientes y pasiones, pero transplantados a la Edad Media, pues se trata de un remedo de Conan vestido como el Capitán Trueno lanzando hachazos y rebanando adversarios a diestro y siniestro. Destaca el fidelísimo respeto por parte del guionista, Michael Nelson, habitual de la plantilla de la editorial, a la historia original escrita por Howard. Nelson hace una labor muy competente y le basta con limitarse a seguir al escritor texano para resolver un comic muy entretenido. Boom Studios no han disimulado a la hora de apelar a la nostalgia y ya en la primera portada ofrecen como reclamo una ilustración a cargo de Joe Jusko, portadista de The Savage Sword of Conan durante los 80's. El dibujo corre al cargo de un muy lucido Damian Couceiro bien apoyado por el colorista Juan Manuel Tumburus. Un comic que no querrán perderse los fans Conan, en especial aquellos que lo sigan a través de las nuevas aventuras editadas por Dark Horse y que está publicando en nuestro país con más pena que gloria Planeta De Agostini.

viernes 11 de junio de 2010

Y, El Último Hombre

Si ustedes tuvieron una infancia tan dura como la mia es posible que conozcan la zarzuela Gigantes y Cabezudos. En ella se cantaba una jota, Si las Mujeres Mandasen, cuya letra decía: "Si las mujeres mandasen / En vez de mandar los hombres / Serían balsas de aceite / Los pueblos y las naciones. / Si las mujeres mandasen / No habría nunca guerras odiosas / Que a concluir esas guerras / Irían madres y esposas". No me dirán que este no es un referente cultural ultrafriki para comenzar un artículo en un blog como este. Y, El Último Hombre es una serie creada por Brian K. Vaughan y Pia Guerra que viene a derrumbar ese topicazo porque muestra cómo las mujeres son tan violentas, duras, ambiciosas y carentes de escrúpulos como los hombres. Pone de manifiesto cómo en un mundo sin hombres, que pierde de golpe toda una clase dirigente y religiosa, en el que desaparecen los obreros cualificados, pero también la mayor parte de los delincuentes, a las mujeres no les cuesta mucho adaptarse a la nueva situación y ponerse a la altura. Simplemente han estado subyugadas, para lo bueno y para lo malo. Como siempre hemos sospechado, las mujeres son perfectamente capaces de reproducir los mismos roles de brutalidad y dominación que los hombres. Y como en Rebelión en la Granja de George Orwell, al final no se distinguen los opresores de los oprimidos. O, si me permiten compensar el desliz del inicio, citaré a The Who: "Meet the new boss / Same as the old boss".

Sobre Y pesa la maldición de muchos de los comics norteamericanos de hoy en día: tiene un excelente guión lastrado por un dibujo bastante discutible que viene disfrazado tras espectaculares portadas. Y es Yorick, el protagonista de esta historia que casi podríamos llamar coral, y único superviviente varón tras una plaga que extermina a todos los hombres de la tierra. Yorick es inocentón, infantil, irresponsable y hasta ridículo. Un personaje nada atractivo con un irritante complejo de Peter Pan. Más bien es un tipo repelente e insoportable. El único hombre vivo se comporta como un perfecto imbécil mientras cruza el mundo en busca de su novia perseguido por complicadas tramas políticas y de espionaje. A lo largo de la serie se introducen capítulos que son ejercicios de estilo à la Promethea. Parodias del western, la space-opera o la comedia de situación durante las que Yorick irá evolucionando, madurando, creciendo y dejando de ser caprichoso e impulsivo. Así la serie se presenta como una especie de road movie, un viaje iniciático para su protagonista, una paradoja en la que el último hombre se transformará realmente en un hombre. Y tras los alegatos pro-feministas radicales, al estilo de unas Panteras Negras de la femineidad, el mensaje intelectual de fondo presenta las desigualdades de nuestro mundo y las reduce al absurdo. Las mujeres no necesitan a su lado un macho que les dé fuerza, seguridad y estabilidad por su condición de mujeres, sino por su condición de seres humanos.

Las mujeres se organizan en grupos, algunos con una agresiva filosofía, dispuestas a asegurarse de que de verdad los hombres han desaparecido de la faz de la tierra y/o a aprovechar al único superviviente en su propio beneficio movidas por su ansia de poder o por ideologías radicales. Así, a lo largo de 60 números, discurre una entretenida historia que el lector sigue con la curiosidad de saber en qué rocambolesca situación se va a ver envuelto de nuevo Yorick en el siguiente capítulo y qué ha motivado la aniquilación de los hombres. De todos modos, la pregunta que asalta a lo largo de todo el relato es si de veras un mundo exclusivamente de mujeres se convertiría en un caos, si se daría esa barbarie y esa rapiña. El planeta femenino se convierte en un paraje post-apocalíptico, y aquellos sectores en los que la labor de los hombres era predominante se han agotado. No queda casi ninguna fuente de energía. No se producen electricidad ni combustible. Y mientras unas mujeres añoran a sus compañeros, bandas de féminas violentas pretenden instaurar un nuevo orden que, anunciando diferenciarse al máximo del patriarcado, en realidad lo reproduce.

Lo mejor de Y, El Último Hombre es que, a pesar de los desvíos que va tomando, y de los episiodios que interpola, hay un plan maestro. Desde un principio los autores saben a dónde van y cómo quieren acabar la colección. No improvisan. Al contrario, van dejando pistas a lo largo de cada comic para que el lector vaya intentando desenmadejar el ovillo por sí mismo. Al final Vaughan y Guerra atan todos los cabos y cierran el círculo con una nota emotiva. Concluyen a lo grande un comic que, con todas sus imperfecciones, acaba siendo casi redondo. Pero no se engañen durante su lectura. Lo que parece una historia divertida, en realidad no lo es. Fíjense y se darán cuenta de que es triste. Muy triste. Y por si quieren saber cómo acaba la jota del principio, les diré que la cosa tiene una moraleja que no está muy distante de Y, El Último Hombre: "Y aún siendo muchos y muy valientes / En un día acababan con ellos / Luchando furiosas con uñas y dientes. / No hay que ceder, / Hay que luchar. / A pesar de ser débiles / Si nos mostramos furiosas / Los hombres nos temerán." Ahí lo tienen.

miércoles 9 de junio de 2010

El Gobierno se equivoca, otra vez

¿Se han fijado en la sonrisa de satisfacción con la que se sube al metro alguien que ha tenido que esprintar para cogerlo a tiempo antes de que partiera? Un gesto triunfal que parece responder al un sentimiento de haber conseguido una gran victoria contra la máquina, a que han batido al tiempo y se han superado a sí mismos y a sus propias limitaciones. O tal vez se debe al embarazo que sienten al mostrar en público una reacción tan pueril al intentar arrebatar unos minutos a la vida. Sea lo que sea, se equivocan. Sólo han conseguido arañar unos minutos de existencia. Tal vez eso suponga la diferencia entre llegar o no tarde al trabajo, pero si hubieran madrugado un poco más podrían haber caminado hasta la estación paseando tranquilamente, disfrutando del comienzo del día con mayor calidad de vida. No hay motivo para esa sonrisa bobalicona. Y quizá lo sepan, como revelan las miradas que dirigen a su alrededor esperando encontrar simpatía y reconocimiento entre los demás pasajeros del vagón.

Ayer tuvo lugar en nuestro país una huelga de funcionarios que todos sabíamos que iba a fracasar. Todos menos el Gobierno, que manifiesta su sorpresa y su alegría ante este desvaído ensayo para una hipotética huelga general. Sonríen y declaran que la ciudadanía está con las medidas que se han tomado, que entedemos y apoyamos esas resoluciones de última hora, a la carrera y por obligación. Se muestran satisfechos de sí mismos porque han cogido el metro in extremis y esperan que nos congraciemos con ellos. Se equivocan. La población no apoya la huelga porque está convocada a regañadientes por unos sindicatos subvencionados que han permanecido en silencio o han bailado mientras la cigarra tocaba el violín. Se niegan a que, encima de que les bajan el sueldo, les vayan ahora a descontar parte del salario por secundar una manifestación en el que, para más inri, los liberados sindicales que han llamado al paro no van a sufrir ningún recorte, ni en su cuota ni en su paga.

El Gobierno, como los malos estudiantes, ha apretado cuando ya tenía los exámenes encima, tarde y mal. Y la gente calla y sigue adelante como puede, pero eso no significa que no les corra por dentro una ira sorda y la constante sensación de pasmo al ver cómo todo se va precipitadamente por el desagüe del fregadero. Bajan los sueldos, congelan las pensiones, aumentan los impuestos. Los votantes están muy enfadados y sólo falta una puntilla. La próxima subida del IVA, el incremento de las tarifas de la luz que se anuncia, o el copago sanitario, por ejemplo. Si el ejecutivo no hubiera negado la crisis, si no hubiera derrochado nuestro dinero en subvenciones, ministerios y planes inútiles, si se hubiera dejado de ingeniería social y se hubiera puesto a gestionar, lo que podría haber sido un tacto rectal urológico no tendría porqué haberse convertido en una doble penetración anal en una porno de sementales brasileños. Y lo que no puede pretender es que ahora que pugna por subirse al metro cuando ya se cierran las puertas, le devolvamos la sonrisa de autocomplacencia.

martes 8 de junio de 2010

TEENAGE FANCLUB - Shadows

Noveno disco de los escoceses Teenage Fanclub, quienes han seguido una carrera ejemplar nunca en la primera línea que tendrían bien merecida. De unos inicios ruidísticos dentro de la escena shoegazing británica llegaron a confeccionar trabajos con canciones que homenajeaban a Gene Clark y Neil Young. Puras acumulaciones de estribillos que llegaban a dejar al oyente exhausto, en los que las influencias de The Byrds y Big Star siempre salían a relucir. Tras su cima comercial con Songs From Northern Britain parecían haberse asentado cómodamente en un discreto segundo plano, sacando LP's menores sustentados solamente por sus fieles. Ahora Shadows nos los devuelve haciendo lo mejor que saben hacer, bonitas canciones llenas de melodía y aromas californianos.

Norman Blake, el usual proveedor de singles, se luce aquí con las mejores canciones, Gerry Love sigue desarrollando sus ricos temas melódicos habituales, y Raymond McGinley sorprende con las composiciones más idiosincráticas. Abandonan la estela del sonido desnudo de sus últimas producciones con números más adornados en esta ocasión, pero lejos ya del lujo arreglístico de sus grandes trabajos. Shadows no alcanza las cotas de álbumes como Grand Prix, pero es un disco encantador dominado por las guitarras acústicas, y con un temazo clásico inevitable, Baby Lee, en el que brillan las armonías vocales que se han convertido en la marca de la casa. Metan en una batidora a Bryan McLean, Turn! Turn! Turn! y Loaded, y tendrán Shadows, la obra más sensible y amable de Teenage Fanclub. Para finales del verano, más que para sus comienzos.

lunes 7 de junio de 2010

Jacuzzi al Pasado

Seguimos con tempus fugit, segundas oportunidades y John Cusack, tres fetiches de este blog. Ustedes, que son de la casa, ya lo saben. No podríamos decir que todas las películas de Cusack sean fundamentales dada su tendencia a hacer trabajos alimenticios que le permitan luego embarcarse en obras más personales como Alta Fidelidad y Grosse Pointe Blank, pero sí que suele ser garantía de buen hacer. Máxime cuando se involucra en un film más allá de la mera interpretación, como es el caso del largometraje que nos ocupa. Cusack fue un icono de los 80's en multitud de películas generacionales, films destinados a adolescentes, pero con cierta calidad, que él solía protagonizar y que le perfilaron un personaje definido con el que todos lo (y nos) identificábamos. Una especie de Holden Caulfield moderno. Incluso llegó a propiciar el despegue de Judd Nelson al tener que rechazar uno de los papeles principales en El Club de los Cinco, otra de las películas clave de la época, por tener otros compromisos profesionales. Cusack produce Jacuzzi al Pasado, una sátira sobre los 80's, los años horteras por excelencia, que es también un comentario sobre la vida adulta de los que fuimos adolescentes en aquella década.

Parte de la diversión Jacuzzi al Pasado reside en ver cómo una de las máximas figuras de entonces vuelve para parodiarla y reirse de sí mismo, apoyado por otros dos referentes ochenteros como son Chevy Chase y nada menos que el tremendo Crispin Glover. La película parte de una premisa tontísima, pero eso es lo de menos, lo que importa es a lo que va a dar lugar. Cusack, su sobrino y un par de amigos a los que madurar no se les da muy bien, se van al escenario de sus correrias de juventud para pasar un fin de semana juntos. Tras una noche de juerga metidos en un jacuzzi se despiertan en 1986 tal y como eran entonces, pero sabiendo lo que saben en el presente. Si han leído alguna vez este blog sabrán que esa es una posibilidad que me parece sumamente atractiva. Nuestros héroes están muy preocupados por no alterar nada de lo que hicieron en el pasado para que su presente no cambie, hasta que se dan cuenta de que su desastrosa vida es consecuencia de las nefastas decisiones que tomaron entonces. Tienen la ocasión de enmendar todos sus errores. Es una situación que da lugar a una divertida película repleta de un montón de buenos chistes. Vale, puedo prescindir de los chistes. Ahora, ¿dónde está ese jacuzzi?

domingo 6 de junio de 2010

Alicia de Tim Burton

Tim Burton plantea con su Alice in Wonderland una reflexión sobre el tempus fugit, el tránsito de la juventud a la madurez, y las segundas oportunidades. Un tema que ya saben que me gusta y bla-bla-bla (si han leido posts anteriores, sabrán que el resto es repetirse), pero le sale bastante mal. Una Alicia ya adulta, consciente de que se hace mayor y de que no será joven para siempre, está a punto de casarse cuando vuelve al País de las Maravillas que visitó de niña y del que ya no se acuerda. Sí, ni la belleza ni la inocencia duran para siempre, ya lo sabemos. Tampoco el talento ni la imaginación. No basta con utilizar imágenes bonitas para que el resultado sea una buena historia. Tras un principio anodino y con interpretaciones para abofetear a sus responsables, se desarrolla una historia absurda (y oigan, absurda en el mal sentido, no en el que le correspondería a una película digna de Lewis Carroll), cuajada de clichés, con efectos especiales pésimos y mal planteados, y diálogos que intentan replicar los juegos de palabras del original, pero en la que hasta la banda sonora es acartonada y cargante. Burton se desliza una vez más por la pendiente y con él arrastra a su plantel de actores habituales, esos que gustan de prodigarse en papeles igualmente extravagantes. Intérpretes como, ya saben, Crispin Glover, Helena Bonham-Carter y el inevitable Johnny Depp. El director ni siquiera puede sustraerse a incluir el tópico combate espectacular final. Y bueno, esto es lo que esperaban leer, ¿no? La Alicia de Tim Burton pretendía ser una fantasía desbordante y se queda en una borrachera de CGI y un aburrimiento como película. Un largometraje rompetaquillas que podría haber estado filmado por cualquiera y que le sale tan fallido como su Planeta de los Simios. A esto se le llama llegar tarde y llegar mal.

sábado 5 de junio de 2010

Exile on Main Street Remasterizado

Ya no estaban The Beatles. Quedaban otras bandas, como The Kinks, que aunque podían rivalizar con ellos en calidad, siempre se verían un paso por detrás. Habían despuntado nuevas bandas, como Led Zeppelin y Pink Floyd, que años después, y mucho menos longevos, serían considerados como los grandes dinosaurios. Pero ahora ellos eran incuestionablemente El Mayor Espectáculo del Mundo. Los número uno. Los mejores. Después del empacho psicodélico, a pesar del encanto que tiene un album como Between the Buttons, habían logrado encontrar su estilo definitivo con Beggars Banquet, Let It Bleed y Sticky Fingers, un reguero de discos a cada cual mejor. Habían dejado de ser una banda de singles una vez demostrado, con el intento de Aftermath, que sí eran capaces de arreglárselas ellos solos como compositores. Habían dado rienda suelta a su genio para hacer grandes obras completas consideradas como un todo. Eran, señoras y señores, The Rolling Stones. The Stones para los buenos aficionados. Los Rolling en todos los billares de nuestro suelo patrio.

También habían entrado en una peligrosa espiral que comenzaba a cobrar tonos de farsa. Brian Jones había aparecido muerto en circunstancias muy oscuras, Mick Jagger y Keith Richards eran perseguidos por la ley a causa de sus enredos con las drogas. Este último se encontraba en un estado lamentable, un saco de huesos que iba perdiendo la dentadura a la carrera. Y encima tenían problemas con el fisco. Pero, ah, su curiosidad musical seguía insaciable. Junto a Gram Parsons, músico fundamental fundador de The International Submarine Band y The Flying Burrito Brothers, participante decisivo en la piedra de toque que supuso Sweetheart of the Rodeo de The Byrds, y que grabaría dos discos en solitario junto a Emmylou Harris, habían descubierto los dulces aromas del country. Parsons era además un tipo aún más drogota que ellos mismos. Los Stones habían decidido exiliarse en la costa francesa para evitar pagar más impuestos, y allá que se dirigieron con su corte de groupies y camellos, dispuestos a dar forma a lo que sería su nuevo disco, la culminación de su carrera.

Alquilaron una villa y comenzaron a grabar sus ensayos con su propio estudio portátil entre juegas nocturnas y orgías con las drogas. En tal situación parece milagroso que fueran capaces de producir uno de los pocos discos dobles consistentes de la historia del rock, y uno de sus mejores trabajos, si no el mejor. Lo extraño es que llegaran a poder hacer algo siguiera. Pero compusieron suficiente material para grabar un disco doble repleto de enormes canciones. Exile on Main Street queda como un monumento a lo que siempre significarán para los restos The Rolling Stones. Un doble album que sin embargo no contiene ninguna canción de las que quedarían en el imaginario popular. En el primer disco, de clásico sonido stoniano ejemplarizado en el tema que abre fuego, Rocks Off, se deja notar la influencia de Gram Parsons en canciones como Torn and Frayed, Sweet Black Angel y la gloriosa Sweet Virginia. Compañero de correrías de Keith Richards, y más desmadrado aún que él, Parsons sería expulsado de las sesiones por su comportamiento salvaje (!!!). El segundo disco se empapa de gospel y alberga algunas de las baladas más hermosas de su repertorio como Let it Loose y Shine a Light.

Ahora Exile on Main Street ha reaparecido una nueva versión que no añade nada nuevo a su originaria grandeza. Uno de esos bonitos artefactos llenos de extras con los que nos sacan los cuartos. Le han limpiado el pastoso sonido que era parte de su encanto y le han añadido un CD extra con ensayos como Pass the Wine, con las influencias latinas detectables de Santana y Manassas, y que justificadamente se quedó en el cajón de los descartes. Jagger, eterno mercader, ha metido mano innecesariamente en las antiguas grabaciones para quitarles el polvo y ha conseguido que Plunder my Soul, el nuevo single, no suene a Exile on Main Street, sino que podría encajar en cualquier disco de los Stones entre 1976 y 1981. I'm not Signifying es el clásico work in progress rutinario que debía de servirles de calentamiento. Y Dancing in the Light, con sus ligeros tintes country, se disuelve, como casi todo en este disco extra, en una especie de jam con aire inacabado. Finalmente, So Divine, uno de los outtakes más conocidos, redondos y perfilados, es un tiempo medio bluesy con un riff reminiscente de Paint it Black, que seguramente se quedó fuera por las similitudes con su ilustre predecesora.

Redondea esta reedición Following the River, que es de lo mejor del lote. Una estimable balada con toques gospel que hubiera sido redundante en un disco donde abundan las canciones lentas mucho mejores. Lo extraño es que la banda no la aprovechara para uno de esos refritos que tanto abundaron en su discografía a finales de los 70's y principios de los 80's. Añaden una superficial versión alternativa de Loving Cup, un primerizo y desnudo Soul Survivor guiado por la oxidada y zigzagueante voz de Keef, y un ensayo de sonido puramente stoniano de lo que más tarde se convertiría en Tumbling Dice, conocido aquí como Good Time Women, que demuestra que la canción necesitaba ser bastante más trabajada para que llegase a alcanzar el esplendor definitivo que le otorgó el honor de ser el único single extraído del disco original. El nuevo, corregido y aumentado Exile on Main Street se cierra con un instrumental anodino que suena más a los primerizos Pretty Things que a los propios Stones. Un paso atrás que significa todo un augurio de que a partir de aquí se inciaba el lento declinar.

viernes 4 de junio de 2010

Girls, de los Hermanos Luna

Los Hermanos Luna son conocidos por haber creado la serie Ultra en Image Comics, una de esas historias modernas de superhéroes en las que lo que interesa no es tanto las luchas con supervillanos, como la forma en la que su peculiar estilo de vida afecta a su discurrir existencial. Después de Ultra, debieron de pasárlelo bomba creando Girls, un relato que tras el disfraz de horror y ciencia ficción apunta en muchas otras direcciones, incidiendo en la puesta al día de la eterna (y literal) lucha de sexos desde el humor absurdo y la crítica social. Un grupo de chicas desnudas extremadamente agresivas aparecen en una pequeña localidad de la América profunda atrapada e incomunicada por una cúpula invisible. Y la arman. Sí, está la intriga sobre quienes son, porqué están ahí y porqué actúan así, pero lo importante es la galería de estereotipos masculinos y femeninos que se presenta a lo largo de 24 números. Los Luna no dejan títere con cabeza. A primera vista, y aparentemente, la misoginia pulula a sus anchas. Las malas son mujeres. Tanto las habitantes del pueblo como las recién llegadas se atacan entre ellas, son maledicentes, cotillas, castradoras, sobreprotectoras, dominantes, promíscuas y actúan de forma irracional e incomprensible. Ni un tópico se escapa. Pero también los hombres son cobardes, calzonazos, gallitos, infantiles, irresponsables, idiotizados y se dejan llevar por su entrepierna.

Girls es una hipnótica historia de intriga y ciencia ficción competentemente dibujada, a pesar de una excesiva utilización de planos difuminados que, aunque focalizan la acción, acaban siendo cargantes,. Pero lo más interesante reside en el retrato de personajes y la caracterización de roles tradicionales masculinos y femeninos. Así, durante la primera parte de Girls, sin olvidar el componente fantástico y de terror, predominará el humor absurdo producto de la estupidez humana y los errores que cometen los personajes en plena confusión. Pero después el humor será casi barrido para centrarse en el drama humano. La acción pasa a recordar a ¿Quién Puede Matar a un Niño?, la desasosegante película de terror firmada por Narciso Ibáñez Serrador en 1976. Los hombres en Girls aparecen confusos, pugnando con la nueva identidad del varón que exige la sociedad moderna, y acaban convirtiéndose en los verdaderos villanos de la historia, repulsivos y ridículos. Lo que parecía un relato misógino se transforma en una defensa del feminismo. Pero según avanza, la trama da más piruetas y los personajes que reclaman constantemente la igualdad entre sexos, si se les da la ocasión piden que cada uno asuma el rol que se le atribuye. Las mujeres exigen a los hombres que se comporten como machos protectores, y los hombres solicitan de las mujeres una actitud maternal.

En la tercera parte de la serie, cada personaje, hombre y mujer, se va depravando cada vez más, retorciéndose cada uno en su peculiar estilo, desde el que acentúa sus rasgos hasta el extremo, hasta el que es capaz de hacer justo lo contrario que se hubiera esperado de él. La estupidez no es cuestión de sexo y todos acaban comportándose como psicópatas mientras que la historia se aproxima a El Señor de las Moscas, la novela de William Golding. Se revierten los papeles y todo desemboca en un grupo de hombres que se comportan con total irresponsabilidad cuando se ven rodeados de mujeres sumisas que los adoran. Olvidan lo que son y lo que hacen. Ese es el tipo de mujer que quieren a su lado, que no sean complicadas, con las que no tengan que competir, con las que no corran el riesgo de ser humillados o ignorados. Lo que quiere el hombre es una muñeca hinchable.

Recopilada en cuatro tomos, los dos primeros fueron publicados en nuestro país por Planeta De Agostini y luego desapareció en el limbo. Girls transcurre lenta y minuciosa en cada situación y reacción. El dibujo, intencionadamente estático, consigue transmitir el efecto de suspense y desconcierto que sufren los personajes. Tal vez la historia se alarga en demasía, pero cada episodio se edifica sobre sí mismo y ramifica en diversas subtramas que acaban siempre en un irresistible cliffhanger. Los hermanos Luna tienen en cuenta todas las posibilidades y los matices, y expanden su historia con mil metáforas preñadas de significados sobre lo que supone ser hombre o mujer. Aquellos sutiles trazos que, aunque repela a nuestra inteligencia, acabamos asumiendo que nos diferencian. Girls nos enfrenta a nuestras propias paradojas y nos demuestra que no hay sexo débil. Aunque al final no pueda evitar la típica blandenguería norteamericana.

jueves 3 de junio de 2010

El ex-Ministro de Cultura se confiesa

César Antonio Molina es Doctor en Derecho, fue director de Diario 16, y profesor en varias Univesidades. Ha dirigido el Instituto Cervantes y el Círculo de Bellas Artes de Madrid. El Gobierno de Francia lo nombró Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, y es autor de un buen reguero de libros. En 2007 fue designado Ministro de Cultura por José Luis Rodríguez Zapatero, y cesado dos años después. Ahora ha declarado que el Presidente Zapatero sólo se fia de sí mismo y nombra ministros a los que luego no escucha. Que se lo digan a Pedro Solbes. Claro que si los ministros tuvieran dignidad, al ver que son títeres que hacen los que un iluminado dice, dimitirían (¿eh, Solbes?). Un ministro está ahí para asesorar, no para ser conducido con anteojeras por un tipo al que de pronto se le enciende la bombilla y decide que una medida tan crucial como la reforma laboral se va a hacer por decreto justo el día en el que debuta la Selección Española de Fútbol, consciente de qué es lo que de verdad nos importa, y de cómo va a quedar solapada la noticia entre la algarabía de emisiones radiofónicas y goles cantados hasta desgañitarse. Molina ha dicho que fue cesado por Zapatero para cubrir las cuotas de paridad y (¡agárrense!) para poner en el puesto a alguien con más glamour. Es decir, una vez más un gobierno de apariencias, en lo que cuenta es más lo bonito que quede y lo bien que sonría, que la gestión que lleve a cabo. Todos oímos que le había propuesto el cargo de Ministro de Cultura al reconocido intelectual Miguel Bosé. Al final el ministerio fue a para a Ángeles González-Sinde, redactora de Cosmopolitan, guionista de televisión y directora de cine. Porque el verdadero motivo del cese de Molina es que nunca se llevó bien con la gente de la farándula que tanto apoyo mediático da a nuestro presidente. Defender la Alegría, que nos dijeron, ¿recuerdan?. Siempre pensé que Zapatero era un típico producto de los tiempos, un personaje ampuloso y populista con escaso poso intelectual que se movía por grandes gestos vacuos y relampagueantes como las balas de fogueo. La política flash. Estaba equivocado. Somos nosotros los que carecemos de un mínimo bagaje, los que somos fácilmente manipulables. Y Zapatero lo sabe. Por eso nos da lo que queremos. Pan y circo, el aplauso fácil, brillo y colorines, poco esfuerzo y nula responsabilidad. Lo que mola es lo que se dice, no lo que se hace. Y siempre con la frase "trabajamos intensamente" en los labios, repetida a la mínima ocasión con mucho énfasis. Un presidente encumbrado por la masiva audiencia de Sálvame Deluxe. O como demonios se escriba eso.