sábado, 18 de diciembre de 2010

Señor Mostaza tienen motivos para sonreír

Señor Mostaza lo han vuelto a hacer. Podemos Sonreír es un discazo de los que ya no se graban. Pop-rock clásico de muchos kilates en el que destacan las magníficas composiciones y la fabulosa destreza del conjunto, todos instrumentistas de primera con un juego de voces desusado. Los referentes básicos continúan siendo el Paul McCartney de Ram y los Wings, y los Beatles del Doble Blanco y de Abbey Road. Presten atención a este respecto a la canción que titula al disco en la que Eduardo Olmedo aporrea su batería como si fuese el mismísimo Ringo Starr. Pero Señor Mostaza no se quedan estancados ahí. Esta vez, además, en piezas como la sublime Historia de lo vuestro, han añadido a la mezcla los Beach Boys post-Smile y los Zombies de Odessey and Oracle. Aunque siguen dominando los teclados de Luis Prado (sí, el caballero que hay detrás de Bye Bye Ríos, la canción de despedida de Don Miguel), la apertura con Bipolaridad los muestra más enrockecidos y llegan a recordar un tanto a cuando se llamaban The Flauters. En temas como Demasiado bueno para ser real las guitarras de Paco Tamarit parecen extraídas de The End de ya-saben-quién. Suenan más potentes, más presentes. El bajo de Alejandro Climent describe melodías a la altura de los clásicos de Brian Wilson y (otra vez) Sir Macca en números como No tocaremos para ti. Un momento eterno empieza adentrándose en el terreno del cantautor a lo Billy Joel y termina con un solo de teclado a lo Supertramp. Y no arqueen una ceja, estas influencias son para bien. Mención especial para las letras de Podemos Sonreir, de lo mejorcito del panorama nacional. Como de costumbre, son demoledoramente divertidas en su uso de los elementos cotidianos para colocarlos en otro contexto y utilizarlos como ingeniosas metáforas. Ojalá pudieras ser ejemplifica su mezcla de desarmante ingenuidad con ácida ironía. Lo quieran o no, Señor Mostaza maduran. Un cuarto album inmenso. Para el próximo están pidiendo a gritos arreglos orquestales ya. Sir George Martin, última llamada.

RECTIFICACIÓN:
Como bien hace notar el propio Luis Prado en los comentarios, Eduardo Olmedo no toca la batería en la canción Podemos Sonreír, sino que es el mismo Prado quien le da a los parches. Lo que no quita para que la canción parezca salida de Abbey Road, la batería suene a Ringo Starr y Edu Olmedo sea un percusionista como la copa de un pino y lo demuestre a lo largo de ocho de los once cortes del disco.

Calificación: Señor Mostaza 4, Misántropo 0

4 Comentarios:

Luis Prado dijo...

odessey and oracle...sólo ud podría nombrarlo, y no sabe lo que me alegra ver que se nos nota algo de lo que quemamos esa cinta..fue Tamarit quien lo compró y yo quien me lo grabé en una TDK....muchas gracias por sus elogiosas palabras hacia nuestro trabajo.... eso sí, para elogiar a nuestro querido Edu(que bien se lo merece)tendrá que buscar cualquier otro corte que el mencionado...

un abrazo

Fran G. Lara dijo...

Vaya... repaso los créditos del CD y veo que me he ido a fijar en la única canción en la que el baterista no es el señor Olmedo. Qué ojo. Vale como excusa que todavía estaba bajo la influencia del concierto que Don Eduardo dio con El Inquieto Roque?

Luis Prado dijo...

jaja...vale, vale...sólo era un pequeño apunte malicioso, y aprovecho que paso por aquí para agradecer que me descubriera los discos de emitt rhodes y raspberries... si tuviera voz (y pelo) para ello, abriría con "Overnight Sensation"..
un abrazo

Fran G. Lara dijo...

Pues hablando de baterías y de Overnight Sensation, fíjese en el minuto 4:18 de esa canción. Único documento grabado en la historia del rock and roll en el que la percusión suena como si hubieran tirado una nevera por las escaleras.