Amables lectores: Tal vez recuerden que en alguna otra ocasión les he hablado de una pequeña tradición que llevo a cabo por estas fechas. Me gusta realizar una recopilación con las canciones que más me han emocionado durante el año y con ellas confecciono un CD que por Navidad regalo a mis (escasos) familiares y mis (más escasos aún) amigos. Son canciones que no tienen por qué haber aparecido durante los últimos doce meses, en muchos casos así será, en muchos otros no, pero sí que son las que, por un motivo u otro, más han sonado en mi casa. Quisiera volver a compartir con todos ustedes mi selección de este año. 2010 en 80 minutos:
GUILLEMOTS: Little Bear. Porque tenía que haberla incluido hace ya tiempo. Por esa cinematográfica sección de cuerda. Por la melancolía del tema y la fragilidad de la voz. Porque es una obertura inmejorable para cualquier recopilación.
BAND OF HORSES: Factory. Por los arreglos orquestales, otra vez. Por el escalofrío que me producen las armonías vocales. Por el crescendo en el estribillo. Porque es mi canción del año.
ANGUS & JULIA STONE: Here We Go Again. Por la riqueza acústica de sus guitarras. Por la aniñada voz, casi musitada, de Julia Stone. Por la forma en que pronuncia cada "oh-oh".
BISHOP ALLEN: Click Click Click Click: Por su ingenuidad. Porque el cantante parece tan feliz que consigue que yo lo sea.
COEUR DE PIRATE: Comme des Enfants. Porque el género de la cantautora nu-folk un poco excéntica sentada ante un piano no parece agotado todavía y esta es la muestra.
FANFARLO: The Walls Are Coming Down. Porque es el ejemplo de cómo construir una canción épica sin resultar excesivo. Por los arreglos instrumentales inusitados. Porque se me quedó colgando el año pasado.
EDWARD SHARPE & THE MAGNETIC ZEROS: Home. Por el bombo a ritmo de marcha. Porque cada vez que la escucho por los auriculares caminando por la calle, acabo andando de forma diferente. Porque es la única canción en la que soporto los silbiditos. Porque es también una refugiada de 2009.
LOVE OF LESBIAN: Club de Fans de John Boy. Por ese descacharrante inicio en la letra. Porque, por algún motivo que se me escapa, me recuerda a Ziggy Stardust de David Bowie.
I AM KLOOT: Proof. Porque es una canción adulta de despecho, renuncia y asunción. Porque concita el irremediable hecho madurar y a la vez seguir siendo Peter Pan en el interior.
CHERRY GHOST: Kissing Strangers. Porque me pone un nudo en la garganta hasta que me rompe el corazón. ¿Hay mejor motivo?
ELLOS: Mientes. Por la letra. Por el estribillo. Por la forma alegre barnizando el tono amargo. Porque es perfecta.
SARAH BLASKO: We Won't Run. Porque este es mi concepto de una canción comercial, concisa e inmediata. De las que me hacen cimbrear las caderas y chasquear los dedos.
TEENAGE FANCLUB: Baby Lee. Porque es una canción arquetípica de los Fannies, todo estribillo y maestría. Por las guitarras, qué guitarras.
EL INQUIETO ROQUE: Daño Colateral. Porque desde que la escuché a principios de año se convirtió en una de mis favoritas. Porque su disco está lleno de canciones como esta. Grandes letras, grandes voces, grandes pianos, grandes guitarras, grandes melodías en definitiva. No se le puede pedir más.
LUCKY SOUL: Whoa Billy. Porque mezcla la new wave, el glam y las Supremes en una sola canción. Porque tienen unas cuantas más como esta.
BLITZEN TRAPPER: Dragon's Song. Porque cada vez que la escucho me recuerda a algo y no sé qué es, pero me encanta. Por las campanitas y los "oh-oh-oh" del estribillo.
1973: Simple Song for a Complicated Girl. Porque es una rodaja de sunshine pop optimista y tiene una instrumentación tan cálida que reconforta tanto como un vaso de leche con colacao.
NATALIE MERCHANT: The Dancing Bear. Porque en ella la ex-10,000 Maniacs da una lección de cómo se construye una canción. Porque siempre se me hace corta y cuando acaba el corazón me va a mil por hora.
SIDONIE: En Mi Garganta. Porque hay cierta jovencita que está encantada con el último disco de Sidonie y hubiera redactado esta lista exclusivamente con sus canciones. Pero yo sólo incluiré una. Política de la empresa.
THE TEMPER TRAP: Sweet Disposition. Porque en sí sola reune toda la gama de emociones. Me hace vibrar, me entristece, me llena de esperanza, me desgarra y me hace sonreir. Porque es un final perfecto.
GUILLEMOTS: Little Bear. Porque tenía que haberla incluido hace ya tiempo. Por esa cinematográfica sección de cuerda. Por la melancolía del tema y la fragilidad de la voz. Porque es una obertura inmejorable para cualquier recopilación.
BAND OF HORSES: Factory. Por los arreglos orquestales, otra vez. Por el escalofrío que me producen las armonías vocales. Por el crescendo en el estribillo. Porque es mi canción del año.
ANGUS & JULIA STONE: Here We Go Again. Por la riqueza acústica de sus guitarras. Por la aniñada voz, casi musitada, de Julia Stone. Por la forma en que pronuncia cada "oh-oh".
BISHOP ALLEN: Click Click Click Click: Por su ingenuidad. Porque el cantante parece tan feliz que consigue que yo lo sea.
COEUR DE PIRATE: Comme des Enfants. Porque el género de la cantautora nu-folk un poco excéntica sentada ante un piano no parece agotado todavía y esta es la muestra.
FANFARLO: The Walls Are Coming Down. Porque es el ejemplo de cómo construir una canción épica sin resultar excesivo. Por los arreglos instrumentales inusitados. Porque se me quedó colgando el año pasado.
EDWARD SHARPE & THE MAGNETIC ZEROS: Home. Por el bombo a ritmo de marcha. Porque cada vez que la escucho por los auriculares caminando por la calle, acabo andando de forma diferente. Porque es la única canción en la que soporto los silbiditos. Porque es también una refugiada de 2009.
LOVE OF LESBIAN: Club de Fans de John Boy. Por ese descacharrante inicio en la letra. Porque, por algún motivo que se me escapa, me recuerda a Ziggy Stardust de David Bowie.
I AM KLOOT: Proof. Porque es una canción adulta de despecho, renuncia y asunción. Porque concita el irremediable hecho madurar y a la vez seguir siendo Peter Pan en el interior.
CHERRY GHOST: Kissing Strangers. Porque me pone un nudo en la garganta hasta que me rompe el corazón. ¿Hay mejor motivo?
ELLOS: Mientes. Por la letra. Por el estribillo. Por la forma alegre barnizando el tono amargo. Porque es perfecta.
SARAH BLASKO: We Won't Run. Porque este es mi concepto de una canción comercial, concisa e inmediata. De las que me hacen cimbrear las caderas y chasquear los dedos.
TEENAGE FANCLUB: Baby Lee. Porque es una canción arquetípica de los Fannies, todo estribillo y maestría. Por las guitarras, qué guitarras.
EL INQUIETO ROQUE: Daño Colateral. Porque desde que la escuché a principios de año se convirtió en una de mis favoritas. Porque su disco está lleno de canciones como esta. Grandes letras, grandes voces, grandes pianos, grandes guitarras, grandes melodías en definitiva. No se le puede pedir más.
LUCKY SOUL: Whoa Billy. Porque mezcla la new wave, el glam y las Supremes en una sola canción. Porque tienen unas cuantas más como esta.
BLITZEN TRAPPER: Dragon's Song. Porque cada vez que la escucho me recuerda a algo y no sé qué es, pero me encanta. Por las campanitas y los "oh-oh-oh" del estribillo.
1973: Simple Song for a Complicated Girl. Porque es una rodaja de sunshine pop optimista y tiene una instrumentación tan cálida que reconforta tanto como un vaso de leche con colacao.
NATALIE MERCHANT: The Dancing Bear. Porque en ella la ex-10,000 Maniacs da una lección de cómo se construye una canción. Porque siempre se me hace corta y cuando acaba el corazón me va a mil por hora.
SIDONIE: En Mi Garganta. Porque hay cierta jovencita que está encantada con el último disco de Sidonie y hubiera redactado esta lista exclusivamente con sus canciones. Pero yo sólo incluiré una. Política de la empresa.
THE TEMPER TRAP: Sweet Disposition. Porque en sí sola reune toda la gama de emociones. Me hace vibrar, me entristece, me llena de esperanza, me desgarra y me hace sonreir. Porque es un final perfecto.
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