Alto ahí. A la vista de semejante título parece que nos encontramos ante otra película de mordiscos y destripamientos apocalípticos, pero no. Les Revenants es el único film hasta la fecha del realizador francés Robin Campillo. Estrenada en 2004 con el título más explícito (y mucho más comercial, no nos engañemos) de La Resurrección de los Muertos, el guión de Campillo plantea una reflexión sobre el mundo en que vivimos, cada vez más hiperpoblado y envejecido. De repente los fallecidos en los últimos diez años salen de sus tumbas y se encaminan por las calles. Estos muertos están muy limpitos y no son en absoluto agresivos. Al menos no de la manera en que estamos acostumbrados, pero el alzamiento es una catástrofe mundial. El planeta tiene que albergar de golpe a 70 millones de personas, en su mayoría ancianos. Los países establecen planes de alarma para reinsertar a unos resucitados que están totalmente desconcertados, como quien se despierta en mitad de un sueño sin saber si lo que vive es la realidad o todavía duerme. Se les llama “reaparecidos”, aunque la expresión original es la misma que se utilizaríamos para una comida que ha sido placentera y que luego deviene indigesta. Y es que para las familias se mezcla la alegría de recuperar a sus seres queridos con la inquietud que les produce la situación. Para ellos la vida ha seguido adelante, ha cambiado, y cuando el pasado ha vuelto, ha sido para incomodarlos.
Los resucitados se hacinan en centros de acogida esperando a que sus familiares vayan a recogerlos, y es cruelísimo ver cómo molestan. Hay que asumir a los jubilados, recolocar en sus puestos de trabajo a miles de personas que, como si tuvieran una pequeña deficiencia mental, han perdido habilidad. El coste social y económico es enorme. La sociedad en general, y la vidas personales en particular, se trastornan. La Resurrección de los Muertos es un film que usa el pretexto de una situación fantástica para enfrentarnos a nuestras propias contradicciones. El ser humano está lleno de amor y dolor por las personas que pierde, pero también está lleno de egoísmo cuando muestra que ese amor es mayor por uno mismo. Los reaparecidos son una metáfora de lo incómodos que pueden ser nuestros mayores, lo molesto que es soportar a una pareja por la que ya se han perdido los sentimientos, la poca paciencia que estamos dispuestos a mostrar por los menos dotados, y la hipocresía con la pretendemos ocultarlo todo. Pero, a pesar de las excelentes interpretaciones, Campillo se pierde en sus pretensiones. La película empieza inquietante, como la vida de los resucitados, como lo que sienten sus familiares, pero al final su lentitud y su constante sensación de asfixia acaba por hacerla resultar perdida y excesivamente agobiante. Tan pasiva y contemplativa como se espera del cine francés, Les Revenants es una buena idea y una oportunidad perdida.Calificación: 1
1 Comentarios:
Acompáñese con Seventeen Seconds de The Cure.
Publicar un comentario en la entrada