Klaus & Kinski son un ecléctico duo murciano auspiciado por Alejandro Martínez, quien aprovecha para dar rienda suelta a su habilidad como multiinstrumentista y a su gusto por los aparatejos tecnológicos en composiciones que igual echan mano de la canción popular española y el bolero, como del charlestón y la música de baile. Su segundo LP es Tierra Trágalos, un trabajo embargado de un saludable espíritu do-it-yourself en el que Martínez y la vocalista, Marina Gómez, se envuelven en un disfraz para cada canción, ya sea folk acústico, bossa nova o electrónica discotequera. Sería divertido si no fuera porque el empacho de estilos se acaba haciendo indigesto, y porque sus costumbristas observaciones apenas se hacen oir a causa de esa fastidiosa querencia de la música patria por las voces femeninas de gatita constipada importadas del pop ye-yé francófono. Sin embargo cuando Klaus & Kinski dan en el clavo, como es en el caso de Mamá no Quiero Ir al Colegio, nos regalan una melodía que es capaz de fundir el adamantium en la que la frágil voz de Gómez susurra la demoledora letra ajustándose a ella como un guante de seda forjado en hierro.Me gusta el foie, pero no me interesa conocer a la oca
jueves, 30 de diciembre de 2010
Klaus & Kinski: Tierra Trágalos
Klaus & Kinski son un ecléctico duo murciano auspiciado por Alejandro Martínez, quien aprovecha para dar rienda suelta a su habilidad como multiinstrumentista y a su gusto por los aparatejos tecnológicos en composiciones que igual echan mano de la canción popular española y el bolero, como del charlestón y la música de baile. Su segundo LP es Tierra Trágalos, un trabajo embargado de un saludable espíritu do-it-yourself en el que Martínez y la vocalista, Marina Gómez, se envuelven en un disfraz para cada canción, ya sea folk acústico, bossa nova o electrónica discotequera. Sería divertido si no fuera porque el empacho de estilos se acaba haciendo indigesto, y porque sus costumbristas observaciones apenas se hacen oir a causa de esa fastidiosa querencia de la música patria por las voces femeninas de gatita constipada importadas del pop ye-yé francófono. Sin embargo cuando Klaus & Kinski dan en el clavo, como es en el caso de Mamá no Quiero Ir al Colegio, nos regalan una melodía que es capaz de fundir el adamantium en la que la frágil voz de Gómez susurra la demoledora letra ajustándose a ella como un guante de seda forjado en hierro.
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2 Comentarios:
La doble referencia comiquera de la última frase ya me vale toda la reseña ;)
No sé qué demonios pasa con el pop en castellano que apenas encuentro cantantes que me digan algo. Todo el mundo con sus vocecitas frágiles, sus susurritos y sus "tan-íntimo-y-tan-personal".
Creo que hay mucha tontería y modernez en el indie actual. Y luego, claro, nos venden la moto de que Joe Crepúsculo o Los Punsetes son lo mejor que le ha pasado al pop nacional en años. A ver quién se acuerda de ellos dentro de una década...
No digo que sea el caso de K&K, no los conozco lo suficiente para valorarlos, pero tu comentario sobre la voz de la chica me ha llevado por estos derroteros...
Pasa, creo, que simplemente no hay buenos cantantes y suplen sus carencias con ese rollo intimista. O que se piensa que las voces potentes son para la música ligera tipo Raphael y triunfitos imitadores de Shakira.
Y sí, vaya timo lo del Crepúsculo y los Punsetes. The Great Rock 'n' Roll Swindle.
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