Tres amigos. Tres mentirosos cuya peripecia vital, como en el juego al que hace alusión el título, ellos creen que consiste en engañar al que tienen delante, sin tener en cuenta que al final lo que importa es la intuición. Tres personajes cerebrales que tendrán que seguir un camino que no esperaban para enfrentarse con la realidad y sus emociones. Cada uno oculta una verdadera identidad de la que se avergüenza tras una máscara de respetabilidad. El boxeador que dejó la universidad para cuidar de su padre enfermo y finge que consiguió un puesto en el departamento de álgebra mientras se gana la vida en el ring, el jugador de cartas profesional que dice ser empleado de banca y la camarera que pasa por ser maestra de infantil… O ni siquiera eso, porque en el fondo esconde un secreto más terrible que será el motor alrededor del cual gire toda la acción.
José Robledo se encarga del inteligente guión de esta obra en tres actos perfectamente planificada. Ken Games está guiado por el recurso del monólogo interior en el que cada personaje reflexiona sobre su actividad como una metáfora de lo que es su vida, por el juego constante del contraste entre las acciones de los tres protagonistas en escenas paralelas, y por el dominio de la composición simétrica con efecto acumulativo y hasta irónico. Cierto es que según avanza la historia pierde realismo y se va desmadrando, pero se mantiene siempre dentro de una contención que hace de esta obra un goce no sólo intelectual, sino también un espectáculo de intriga y suspense en el que las mafias, las apuestas ilegales, los apaños deportivos y los ajustes de cuentas están detrás de lo que parecen tres vidas anodinas.
Marcial Toledano es un dibujante brillante, narrativamente magistral, que hace un uso cinético de las viñetas y un planteamiento discursivo en la forma en que construye cada página, reflejando con su concienzuda puesta en escena el milimetrado planteamiento del guión. Su trazo llamativo y de un realismo expresivo se complementa a la perfección con el atmosférico empleo plástico del color que convierte este comic en una sorpresa que se debe paladear a gran tamaño. Un entretejido de embustes publicado por Diábolo sobre el que planea la tragedia y que, como buen juego de mentirosos, no acaba de cerrarse hasta la última página. Un final repentino y frío como un mazazo, que plantea tantas preguntas como respuestas, para una obra rica en matices y llena de referencias que se disfruta más de un tirón. La edición integral se hace imprescindible.Calificación: 4
8 Comentarios:
Acompáñese con Histoire de Melody Nelson de Serge Gainsbourg.
Curiosamente esta mañana me ha hablado de él mi hermano, pues se lo ha prestado un conocido, y me ha dicho que los dos primeros álbumes le han parecido fantásticos pero que el tercero peca de "fantasma" (en el sentido de "escenas de acción rocambolescas que no encajan con el tono de lo anterior"). No sé, parece que a él no ha terminado de convencerle la conclusión, pero yo precisamente ya había leído por ahí lo mismo que tú comentas: que el final tiene mucha chicha. Además, por lo poco que he visto, el dibujo de Toledano tiene una pinta estupenda (y si aún encima dices que narrativamente cumple, pues más razones para tenerle ganas...)
Por cierto, (off-topic total): el disco de The Morning Benders cada día me gusta más. Y no lo digo por llevarte la contraria, ¿eh?
Eeeeh... no. Yo lo que digo es que el final a mí tampoco me acaba de convencer. De hecho me he puesto a buscar a ver si me faltaba una página y lo he releído un par de veces por si me había saltado algo. Pero no. Para mí el final es un poco jarro de agua fría y me deja bastantes interrogantes.
Malinterpreté tus palabras y entendí que el final era un anticlimático giro inesperado ("repentino y frío como un mazazo") de esos que te dejan totalmente descolocado. Rollo "No es país para viejos". Y creí que lo decías como algo positivo. Aclarado.
Curiosamente, ahora tengo aún más ganas de leerlo (la soberbia del "seguro que yo lo pillo", jejeje...)
Pues vaya... A mí me falta por leer el tercero... a ver qué final (mira...no se me había ocurrido lo de "seguro que yo lo pillo"...debe ser cosa de la edad jejeje...)
Un saludito a los dos.
No es cuestión de "pillarlo".
Bueno, en mi caso el álbum sí, que tengo que leerlo primero.
Qué delicioso sentido del humor.
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