Uno de los mejores discos del año se ha colado así, como quien no quiere la cosa, al final de la temporada. Damien Lott es el alias tras el que se oculta Carlos Soler, un músico valenciano que el año pasado ofrecía su maqueta como descarga gratuíta a través de su página web. Un trabajo esquizofrénico con canciones en inglés y en español que se ha convertido en un primer disco a mitad de camino entre Revolver (Erase and Fall) y el Doble Blanco (Impersonator) con gotitas de psicodelia a lo Magical Mystery Tour (Double Mono) y una actitud a lo Radiohead pre-OK Computer (Fuego Amigo). Ninguna canción baja del notable, ya sean simpáticas piezas de aroma pastoral (Quién Soy), números pegadizos (Diluvio), o cortes que sintetizan todas estas influencias (Pascua) en los que se aproxima a los españoles Sidonie. Aún con estas referencias, el trabajo de Damien Lott es tremendamente original y no cae en ningún momento en el pastiche. Un trabajo fabuloso guiado por un cantante de voz expresiva y versátil que con su primer disco es ya un talento mayor.Calificación: 4
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