jueves, 16 de diciembre de 2010

Cherry Tree Lane

El realizador británico Paul Andrew Williams ha escrito y dirigido este año su sexta película, Cherry Tree Lane, un thriller en el que un matrimonio y su hijo son secuestrados en su hogar por tres jóvenes que se dedican a humillarlos y torturalos. ¿Les suena? Efectivamente, se trata de la misma temática de otras películas de mal rollito urbano como Funny Games de Michael Haneke y Los Extraños de Bryan Bertino. Más realista que la primera, menos fantástica que la segunda, Cherry Tree Lane, tras un inicio muy frío filmado con una cámara tan distante como la relación que hay entre la pareja protagonista, recorrerá a lo largo de la película un camino en el que, oh, qué sorpresa, el matrimonio redescubirá lo que los une. Williams, como Haneke, tampoco muestra escenas escabrosas, se limita a sugerirlas. Su intención parece ser presentar una reflexión sobre una generación totalmente deshumanizada, hacer pensar a los padres sobre lo diferentes que son sus hijos cuando no están con ellos, y que el espectador pase un mal rato en tensión.

El único interés reside en contemplar a unos jóvenes a los que la vida en las ciudades los ha convertido en seres totalmente faltos de empatía, incapaces de prestar atención ni de entender nada que no tengan delante de la nariz. Muestra su forma de pensar, de ver las cosas, sus motivaciones, sus vidas regidas por las drogas y por lo que ven en la televisión. Son violentos incluso entre ellos mismos, maltratadores de sus parejas, mujeres que reproducen los mismos roles que los hombres. Esa carencia de sentimientos hace que la observación de cómo toman posesión de la casa se convierta en un acto obsceno. Los intrusos pervirtierten todo lo que tocan y su amoralidad ensucia cada rincón de la casa. Cherry Tree Lane provoca una impotencia y una furia que quiere desembocar en la superflua secuencia final con la que Williams enfrenta al espectador consigo mismo para intentar ponerlo al nivel de los atacantes. Aparte de eso, poco más hay. Un plagio innecesario que no añade nada nuevo a algo que ya se ha contado muchas veces, mucho antes.

Calificación: 1