lunes, 20 de diciembre de 2010

La canción de Navidad más bruta de la historia

- Cari, este fin de semana es Navidad.
Me lo suelta Mi Churri esta mañana nada más sonar el despertador, y por la cara que pongo sabe que me ha vuelto a pillar con los pantalones por los tobillos.
- No me digas que todavía no has comprado ningún regalo - dice sentándose de repente en la cama con un puntín de histeria en la voz.
Yo opto por un prudente silencio. No hace falta que responda, me conoce tan bien que sabe que dentro de la cabeza tengo lo mismo que Homer Simpson: un mono tocando el ukelele.
- Pues además el 25 vienen mis hermanas a comer - me anuncia.
Por su tono de voz me doy cuenta de que es algo que a estas alturas yo tendría que tener ya más que archisabido. Que es algo que me ha dicho por lo menos media docena de veces durante los últimos días. Pero yo, como siempre, o lo he olvidado, o no le presté atención mientras me lo decía y me limité a asentir con la cabeza murmurando algo así como "mmmnh", o las dos cosas. Ella continúa con las sorpresas.
- Me falta comprar el regalo de mi sobrina la mayor. El miércoles vamos al centro comercial, que quiere una cámara de fotos.
Un momento. Paso por lo de salir corriendo a comprar regalos como todos los años, paso por lo de tragarme lo del amigo invisible con sus cuñados, que siempre es una castaña como un piano, paso por lo de que su madre me regale otra vez un libro de César Vidal, paso por lo de hacer la comida para sus hermanas y su tropa de maridos e hijos, pero ¿una cámara fotográfica para una niña? ¿Eso no son más de cien euros?
- Bueno - prosigue ella mientras se levanta y comienza a vestirse, momento que yo aprovecho para darle un repaso a su culo. Jo, nunca me canso de mirarle el culo. - Y el regalo de tu padre. Pero esta mañana voy a comprarle unas zapatillas de estar por casa en la zapatería que hay camino de la tele.
La tele. ¿Recuerdan que Mi Chica es periodista de televisión? Pues eso. Así lo llama ella: la tele. Yo prefiero decir "la emisora", o "la redacción", que queda más vistoso. Pero ella no parece verle el glamour a lo que le paga las lentejas cada mes.
- A tu madre le compraré una camiseta en el mercadito - prosigue imparable -. Y de tu hermano te encargas tú, que para eso sois los dos igual de frikis. Así que ya te puedes espabilar.

Comprendo. A la sobrinita repipi que saca matrículas en todo, le cae el premio gordo, pero para mi familia basta con algo de trapillo. No protesto. Mi Churri me quita siempre los marrones de encima, me recuerda que llame a mis padres por sus cumpleaños y se pone al teléfono para decirle a mi madre que no estoy. Además me acaba de soltar un cachete en el trasero y sabe que eso siempre me hace relinchar como un semental. Me entran ganas de cogerla en volandas, meterla en la cama y mordisquarle hasta la gomita del tanga, pero me reprimo. Tenemos cosas que hacer.

Mi hermano. Se me había olvidado. Me pongo a mirar mis estanterías a ver qué le puedo empaquetar. Seguro que si le regalo mi ejemplar de En Mis Ojos de Bastien Vivès es capaz de tirármelo a la cabeza. No se lo reprocho. Mi Amorcito tiene razón, mi hermano es un frikazo del quince. Mea culpa. Seguramente preferirá un muñeco de Spawn o algo así. De repente caigo en la cuenta de que tampoco tengo nada para ella. Se abren los cielos y las doce plagas de Egipto caen sobre mi cabeza. Tengo que encontrar una salida pero ya.
- Y... ¿Que vamos a hacer de comer en Navidad? - pregunto con el más inocente y melífluo de los tonos.
- Pues Cocido de Navidad - responde ella como si fuera lo más natural del mundo - Es lo típico.
No sé si les he dicho que mi afición por la destreza culinaria de Mi Chica es inversamente proporcional a la que tengo por el resto de sus habilidades.
- Tú no has hecho cocido en tu vida, cielito - le digo -. Anda, no hagas experimentos y deja que me encargue yo de la mesa.
- Sí, claro, y que hagas una tortilla de patatas y un platito de jamón, como cuando vino mi jefe - me espeta haciéndose la ofendida.
- Y bien que le gustó. La tortilla de patatas le gusta a todo el mundo, y el jamón era del bueno - me excuso levantando las manos como si me rindiera.
- Pero eso no es muy de Navidad - me dice haciendo pucheritos. Dios, qué bien sabe lo que me ponen sus pucheritos.
- Yo había pensado hacer algo diferente. ¿Qué te parece una comida estilo japonés? Con sushi, sashimi, unos makis...
- ¿A mi familia le vas a dar tú pescao crudo? Anda, mira que eres pijo.
Ya ven, a veces todavía le bulle un resquicio de ese deje de choni barriobajera que tenía cuando la conocí en el instituto. Pero eso también tiene su puntito, no se vayan a pensar. Ella tiene esas cosas. No saben lo que la quiero y lo que me aporrea el corazón en el pecho cada vez que la veo caminar delante de mí, pero que sepan que es muy diferente a esa imagen que se hacen de ella cuando la ven asomar por la pantalla. Además, ya la tengo donde yo quería.
- Vale, no te preocupes - le digo con la mejor de mis sonrisas -. Tú te encargas el miércoles de los regalos que faltan y yo me voy al Mercadona a comprar para la comida. Ya se me ocurrirá algo.

Ella me resuelve una vez más la papeleta y yo, de paso, tengo una tarde para buscar su regalo. Eso, claro, no se lo digo. Porque mientras dejaba caer esas últimas palabras me he acordado de Slade, un grupo de glam atípico, que pasaron por mil etapas diferentes antes de cosechar el éxito de golpe y escribir singles arrasadores como churros. A partir de 1976 se convirtieron en una banda de heavy de lo más cazurro, pero antes nos dejaron un clásico de esta época festiva en la que estamos. Este gran Merry Xmas Everybody. Y en mi cabeza el mono tocando el ukelele ha sido sustituido por Noddy Holder berreando: "It's Chriiiiiistmaaaaaaas!!!" Que sean felices.

5 Comentarios:

David dijo...

Lo de César Vidal me parece fuertísimo.
No sé. La de los Pogues tiene como más coña, ¿no? Yo recuerdo que la letra me hizo mucha cría...

PD: Si tu hermano no quiere el de En mis Ojos, me lo quedo yo. No es que me parezca ninguna maravilla...bastante flojo, en realidad... pero qué dibujos más chulos.
En fin...Otro que se adelanta.
Todavía es 20...
Por cierto, ¿qué toca el 24?

Saludito.

Anónimo dijo...

joder, tío, más calzonazos y no naces, y lo peor es que te crees que tú eres el que maneja la situación.

Jero dijo...

Por alusiones (más o menos, que ya nos conocemos): cualquier persona que prefiera una figurita de Spawn a un ejemplar de "En mis ojos" se merece un hermano como usted ;)

Feliz Navidad, Sr. Scroo...ups! Sr. Misántropo, quiero decir.

Anónimo dijo...

Calzonazos e imaginativo, tela marinera la imaginacion que tiene. Este lo mas proximo que ha tenido a alguien de la tele es cuando era pequeño y veia un globo dos globos tres globos, pedazo fantasma.

Anónimo dijo...

La Navidad también puede ser muy triste. No todo son villancicos...
http://www.youtube.com/watch?v=GMMQ4Qr_dNM&feature=related