Qué maravilla. El nuevo disco de Robert Plant es, como su propio nombre indica, una gozada. Después de la formidable excursión que fue Raising Sand al lado de Alison Krauss, el ex-vocalista de Led Zeppelin ha decidido continuar explorando la ruta de la música con raíces en Band of Joy, su entrega de este año. Con resultados como estos, le asiste toda la razón al no querer mantener la reunión con sus colegas Jimmy Page y John Paul Jones. A sus 62 años, Plant ha seguido su corazón y ha hecho aquello con lo que realmente disfruta. Una colección de canciones con una pasión y una hondura, con un conocimiento de la tradición y un juvenil espíritu indie, con un sentido del riesgo, que no cabría esperar de un artista con una carrera tan ilustre a sus espaldas y sin nada que demostrar ya. Band of Joy es un disco grabado en Nashville, ilustre capital de la música, e impregnado todo él de un aroma años cincuenta. Composiciones de aires country, aproximaciones al blues y tonadas de aires folkies que ya le habían interesado desde aquella excitante Gallows Pole que abordara en el tercer album de los Zeppelin. Plant canta mejor que nunca, su garganta cobra más matices, gana en profundidad, se ha librado de histrionismos, y tiene el buen gusto de versionear a Low, Richard Thompson y Townes Van Zandt. Las segundas voces de Patti Griffin aportan el toque final que redondea el pastel. Por si necesitase una guinda.Calificación: 4
1 Comentarios:
Acompáñese con un buen Rioja.
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