Cine y comic, dos medios que se retroalimentan. Parece que no haya película de éxito que no tenga su contrapartida sobre el papel ilustrado, ni comic con posibilidades que no vea su adaptación en la gran pantalla. Si ayer hablábamos de The Crazies, un film que revisaba un largometraje de 1973 de George A. Romero, hoy le toca a la continuación comiquera en cuatro números que Image puso en la calle a raíz de su estreno.
Joshua Hale Fialkov ejerce de escritor mercenario, y Rahsan Ekedal, al que pronto veremos en la nueva miniserie de Solomon Kane para Dark Horse, se encarga de los dibujos. The Crazies, el comic, parte de los personajes secundarios de la película para mostrar cómo se causa la infección y cómo se extiende. No ofrece una explicación alternativa, sino que expande la información como si aportara secuencias no vistas de la misma película. El recurso al monólogo interior que muestra cómo la enfermedad afecta a la persona, lo que siente durante el proceso y lo que sucede dentro de su mente, resulta sumamente efectivo.
Evidentemente, esta versión en comic es mucho más tremendista y como historia funciona mejor que la película, pero si no se ha visto ésta previamente, no se entiende nada. La ambientación está conseguida, el trabajo de Ekedal es brillante, y el guión de Fialkov, lo suficientemente denso. Si se hubiera incluído la línea argumental principal que también fue adaptada al comic en iTunes, sería perfecto. Así se queda demasiado corto, en la mera anécdota. Es un comic para aquellos que vieron la película y les gustó. Si es su caso, ataquen. Y para mayor deleite suyo, un poco más arriba, Black Gas de Warren Ellis.
Calificación: 2
Joshua Hale Fialkov ejerce de escritor mercenario, y Rahsan Ekedal, al que pronto veremos en la nueva miniserie de Solomon Kane para Dark Horse, se encarga de los dibujos. The Crazies, el comic, parte de los personajes secundarios de la película para mostrar cómo se causa la infección y cómo se extiende. No ofrece una explicación alternativa, sino que expande la información como si aportara secuencias no vistas de la misma película. El recurso al monólogo interior que muestra cómo la enfermedad afecta a la persona, lo que siente durante el proceso y lo que sucede dentro de su mente, resulta sumamente efectivo.
Evidentemente, esta versión en comic es mucho más tremendista y como historia funciona mejor que la película, pero si no se ha visto ésta previamente, no se entiende nada. La ambientación está conseguida, el trabajo de Ekedal es brillante, y el guión de Fialkov, lo suficientemente denso. Si se hubiera incluído la línea argumental principal que también fue adaptada al comic en iTunes, sería perfecto. Así se queda demasiado corto, en la mera anécdota. Es un comic para aquellos que vieron la película y les gustó. Si es su caso, ataquen. Y para mayor deleite suyo, un poco más arriba, Black Gas de Warren Ellis.Calificación: 2
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