Desde Francia, un disco indie encantador y extraordinariamente bien hecho, con teclados sublimes, guitarras ocasionalmente delirantes y algún banjo sorprendente. Pop clásico de muchos kilates con armonías deliciosas y melodías que funden corazones de hielo. Para degustadores de los Beach Boys post-Smile y el primer Paul McCartney en solitario. El nombre de la banda ya lo dice todo, como cuando hace unos años Josh Rouse aspiraba a reproducir el sonido de los singer-songwriters de 1972. No ofrecen nada nuevo, pero lo que hacen, lo hacen tan bien y les sale tan bonito que es irresistible ponerse de buen humor y ver salir el sol aún en días como estos.Calificación: 3
4 Comentarios:
Acompáñese con un Haagen Dazs de tarta de queso.
Ja,ja... Me ha hecho gracia el acompañamiento al enlace. Suena bonito (y es que yo no fui ni punk! y tengo unos cuantos temas de los Bee Gees en alguna de las listas de Spoty (que además me parecen cojonudos).
Cuando con 15 años estaba escuchando a los Clash y aparecían los Bee Gees cantando Too Much Heaven te aseguro que se me llevaban los demonios.
Ja,ja...
Claro. Yo a los Clash llegué en la veintena...y bueno, nunca fui muy de radio.
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