miércoles, 13 de octubre de 2010

The Sweet, jaleo en la pista de baile

Luego no digan que no se lo avisé desde el principio. The Sweet eran malos. Pero malos-malos. Eran tan malos que eran buenos, no sé si me comprenden. Tan horteras, tan disparatados, que eran divertidísimos. Sus composiciones iban de lo ramplón a lo plomizo, pero (les) hacían unos singles demoledores. El glam es uno de mis géneros favoritos. No se confundan, no estoy hablando de Mötley Crüe ni de Twisted Sister, ni siquiera de Hanoi Rocks. Esos sólo eran, parafraseando a John Lennon, heavies con pintalabios. Me refiero al glam clásico que se produjo en Inglaterra a principios de los años setenta. El de Slade, Gary Glitter, Suzi Quatro y, claro, T. Rex. Un estilo musical que aunaba el rock and roll primigenio de los cincuenta con los ritmos machacones pateados en el suelo, los coros de estadio de fútbol, los estribillos pegajosos y el ruidismo heavy.

The Sweet eran un cuarteto que interpretaba las cancioncillas manufacturadas por la factoría de Nicky Chinn & Mike Chapman, un equipo de compositores y productores que se dedicaron a hacer éxitos como rosquillas para Suzi Quatro, Mud, Smokie y otras luminarias del glam rock. Los primeros singles no andaban muy lejos de las canciones del verano que en nuestro país podrían interpretar Los Diablos o Los Mismos. Los long-plays eran otra cosa. Ahí The Sweet daban rienda suelta a sus afanes creativos y su tendencia a los sonidos hardrockeros, por lo general con resultados entre lo mediocre y lo desastroso. Durante un tiempo cada tendencia fue por su lado. Los álbumes estaban compuestos por el grupo, pero no incluían los singles. Los singles los escribían Chinn y Chapman, pero no aparecían en los discos de larga duración. Una situación esquizofrénica que creó muy mal ambiente entre los cuatro muchachotes y sus mentores.

El grupo echó a andar a finales de los sesenta. Tras unos inicios con varios singles fallidos de bubblegum, en 1971 fueron acogidos bajo el ala de los entonces desconocidos Chinn y Chapman. Para entonces The Sweet se componía de Brian Connolly, voz; Andy Scott, guitarra y teclados; Steve Priest, bajo, y Mick Tucker, batería. En un principio el cambio en cuanto a sonido no fue tan notable. Las nuevas canciones seguían en la línea del sonido chicle, con títulos simplones y repetitivos, y melodías pegadizas e infantiloides, pero ya apuntaban chillidos histéricos y, lo más importante, Funny Funny y Co-Co llegaron a lo más alto de las listas de ventas. Al año siguiente siguieron explotando la fórmula. Poppa Joe era aún más tonta, y la mayor gracia de Little Willy estaba en su picarón juego de palabras, pero Wig-Wam Bam fue un punto de inflexión moteado de palmadas, grititos agudos y guitarrazos a lo T. Rex que ya apuntaban hacia el glam. A partir de ahí llegarían las melodías vintage que se sacudían de encima el componente más empalagoso bajo títulos onomatopéyicos voceados en los estribillos hasta la saciedad.

1973 es el año de la gran eclosión del glam y el momento de The Sweet en la cima. Single tras single son aldabonazos tremendos. Block Buster! es el Son of My Father de Chicory Tip al compás de un viejo riff de blues añejo adoptado también, entre otros, por The Doors y David Bowie, al que añaden una voz ululando como una sirena y un final que pone de los nervios. Hellraiser es otra canción acelerada con la que parecen pretender desquiciar al oyente. Ballroom Blitz será su obra maestra. Un petardazo destinado a su público más macarra en los billares, su momento más histérico, con un riff tremendo, un estribillo arrasador, un sprint final de infarto, y con el batería ganándose el sueldo. Ballroom Blitz es, así sin más, una de las canciones más grandes de la historia del rock. Resume en cuatro minutos todo lo que tiene de excitante y subversivo el rock and roll. El problema era, por un lado, que a ellos les iba el hard rock, y los chiquillos se sentían desconcertados por la falta de éxitos en los conciertos ante la insistencia de la banda por tocar una mezcla de covers y caras B. Por otro lado, en la industrial Gran Bretaña cuatro rudos obrerotes vestidos como reinonas, con la ropa tres tallas más pequeña, botas de plataforma imposibles y pelucones más horribles que los de Slade, solían acabar entre insultos y botellazos.

Como si quisieran resarcirse por el amaneradísimo "Are you ready, Steve? - Uh huh..." que comenzaba Ballroom Blitz, dedican Teenage Rampage a su sufrido público. Más paroxismo con guitarras metaleras. Después de eso The Six Teens hasta parece una obra adulta. Es, desde luego, su canción más sofisticada, con toques incluso de rock sinfónico. Mucho más matizada, casi sin histerismos e influencias de The Who. Su fracaso relativo hará que Fox on the Run sea una vuelta al hard rock pegadizo modernizado con sintetizadores. Es el momento en que ganan la partida los deseos del grupo. A partir de ahí se dedicarán a construir albumes propios. Sweet Fanny Adams y Desolation Boulevard en 1974 demuestran que son buenos músicos, pero sus composiciones no son gran cosa. Lo mejor de su producción propia será el single Action con un sonido que recuerda poderosamente a Queen, pero su AOR durillo les hace perder cada vez más audiencia.

Ya en caida libre, Brian Connolly se lastima las cuerdas vocales en una pelea callejera. En 1978 regresan con Love Is Like Oxygen, un éxito inesperado cuando ya estaban deshauciados. Estos Sweet se aproximan a los últimos Yes y a Asia, recuerdan a la ELO y a 10 C.C., suenan a Wax y hasta a Fleetwood Mac. Rock adulto en toda regla, fácilmente digerible por la audiencia de la FM más conservadora. Connolly tiene cada vez un papel menor en los discos, las tareas vocales se comparten y él deja la banda entre problemas de alcoholismo y enfrentamientos con Andy Scott, el principal compositor tras abandonar a Chinn y Chapman. Continúan boqueando unos años más hasta que en 1981 tiran la toalla. De la formación clásica ya han desaparecido Connolly y Tucker. Scott y Priest siguen girando por el circuito nostálgico, cada uno con su propia y apócrifa formación de Sweet. Un final apropiadamente grotesco para una historia de comedia bufa, pero, ah, esos singles...

Calificación: 4

9 Comentarios:

Fran G. Lara dijo...

Acompáñese con litros y litros de Heineken.

Paco dijo...

A mí me cogieron en plena adolescencia y siempre lo usábamos (los singles, ya que no teníamos dinero para LPs) para bailar "sueltos". Eran divertidos, sin más. Sin embargo reconocíamos la diferencia con T. Rex o Slade, que, a pesar de su estilismo (a nosotros también nos encantaba pintarnos), eran otra cosa. En el glam había algo de hortera pero también calidad. Lo que sí es verdad es que el tiempo les ha pasado factura y ya es difícil ponerte glam (que no tiene nada que ver con la música chicle, Ohio Express, por ejemplo), pero en su día tenían su encanto. En fin, los tiempos cambian. Saludos desde ninguna parte.

David dijo...

"se lastima las cuerdas vocales en una pelea callejera"
Le debieron dar en la garganta.
Ni conocía, ni he seguido a estos chicos. Menudo jaleo lo de los singles y los lps. He oído un par de cosas (algunas ya las tenía oídas, como el clásico que apuntas).
Me encanta cuando me muestran y descubren nuevas cosas (reconozco mi ignorancia en tantos temas). Luego es otra historia si a mí me da por profundizar o no (con estos lo dudo...pero igual vuelvo a ponerme con The Raspberries.)
Un saludo.

David dijo...

El vídeo de Wig-Wam Bam se adelanta 40 años a los festivales de eurovisión. El tema no es gran cosa, pero comparte título (claro homenaje) con una obra maestra del cómic.
Otro saludito.

Jero dijo...

Yo a The Sweet los conocí por un anuncio bastante bueno de esos que ponen en los maratones de publicidad de Canal + donde sonaba "Ballroom blitz". La canción me pareció una pasada y me puse a rastrear a la banda por internet (te hablo de los tiempos del Napster, ya ha llovido desde entonces...)

Lo que me encontré fue totalmente decepcionante. Tanto que jamás he sido capaz de escuchar entero un sólo disco del grupo. Ni siquiera un grandes éxitos. Siempre acabo, inevitablemente, yendo directamente al track de "Ballroom blitz", que en el fondo es la única canción suya que me gusta.

Aunque sé que mucha gente no comparte mi opinión (incluso llegué a leer una lista de "mejores bandas de la historia" que los ponía entre los 10 primeros, alucinante), para mí The Sweet son un "one hit wonder".

johnphillips1981 dijo...

Me gusta mucho la Heineken.

MAMÉ VALDÉS dijo...

The Sweet forman parte de mi banda sonora personal, los descubrí en 1973 y desde ahí busqué todos sus discos, pueden tener una pinta bastante hortera, pero a mi me encantaban, tengo todos sus discos, y luego los CD, tenía 10 años en el 63, podéis imaginar la cara del dependiente de la tienda de disco cuando yo le encargaba los discos de THE SWEET, un saludo.

Anónimo dijo...

Una de mis bandas favoritas!!!!! Sweet foreve!! and Steve Priest ♥

Anónimo dijo...

Bueno recomiendo buscar las canciones en Desolation boulevard, yo conservo aun el LP. En ella escucharan en el lado B, el Hombre del brazo de Oro, donde se escucha un solo de bateria muy prolijo, luego hay una cancion romantica que se llama si mal no recuerdo Starlight o algo asi...
Saludos desde Peru...Bye bye...!