sábado, 9 de octubre de 2010

Qué hizo John Lennon mientras no hacía nada

Hoy John Lennon cumpliría 70 años si no fuera porque el 8 de diciembre de 1980 una alimaña decidió comprarse su pasaje a la inmortalidad empuñando una pistola. Llevamos casi 30 años sin él y la pregunta que más nos hacemos los fans es qué nos hubiera ofrecido si aún siguiera entre nosotros. Es egoista, pero es así. Admiramos a nuestros ídolos por lo que nos dan, no por lo que son. ¿Se habrían reunido The Beatles? ¿Su reputación como gran icono de la banda estaría más compartida con la figura de Sir Paul McCartney? ¿Habría grabado algún horror tan flagrante como su colega? ¿Nos habríamos dado cuenta de que él también sabía componer temas dulces como el merengue? ¿Se habría divorciado de la oh-qué-malvada Yoko?

Lo que es seguro, es que no hubiera dejado jamás de grabar. A pesar de que siempre fue más reacio al trabajo que Paul, a pesar de que hacia el final de The Beatles hubiera que estar empujándolo al estudio y de que funcionara mejor bajo presión, Lennon nunca perdió el gusto por la música, siempre conservó el placer de tocar y escribir por simple diversión. Cuando volvió en 1980 tras cinco años de silencio, aseguró que se había pasado todo ese tiempo sin acercarse a la guitarra. Que la había colgado en la pared y se había dedicado a ser amo de casa, a hacer pan y a cuidar de Sean. Lennon también disfrutaba tomándonos el pelo y mintiendo poque sí. Los caminos ilícitos del Señor nos han brindado un montón de grabaciones caseras de todo lo que estuvo abocetando durante su retiro.

Atrás quedaba el Fin de Semana Perdido. La época que pasó separado de Yoko y en la que su vida era una juerga contínua al lado de sus amigotes Keith Moon y Harry Nilsson. Noches de borracheras trasegando un Brandy Alexander tras otro, pegado a Mai Pang, el remedo asiático que su esposa le había colocado al lado para que le sirviera de niñera mientras ella no estaba. Fue su último hurra, su despedida de la adolescencia tardía. Ya no volverían a expulsarlo a patadas de los clubes por su comportamiento pendenciero y fanfarrón. Lennon tenía cada vez menos ganas de trabajar. Su album reciente había sido una catastrófica experiencia al lado de otro pirado, Phil Spector, que había acabado con tintes de astracanada. Y sólo se trataba de una colección de versiones de rock and roll cincuentero. Lennon se había permitido volver a ser el chaval juerguista que tocaba las canciones de sus héroes, pero se palpaba que había llegado el momento de hacer un mutis.

A principios de 1975 su más inmediata idea era grabar un nuevo disco. Pero entonces se sucedieron dos acontecimientos que cambiarían su vida y que harían de los años en el edificio Dakota, aquel lugar condenado en el que se filmó La Semilla del Diablo y que parece que impregnó de una maldición a todos los que pasaron por allí, una época feliz en la vida de John Lennon. Tras largas batallas con la administración norteamericana, había conseguido que le permitieran residir en los Estados Unidos. Y lo que era una alegría mayor, Yoko por fin había llevado adelante un embarazo tras múltiples intentos frustrados. Cuando Sean nació el mismo día en que John cumplía 35 años, este lo entendió como una señal y decidió dedicarse a su hijo de la forma en la que no lo había hecho con Julian, empantanado en las interminables giras durante la beatlemanía.

Lennon tenía la costumbre de documentar obsesivamente todo lo que hacía con fotografías, vídeos y cintas caseras. Esas grabaciones nos dejan escuchar a un hombre relajado, que compone al piano o la guitarra, siempre con el ruido de la televisión de fondo y el parloteo de Sean mientras juega con sus padres. Un músico muy diferente al que conocemos. Tanteante, dubitativo, con frecuentes errores y una fastidiosa forma de cantar con voz aguda, en falsete, chillona a veces hasta la irritación. Entre 1976 y 1977 perfiló demos como Mucho Mungo, una tonadilla que más tarde regaló a su amigo Harry Nilsson. El balbuceo de un bebé de escasos meses al fondo permite datar la canción en 1976. Memories con el mismo inicio de piano que más tarde utilizaría en Grow Old with Me, y la maccarniana She's a Friend of Dorothy's, con aires de musical son del mismo año. Podemos escuchar mientras, a menudo en medio de una interpretación, sus conversaciones con Yoko. La reflexiva Mirror Mirror on the Wall y la desenfadada mirada al pasado en One of the Boys son del año siguiente, así como Free as a Bird, que luego resurgiría en una toma fantasmal en The Beatles Anthology.

En 1978 Lennon grabó algunas divertidas parodias de Dylan, imitando no sólo el estilo del bardo, sino también su voz y su particular fraseo. News of the Day y algo conocido como Dylan's Satire, que sale directamente de Knockin' on Heaven's Door, son muestras de la profunda admiración que Lennon sentía por Dylan. Aún no hay en ellas la mala baba que derramaría más adelante, sólo un sano deseo de cachondeo entre la parodia y el homenaje. Un proyecto de aquella época es un musical en Broadway, La Balada de John y Yoko. Muchas de las canciones que elaboró John entonces, como Whatever Happened To, estaban destinadas a este fin. Pequeños apuntes que luego, como hizo durante toda su carrera, reciclaría para temas mayores tomando un verso de aquí, un fraseo musical de allá. Es el caso de Real Love, una canción que tuvo un tortuoso origen en la fusión de otras dos, y luego bien conocida por ser trabajada por el resto de The Beatles para Anthology.

De las grabaciones de 1979 hay una extraordinaria Now & Then, lastrada por un terrible ruido de fondo, que también fue considerada para Anthology. Corren por ahí, de hecho, algunas tomas casi completas, pero al final no consiguieron ser acabadas. En The Rishi Kesh Song, un recuerdo de su estancia en la India, una época que resurgiría constantemente en su temática, parodia la melodía de Blow Away de George Harrison. Cuando en 1980, impulsado por la potencia de la New Wave, Lennon decide volver a los estudios, ya tenía maquetado todo el material que iba a utilizar en Double Fantasy, pero había bastantes cosas más. Serve Yourself sí que es una corrosiva diatriba a raíz del Gotta Serve Somebody de Dylan, pero la joya de la corona es una balada cuasi gospel titulada Help Me to Help Myself, que junto a la anterior Mirror Mirror on the Wall suponen un viaje introspectivo que se podría haber convertido en algo grande.

Lennon había entrado en tal espiral creativa que incluso en medio de las sesiones para Double Fantasy seguiría grabando las demos que luego se aprovecharían para Milk and Honey, y un montón de temas que no llegaron a salir. Yoko le regaló una caja de ritmos para su 40 cumpleaños, el último, y a John le faltó tiempo para probarla. Lo primero que hizo, muy apropiadamente, fue Life Begins at 40, una tonada country que estaba destinada a Ringo, pero a este le faltaron fuerzas para grabarla tras el asesinato de su amigo. Los últimos temas que John grabó parten el corazón. En Dear John, que se puede escuchar en The John Lennon Anthology, se dirige a sí mismo: "Querido John, la carrera ha terminado y has ganado". You Saved My Soul pasa por ser su canción postrera, un tema de amor, un número optimista, con aires retro y letra sobre la redención. La redención que buscaba cuando se retiró junto a su familia cinco años atrás. Poco sabía que eran sus últimos cinco años y que saldría de ese retiro para internarse en otro mucho más frío y prolongado.

5 Comentarios:

Paco dijo...

Excelente, muy bueno lo tuyo, interesantísimo, sigue así y no cambies, etc. No fue nada extraordinario lo que hizo durante aquel período, lo de las maquetas o home tapes lo hacía desde 1957. De todos los temas que nombras, excepto las dylanparodias, se podría haber hecho algo decente. De hecho, Los Escarabajos (de Sevilla) editaron un curioso Cd (lennonphile) con todas esas demos y las arreglaron. Temas como Tennessee, Life begins...,She is a friend ..., Now and then, etc. nos dejan entrever como habrían quedado rematadas por él. Saludos desde ninguna parte.

David dijo...

No sé...
Yo tengo el Anthology y me sorprendió (creo que estaba ahí) escuchar Make love, not waaar... y reconocer la futura Mind Games.

Las de Dylan y Harrison posteriores, a mí me parecen bastante "crueles"...y creo (que no sé) que la de George no la hubiera sacado nunca (ni la de Dylan), sino que fue un "divertimento" privado.
Y a mí de todas estas pequeñas joyas, la que no has puesto y me pone la carne de gallina es la de Grow old with. La versión que orquestó George y también la versión de Glen Campbell, que me parece muy lograda (o eso, o que la canción me llega y no hay más).
Un saludo.

David dijo...

Cuando digo que no las has puesto me refiero a que no la has enlazado (ahora lo haces y ya está (ja,ja))... y la prefiero a otras que bueno, tienen su curiosidad, pero no me dicen lo mismo.

Marcos Callau dijo...

En mi opinion Lennon fue el mas grande de los Beatles con diferencia. Supongo que, de no haber muerto, habria compuesto mas joyas aun de las que nos regalo. (No se por que no me salen los caentos...sorry)

vikingo dijo...

Admirable post, Fran.
Yo tambien tengo el Anthology, que por cierto hace tiempo que no escucho, pero recuerdo que fue muy grato oir esas nuevas canciones y como a David, me toco la medula "Grow Old With Me" y "Real Love" tal vez mas que "Free As A Bird". Del resto recuerdo pocas, asi que ya tengo tarea para estos dias.
Saludos.