José Luis Rodríguez Zapatero, parece convencido de que los españoles somos un pueblo borreguil, que se nos puede engañar con facilidad y que tenemos memoria de pez. Debe de ser la única cosa en la que estoy de acuerdo con él. Ya se le empezaba a dar por deshauciado y se hacían quinielas sobre quién sería el nuevo líder del PSOE en eso que se empieza a llamar, con más ganas que certeza, el postzapaterismo. Ahora el Presidente del Gobierno se siente otra vez fuerte porque tiene la apolladura del PNV para acabar la legislatura y aprobar ese chiste que se llama Presupuestos Generales del Estado. ZP, el hombre que gobierna a golpe de encuesta, el especialista en sacar conejos de la chistera cuando ve nubarrones negros en el horizonte, ha vuelto a airear hoy el enésimo trapo rojo para que la opinión pública embista.
Después de decir una y mil veces que no haría una remodelación de Gobierno, no sólo ha puesto orden dentro de un partido que empezaba a mostrarse levantisco (sin muchas alharacas, no nos engañemos), sino que también ha llevado a cabo un movimiento estratégico perfectamente pensado que le deja un panorama de campanillas para poder sacar pecho y que el populacho le vuelva a aplaudir entusiasmado. Ha dejado que Celestino Corbacho se comiera el marrón de la reforma laboral (son palabras del ex-ministro, no mías) y ha puesto en su lugar al frente de la Cartera de Trabajo a un Valeriano Gómez ugetista que en la última huelga general se manifestó al lado de Cándido Méndez en contra de unas medidas que ahora él se encargará de gestionar y a las que pondrá la buena cara de no ser el responsable de las mismas. Además Zapatero contenta al ala izquierda de sus votantes con la inclusión de Rosa Aguilar, proviniente de las filas de Izquierda Unida, dirigiendo Medio Ambiente.
De un plumazo se quita de encima al torpe Moratinos, recompensa a la sufrida Trinidad Jiménez, que va a darse de tortas allá donde le digan, y elimina dos ministerios, colgándose la medalla del ahorro y librándose de paso de las discutidas Bibiana Aído y de la Ministra de Vivienda que, fíjense, ni siquiera recuerdo quién era. Lo interesante de este baile está en el refuerzo de la vieja guardia felipista. El PSOE con Zapatero al frente de un Gobierno con imagen de poco peso estaba en caída libre. Ahora se ha montado un Gobierno de los listos de cara a la galería y le ha dado puerta a María Teresa Fernández de la Vega, una figura que muchas veces daba la impresión de ser la única que trabajaba en su equipo, aunque debo decirles que a mí siempre me ha parecido un gran bluff que nunca respondía a lo que le preguntaban, sino que siempre echaba mano del manual.
No sabemos qué ha pactado el PSOE para que el PNV, que recordémoslo, en el País Vasco no es el Gobierno, sino la oposición, le preste su apoyo hasta el fin de la legislatura, pero cunde la sospecha de que una salida negociada a ETA está en el fondo de esas conversaciones. Si sale la carambola, Alfredo Pérez Rubalcaba al frente del Ministerio de Interior, sale potenciado. Rubalcaba, además, ahora ocupa el puesto de Vicepresidente en detrimento de de la Vega, que cada vez tenía más desacuerdos con Zapatero. Si le toca el premio gordo y ETA declara una "tregua indefinida", es la tabla de salvación a la que el Presidente puede aferrarse. Si las encuestas andan mal, Rubalcaba está colocado en el disparadero como el delfín que puede evitar la debacle. Si andan bien, ZP puede incluso plantearse hasta un tercer mandato. Y los electores volverán a tragarse el anzuelo de que estos son los buenos porque lo dicen ellos y volverán a votar no en función de la gestión realizada, sino de la que esperan que se realice. Ahí está Leire Pajín, de confianza de Rubalcaba, haciendo de bersek capaz de defender con igual desparpajo lo que le echen por delante con ese tono enfático que pone como si se creyera lo que dice. Se encarga a partir de ya del Ministerio de Sanidad. Lo de menos es si sabe algo del tema. Y también han colocado a Ramón Jáuregui, otro histórico del partido y cercano a Rubalcaba, como Ministro de la Presidencia.
Y ya están otra vez en primera plana los mismos que mandaron durante la época del GAL y el paro, los que vieron cómo les llenaban el escaño de cal viva, los que dijeron "Merecemos un Gobierno que no nos mienta" a sabiendas de que mintieron cuando gobernaban, mintieron en la oposición y han vuelto a mentir al retomar el poder. Los que hicieron la campaña de Felipe González cuando estaba para el arrastre y salvaron las elecciones para el PSOE in extremis. No me cabe duda de que estos cambios traerán muy buenas consecuencias... para el Partido Socialista. Lo que no tengo tan claro es sean también beneficiosos para el común de los ciudadanos. Seguirá habiendo cinco millones de parados, la morosidad hipotecaria continuará aumentando, medio país todavía se las verá canutas para llegar a fin de mes. Pero la cosa ha quedado la mar de mona, arriba los corazones. Apuesto a que la jugada les vuelve a salir bien. Hay partidos a los que con un poco de maquillaje se les perdona todo.
Después de decir una y mil veces que no haría una remodelación de Gobierno, no sólo ha puesto orden dentro de un partido que empezaba a mostrarse levantisco (sin muchas alharacas, no nos engañemos), sino que también ha llevado a cabo un movimiento estratégico perfectamente pensado que le deja un panorama de campanillas para poder sacar pecho y que el populacho le vuelva a aplaudir entusiasmado. Ha dejado que Celestino Corbacho se comiera el marrón de la reforma laboral (son palabras del ex-ministro, no mías) y ha puesto en su lugar al frente de la Cartera de Trabajo a un Valeriano Gómez ugetista que en la última huelga general se manifestó al lado de Cándido Méndez en contra de unas medidas que ahora él se encargará de gestionar y a las que pondrá la buena cara de no ser el responsable de las mismas. Además Zapatero contenta al ala izquierda de sus votantes con la inclusión de Rosa Aguilar, proviniente de las filas de Izquierda Unida, dirigiendo Medio Ambiente.
De un plumazo se quita de encima al torpe Moratinos, recompensa a la sufrida Trinidad Jiménez, que va a darse de tortas allá donde le digan, y elimina dos ministerios, colgándose la medalla del ahorro y librándose de paso de las discutidas Bibiana Aído y de la Ministra de Vivienda que, fíjense, ni siquiera recuerdo quién era. Lo interesante de este baile está en el refuerzo de la vieja guardia felipista. El PSOE con Zapatero al frente de un Gobierno con imagen de poco peso estaba en caída libre. Ahora se ha montado un Gobierno de los listos de cara a la galería y le ha dado puerta a María Teresa Fernández de la Vega, una figura que muchas veces daba la impresión de ser la única que trabajaba en su equipo, aunque debo decirles que a mí siempre me ha parecido un gran bluff que nunca respondía a lo que le preguntaban, sino que siempre echaba mano del manual.
No sabemos qué ha pactado el PSOE para que el PNV, que recordémoslo, en el País Vasco no es el Gobierno, sino la oposición, le preste su apoyo hasta el fin de la legislatura, pero cunde la sospecha de que una salida negociada a ETA está en el fondo de esas conversaciones. Si sale la carambola, Alfredo Pérez Rubalcaba al frente del Ministerio de Interior, sale potenciado. Rubalcaba, además, ahora ocupa el puesto de Vicepresidente en detrimento de de la Vega, que cada vez tenía más desacuerdos con Zapatero. Si le toca el premio gordo y ETA declara una "tregua indefinida", es la tabla de salvación a la que el Presidente puede aferrarse. Si las encuestas andan mal, Rubalcaba está colocado en el disparadero como el delfín que puede evitar la debacle. Si andan bien, ZP puede incluso plantearse hasta un tercer mandato. Y los electores volverán a tragarse el anzuelo de que estos son los buenos porque lo dicen ellos y volverán a votar no en función de la gestión realizada, sino de la que esperan que se realice. Ahí está Leire Pajín, de confianza de Rubalcaba, haciendo de bersek capaz de defender con igual desparpajo lo que le echen por delante con ese tono enfático que pone como si se creyera lo que dice. Se encarga a partir de ya del Ministerio de Sanidad. Lo de menos es si sabe algo del tema. Y también han colocado a Ramón Jáuregui, otro histórico del partido y cercano a Rubalcaba, como Ministro de la Presidencia.
Y ya están otra vez en primera plana los mismos que mandaron durante la época del GAL y el paro, los que vieron cómo les llenaban el escaño de cal viva, los que dijeron "Merecemos un Gobierno que no nos mienta" a sabiendas de que mintieron cuando gobernaban, mintieron en la oposición y han vuelto a mentir al retomar el poder. Los que hicieron la campaña de Felipe González cuando estaba para el arrastre y salvaron las elecciones para el PSOE in extremis. No me cabe duda de que estos cambios traerán muy buenas consecuencias... para el Partido Socialista. Lo que no tengo tan claro es sean también beneficiosos para el común de los ciudadanos. Seguirá habiendo cinco millones de parados, la morosidad hipotecaria continuará aumentando, medio país todavía se las verá canutas para llegar a fin de mes. Pero la cosa ha quedado la mar de mona, arriba los corazones. Apuesto a que la jugada les vuelve a salir bien. Hay partidos a los que con un poco de maquillaje se les perdona todo.
6 Comentarios:
Hombre en un pais donde se hacen encuestas para ver si Belen Esteban podria gobernar, que podemos esperar.
Siempre nos quedara Andorra, que esta cerca y a las malas en casa caben varios.
Qué políticamente incorrecto eres con este análisis. Ya sabes que vivimos en un país en el que si criticas a unos es porque perteneces al otro lado y viceversa. Yo estoy contigo, no estoy en ninguna parte y ambos lados me producen igual repulsión.
Sigue así y no cambies
y en arriba los corazones (al final) yo hubiera añadido una exclamación (tonterías de estilo).
Es que el tono con el que lo he escrito, David, no implica exclamaciones, bien al contrario.
Ya lo sé... Pero, ¿quién dijo que un ¡srriba los corazones ! no podía ser irónico?
Pues la verdad, leyendo tus editoriales, llego a la conclusión de que es el mismo discurso que emiten machaconamente los tertulianos de la caverna mediática, vamos, de la derecha. Me gustaría que reflexionaras, que aceptaras que, tal y como está constituida nuestra organización de estado, difícilmente podemos achacar las culpas de lo que ocurre a uno u otro partido. Por ponerte un ejemplo. Yo vivo en Valencia, y aquí gobierna el PP. Para mi, el principal causante y responsable de la crisis es precisamente este partido (eso sin entrar a valorar el tema de la corrupción). Y por qué, te preguntarás? Pues porque la mayor parte de compentencias las tiene transferidas, por lo tanto, la responsabilidad política en la gestión de estas competencias le corresponde al gobierno de la Comunidad Auntónoma, y no al Estado, que no tiene compentencias en la materia. Lo que quiero hacerte entender es que conviene que te revises la Constitución, par entender como está organizada España, y luego, revisarte el Estatuto de Autonomía de tu Comunidad Autónoma. Solo así te garantizo que podrás emitir un juicio crítico y personal, alejado de los discursos carentes de base y fundamento. Ya me dirás que tal te va!!!
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