sábado, 23 de octubre de 2010

Grinderman 2, más de lo mismo

Estas son las consecuencias, casi siempre indeseadas, a menudo inevitables, de la crisis de la mediana edad. Cuando pierdes el pelo de la cabeza y tienes que dejarlo crecer en la cara para compensar, sueles volver a hacer las mismas cosas con las que disfrutabas cuando eras adolescente e intentas vivir una segunda y tardía época dorada. Nick Cave deja el piano, empuña la guitarra y junto a algunos de sus amigotes forma Grinderman para recuperar las letanías ruidistas que evacuaba en los tiempos en que fundó The Birthday Party y, más tarde, al principio de The Bad Seeds. Grinderman 2 es, quién lo diría, el título con el que llega el segundo disco que Cave graba con la versión abreviada de Los Malas Semillas. Poco sentido tiene que el australiano se monte una banda paralela para hacer lo mismo que ya estaba haciendo hace 25 años, a no ser que su intención sea dejar sin jugar a algunos de sus secuaces. Las composiciones de la nueva entrega de Grinderman tienen ese fondo de blues tradicional tan afín a Cave filtrado por la influencia del Krautrock. El sonido es brutal. El bueno de Nicolás aulla su lujuria y se destapa con las observaciones del humor bestia de aquel que ya está de vuelta de todo. El mayor defecto de Grinderman 2 es que ya hemos escuchado esto mismo muchas veces y por parte del mismo intérprete. Además, las canciones menos formadas, aquellas que delatan de forma más evidente su origen improvisado, resultan francamente aburridas. Heathen Child es el single arquetípico, aunque también podemos encontrar momentos más amables como Palaces of Montezuma. Cave es uno de mis artistas favoritos desde los tiempos de The Boys Next Door. Jamás ha dado un paso en falso. Tampoco Grinderman lo es, pero si es el inicio de la pendiente. La primera entrega de Grinderman no fue lo bastante convincente y esta segunda no hace nada por remediar la impresión. Quizá Cave se esté sacudiendo de encima algunos demonios para evitar seguir profundizando en su faceta de baladista torturado hasta cavar su propia fosa. Quizá a estas alturas de su carrera (¿cuándo no lo ha hecho?) se pueda permitir hacer lo que le venga en gana. Es difícil crecer constantemente como creador tras tantos años en la brecha.

Calificación: 2

2 Comentarios:

Fran G. Lara dijo...

Acompáñese con una copa de Marqués de Riscal.

ROCK´N ROLL OUTLAW dijo...

Joder, me encanta el post, pero no creo que el disco merezca ser el principio de la pendiente, aunque no lo tengo suficientemente bien escuchado. Yo cuando temí que a Cave se le fuera la olla fue con Nocturama, disco que no me hizo sentir nada, y cuando actuó en el Pabellón de Badalona, y lo vi todo ya demasiado masivo, ahí perdió un punto del encanto que tenía en otros tiempos, aunque sus discos con los Bad Seeds y sus directos sigan siendo enormes.