domingo, 3 de octubre de 2010

Grandes Bodrios del Cine: Conan el Bárbaro

En 1982 yo ya llevaba la mitad de mi vida leyendo y coleccionando comics de Conan. Había crecido con el personaje y con las diferentes ediciones que se habían hecho de él. Me había desvirgado metafóricamente con las diminutas ediciones etiquetadas como "relatos gráficos para adultos" que publicaba la editorial Vértice. Aquellas versiones remontadas y redibujadas que hicieron todo lo posible por destrozar la magia original de los dibujos. Había seguido el paso al formato revista y sobrevivido al cambio de Barry (entonces sólo) Smith por John Buscema. Había recorrido las calles de mi ciudad de kiosko en kiosko anhelando encontrar la espectacular portada del siguiente ejemplar de Relatos Salvajes. Conocía al dedillo cada historia, cada guión. Hasta había investigado lo suficiente como para saber que el origen de Conan estaba en una serie de cuentos que un escritor texano llamado Robert E. Howard había publicado en la primera mitad de los años 30 en un magazine llamado Weird Tales. Cuando se estrenó la película Conan el Bárbaro yo me consideraba todo un experto en el tema. Alguien con unas ganas irresistibles de verla y con el empuje suficiente para arrastrar a todos mis amigos al cine. Sí, amables lectores, yo entonces tenía amigos.

Mi expectación creció inversamente proporcional a mi decepción según el metraje de la película iba avanzando. Mis ojos de plato por la excitación dieron paso a unos ojos aún más abiertos ante la incredulidad de lo que estaba viendo. Me pasé la proyección refunfuñando, dando inútiles explicaciones a los que estaban a mi lado intentando que llegaran a comprender la grandeza del material con el que habían trabajado los realizadores de la película y el destrozo que habían causado. Salí del cine traumatizado, marcado con unas heridas que tardarían en cicatrizar muchos años. Oh, amables lectores, queridos todos, no son ustedes capaces de entender el dolor de mi alma torturada si no se han encontrado jamás en esa situación angustiosa. Hace un par de años, en vista de la ardiente defensa que de la película hacían algunos de mis allegados, reuní valor y haciendo de tripas corazón me senté de nuevo a verla. Esta vez el estupor dejó paso a la hilaridad. Conan el Bárbaro es una película muy divertida. Inintencionadamente divertida. Las "actuaciones" son antológicas, y los diálogos, descacharrantes. Al cabo de un rato uno no puede soportar tanta diversión y cae en un sopor del que sólo sale cuando alguna secuencia le hace preguntarse si de verdad está viendo lo que está viendo o sólo es parte del delirio del duermevela. Mis amados lectores, se darán cuenta ustedes de la alta estima en que les tengo al comprobar el tremendo esfuerzo que me ha costado volver a ver por tercera vez este montón de basura sólo para deleitarles escribiendo esto.

Entre los aficionados a Conan hay dos facciones: Aquellos a los que les gusta la adaptación cinematográfica, seguramente debido a su frikismo y su mitomanía, y aquellos, indudablemente mucho más sensatos, que no la soportan. Para el público general, para el descerebrado de gimnasio que no se pierde ninguna de Arnold ni de Van Damme, para aquella audiencia para la que el comic de John Buscema, no digamos ya el de Barry Smith, es algo lejano, para la masa que no tiene ni idea de quién es Robert E. Howard, Conan el Bárbaro es, sencillamente, un peliculón. No pueden darse cuenta de que ya en el prólogo de la película comienzan las meteduras de pata. La voz en off de un narrador desgrana un galimatías pretendidamente solemne en el que habla de "los soles de Aries", "Akrilonia" (´más tarde citada también como "Acuelon", "harkiniano", "Shaun"... Todo suena muy misterioso. Más misterioso aún para el que sepa algo de que va la cosa porque lo que realmente quiere decir es "los hijos de Aryas (the sons of Aryas)", "Aquilonia", "hyrkanio", "Shem"... Vaya, que el traductor sabía lo que se hacía. Si con eso fuera poco, y ya no hace falta conocer el universo de Conan para esto, la primera secuencia se resuelve con una ridícula trasparencia que canta por todos los costados mientras el padre de Conan le habla al joven bárbaro de una chorradita cuasifilosófica, el secreto del acero, un invento que suena bastante tonto, para darle fondo a la cosa.

Y es que parece que se toman al personaje como un superhéroe en taparrabos. Necesita de un "origen". Si a Spiderman le pica una araña radiactiva y luego asesinan a su tío, si Superman escapa en una cápsula espacial del exterminio de su planeta, si a Hulk lo bombardean los rayos Gamma, Conan necesita su propia historia de búsqueda y venganza como si fuera un Batman cualquiera. Con lo fácil que hubiera sido contar la historia de Conan nacido en el campo de batalla y luego mostrarlo saliendo a ver mundo como se explica en tantas historias suyas. A partir de ahí se suceden los despropósitos. Unos tipos con pinta de vikingos asoman en la aldea de Conan y sin saber por qué, masacran a todos como corderitos. El niño Conan es encadenado a una rueda de molino en mitad de la nada y se pasa veinte años dándole vueltas a la ruedecita vaya usted a saber para qué. En consecuencia, Conan desarrolla el físico de un culturista. Hay que ver lo cachotas que pone machacar el suelo. Y lo mánsamente que la empuja durante años y años. Todo muy creíble. Eso sí, el narrador se sacude las moscas de encima con un "nunca se sabrá". Vale, problema resuelto, eso es un guionista con oficio. Todos estos primeros compases se dan de bofetadas con el espíritu original de los relatos de Conan. Los cimmerios, su tribu, son los más fieros que existen, y Conan jamás se hubiera pasado esclavizado todos esos años. Menos aún hubiera aguantado con esa cara de bobo que no entiende nada, todo lo que viene después. Pero aunque no se sepa nada de esto, la resolución y explicación de todo el montaje es muy insatisfactoria y bastante estúpida.

El director del engendro, John Milius, encima parece tener ínfulas artísticas y se recrea en secuencias contemplativas leeeeeeeeentas. El robo de la joya en la torre me hace bostezar, y la muerte de la madre de Conan ya presagia lo mortalmente aburrida que va a ser el resto de la película. La larga secuencia que lleva a la famosa crucifixion de Conan, de lo poco que remite a las historias originales, es un peñazo. Está basada en un pasaje del relato Nacerá una Bruja. Pero donde lo escrito por Howard resulta en un momemto épico que lleva a escenas magníficas, como la foma en que Conan se enfrenta a su liberación, ahora queda como una secuencia algo tontorrona desprovista de su magia primigenia. La forma de solventar todas estas carencias es echando mano a la banda sonora. Siempre se ha hablado de lo magnífica que es la música de Basil Poledouris para esta película. Supongo que se refieren a los primeros compases, cuando todavía no se sabe de qué va la historia, porque una vez que empieza a correr el celuloide, es tan malo que uno ya no puede ni darse cuenta de lo que suena de fondo. Consciente de que el film necesita algo más, y gracias también a la ayuda del pésimo Oliver Stone al guión, se sacan de la manga dos innecesarios sidekicks, Subotai y el Mago, el contrapunto del comic relief, el alivio cómico que para esta película es totalmente inapropiado. Aunque para el personaje del Mago echan mano a Los Espejos de Tuzun Thune, una historia de Kull, otro personaje de Howard, lo despojan de todo dramatismo. En Conan el Bárbaro hay demasiado humor, una solución tan impostada que le sienta peor que a Nadiuska empuñar una espada.

Y es que el Conan fílmico está más cerca del personaje hecho a retales que se inventó L. Sprague De Camp, que del de su escritor original. El infame De Camp era un tipo con cierta experiencia en la literatura fantástica, que consiguió los derechos del personaje de Conan y se dedicó a reescribir las novelas originales, hacer otras nuevas y tomar otros relatos de Howard y recomponerlos para que pasaran por historias de Conan. Un desastre que desvirtuó al personaje y lo convirtió en una caricatura de sí mismo tan sólo para poder exprimir al máximo la vaca. Poco hay en la película del magnético personaje inventado por Robert E. Howard y mucho del anodino políticamente correcto que redefinió De Camp y que definitivamente dio al traste con sus adaptaciones al comic. La película presenta un batiburrillo de referencias. El villano, Thulsa Doom, sale también de las historias de Kull, pero ni siquiera recuerda a cómo era allí. Al contrario, este Thulsa Doom es muy diferente y bastante más aburrido. Para cualquier conocedor, el mosqueo será máximo cuando encuentre que lo primero reconocible de los relatos de Conan sea precisamente la secuencia de la cueva y la espada. Porque no pertenece a Howard, sino a De Camp. A partir de ahí comienza el mezclote de cosas en una menestra sin sentido. Aparecen partes del relato La Torre del Elefante (el robo de la joya), personajes y momentos inspirados en La Reina de la Costa Negra (el retorno de la muerte de la enamorada de Conan), de Clavos Rojos (el nombre y la apariencia del personaje de Valeria, pero sacado de contexto y sin reflejar su personalidad), La Hora del Dragón (la forma en que se cuelan en la orgía de los seguidores de Thulsa Doom). Supongo que esas pequeñas referencias son lo que Milius y Stone interpretaron como respeto a la obra original. Pero, claro, eso es algo que al público desconocedor de las fuentes no le importa.

Lo que sí puede apreciar el espectador lego es la penosa actuación de todos los intervinientes en el reparto. Las interpretaciones de todos los secundarios son de teatrillo de aficionados. Casi se puede escuchar al director diciéndoles: "Ahora os mirais entre vosostros con desconcierto". Y ellos lo hacen con la gesticulación envarada digna de los momentos sin sexo de una película porno ochentera. Han cogido a un puñado de culturistas para hacer de chicos malos y les han colocado armaduras de opereta y pelucones de hombres de las cavernas de peli de risa. En consecuencia, claro, las expresiones de sus rostros son un poema. Cada vez que salen los dos tipos que hacen de guardaespaldas de Thulsa Doom y los veo "actuar" no puedo evitar reirme a carcajadas. ¿Eso es malo, doctor? En especial el tipo del martillo, Erik Holmey quien está impagable en el papel de Thorgrim. Pero para risas, cada vez que Schwarzenegger dice "Crom". Su eterna cara de bobalicón que no entiende nada de lo que está pasando, su sumisión y servilismo, traicionan el espíritu independiente e indomable que salió de la máquina de escribir de Howard. Su cara de niño pillado haciendo una travesura cuando lo llevan ante el rey interpretado por Max Von Sydow es la de un brutote que maneja espadas de fantasía como si fuera un samurai. Es tan pésimo actuando que estropea todos los planos con la expresión de su rostro. Claro que con ese guión pocas posibilidades tenía. La misión que le encargan de rescatar a una princesa es otra vez más propia de De Camp que de Howard. La secuencia en que lo seduce una hechicera, aunque está tomada de Gusanos de la Tierra de Bran Mak Morn, otro personaje howardiano, su diálogo, la forma en que ella gatea insinuante, los sustos que se pega Conan, son tan ridículos que se me va la risa floja. Conan nunca se entera de nada hasta que no lo tiene encima, es totalmente diferente a su original, y queda como un patán ante el espectador. Hasta lo someten a la humillación de ahogarse borracho hundiendo su cara en un plato de sopa. Algo más propio de Porky's que del héroe bárbaro. No hay nada más triste que una película que suscita la risa inintencionadamente.

Dicen que el único actor solvente de todo el reparto es James Earl Jones como Thulsa Doom. Eso se basa en que Jones es el único actor de verdad que hay en toda la película, pero su trabajo tampoco es para tirar cohetes. Sólo hace caritas y tanto como seductor de masas como poderoso guerrero da bastante grima. Sandahl Bergman, previamente una bailarina, es quien desarrolla el mejor personaje y la mejor interpretación. No está creíble como guerrera, pero sabe moverse y resulta la mejor actriz. O la menos mala. A Milius parece bastarle con que sea rubia, como la Valeria original, aunque no se comporte como ella, sino como Belit, otro personaje de Howard, y aparezca en un contexto en el que no estaban ninguna de las dos. Además, en muchos aspectos su personaje trae a la mente a Sonja la Roja en su versión tebeística. Con todo, Valeria es la más solvente y la que más respeta su origen, aunque sea un origen muy mezclado. De todos modos, la pobre Bergman ya no volvió a hacer nada más. En definitiva, con ese reparto y esas actuaciones, con esos pésimos diálogos, con esas frases pretendidamente solemnes que suenan absurdas, está todo tan fuera de lugar que, puestos a echarme unas risas, prefiero hacerlo con El Señor de las Bestias de Mark Singer, o Ator el Poderoso de Miles O'Keefe. Hasta El Círculo de Hierro de David Carradine tenía más encanto. El engendro de Los Hermanos Bárbaros sólo estaba un paso más allá del Conan de Milius.

Todo el preludio es absurdo e irritante para el que conozca al personaje. Pero para el público neófito, también las inconsistencias se suceden. El culto hippioso de Thulsa Doom hace aguas por todas partes. Cuando liberan a Conan de su esclavitud, una vez más sucede sin que sepamos por qué. Lo visten de mono de feria, lo pasean, lo exhiben y le dan órdenes. Y el héroe machote sigue obedeciendo como un perrito. No sólo no hay quien se lo trague, es que sigue siendo ridículo. Conan aparece como un bruto sin sesos y aspecto alelado que no comprende nada. Nos enseñan cómo lo convierten en una máquina de matar, introducen gansadas innecesarias como el aprendizaje de las artes marciales y el abofeteo del profesor, algo que choca frontalmente con el personaje, que no le encaja, que no tiene nada que ver con él y que le resta grandeza. Encierran a Conan en una jaula como si fuera un gorila al que llevan una hembra para que se aparee. Más tarde le dan rienda suelta de nuevo sin motivo y él se marcha como un perrillo a buscar a los chicos malos que, oh sorpresa, no han envejecido nada en esos veinte años. Conan no parece nada heróico, no hay nada del hombre inteligente, sofisticado y con recursos. Es un bruto idiotizado y sin cerebro que va corriendo a todas partes. Las reacciones rápidas, su análisis y comprensión de las cosas que caracterizan al personaje howardiano quedan aquí eliminadas. ¿Conan el Bárbaro? No. Conan el Cafre.

Es desconcertante que para una producción con un presupuesto elevado tenga todo un aspecto tan cutre y barato. Las ciudades están faltas de todo esplendor, huelen a cartón piedra y parecen más bien el portal de Belén con los pastores. A mi juicio, la estética a lo Genghis Khan no le va muy bien a la película, pero se ve que el director era un fan a tenor de la desgraciada frasecita de "lo mejor de la vida", que tampoco pega nada con Conan. La aparición de Valeria tras la muerte, como hace originalmente Belit, queda pobretona. La gran batalla final no es tal y el remate que quiere ser filosófico es anticlimático. Todo digno de ese gran productor que es Dino de Laurentiis, (ir)responsable de esa otra gran ciscada cinematográfica que es Flash Gordon, de la que, una vez más, sólo se salva la banda sonora de Queen. Pero rescatar una película por su música es como apreciar un vino por la botella en que se presenta. Al contrario de lo que hicieron en El Planeta de los Simios, película en la cual, a pesar de no reconocerse por ir cubiertos con el maquillaje, se contrató a un elenco de grandes actores, De Laurentiis optó por emplear a un reparto de inexpertos desconocidos poblado por culturistas y surferos, y así le lució el pelo.

Lo único bueno de esta penosa película es el fotograma final. Con su estética y su promesa humedece los apetitos. Luego uno se lo piensa mejor y se alegra de que no se llevase a cabo. Menudo destrozo podría haber sido. Otro bagage de ilusión por las cañerías mientras uno se revuelve incómodo en la silla. Para eterna tortura de mi mente tuve el valor de ir a ver la segunda parte, Conan el Destructor. No les digo nada sobre ella, bastante han hecho con aguantar toda esta diatriba hasta aquí. Sólo sepan que cuando hicieron un remedo de tercera parte protagonizada por Brigitte Nielsen en el papel de Red Sonja, pero sin utilizar los nombres de Conan ni Sonja por problemas de derechos, me flaquearon las rodillas y no me atreví a pasar otra vez por el trance. Ahora, por todos ustedes, he vuelto a ver Conan el Bárbaro. Más de dos horas de aburrimiento que se me han hecho largas de narices y me han granjeado un buen número de bostezos. Palabrita del Niño Jesús que no exagero lo más mínimo. Vale, igual no es tan mala, igual si se hubiera llamado Krotar el Bestia hubiera sido sólo otra película tontorrona más. Pero a mí me gusta tan poco que me hace incluso albergar esperanzas sobre la nueva versión que se está filmando. Aunque, bien pensado, ya se sabe que toda situación es susceptible de empeorar, ¿verdad?. Y no me digan que no he sido bueno, no he dicho nada de Jorge Sanz... Lo que hace la mala vida.

Calificación: 1

30 Comentarios:

Fran G. Lara dijo...

Acompáñese con un helado.

Mikel dijo...

Vamos, que no te ha gustado, vaya...
No te olvides de que CONAN EL DESTRUCTOR es aún PEOR, y claro, luego está "esto"...

http://www.imdb.com/video/screenplay/vi1408566041/

Ejem.

Muy mala tendría que ser la nueva para ser peor! Un saludo!

Mikel dijo...

Y que conste que pongo el link al trailer únicamente como servicio a la comunidad... y yo me las vi todas en el cine, en su momento, lo confieso! Jaja!

Lucifer, Becario del Mal dijo...

Yo no pude leer nada de Conan en su día y me pareció una maravilla de película. Hoy la dejaría en un intento extravagante de barbarología.
Pero eso si, la banda sonora calificaría para las mejores de la historia.
saludos!

David dijo...

Yo esta la vi de mayorcito y me pareció una tontería, pero me entretuvo. Pero hace muchísimo que no la he vuelto a ver.
Si me detengo en ciertas cosas que dices, tienes toda la razón. ¿Conan esclavizado tantos años? ¿Le dan hasta una bofetada? En fin...
Curiosamente El viento y el león me gusta bastante, y a pesar de los errores que tiene, El juez de la horca mucho más. Creo que a Millius se le daban mejor los "bárbaros" contemporáneos.

La siguiente la vi en el cine y me pareció peor todavíaa (y era de Fleischer, si no recuerdo mal, que tiene la mejor película de bárbaros...bueno, vikingos, que he visto nunca).
Un saludo.

Víctor González dijo...

No has dejado títere con cabeza, nunca mejor dicho. ¡Muy bien! De acuerdo en casi todo.
Un abrazo,

Mikel dijo...

Amén a lo de la banda sonora, es excelente. Y muy poco aprovechada en el film...

TSI-NA-PAH dijo...

Hay cosas que hay que dejarlas donde estan y esa era Conan.que se puede pedir a una pelicula donde sale el paleto de Arnold!
un abrazo

Rufus dijo...

Cuando era niño y vivía en otro sitio, la echaron en tv; mis primos se alborotaron porque empezaba un "peliculón"... Ahora ya mayor la volví a ver y me dieron ganas de arrancarme los genitales y estrellarlos contra la televisión.

Un despropósito de película a la que injustamente se sobrevalora. Pero pasaría de acompañarla de helado y optaría por algo más espirituoso, para pasar mejor el polvorón.

Jero dijo...

Bien. O no. No sé ni por dónde empezar. Ah, sí: "Conan el bárbaro" es una de mis películas preferidas de todos los tiempos. Una de mis 10 favoritas, quizás. Y no, no tengo ni idea de si es o no fiel a los relatos de Howard o a los tebeos de Thomas y Windsor-Smith, porque no los he leído. Lo poco que conozco del personaje, más allá de las pelis, es la aburrida etapa actual publicada bajo el amparo de Dark Horse, que mi hermano se empeña en comprar cada mes y que yo dejé de leer allá por el número 12 ó 13 porque me provocaba unos bostezos descomunales.

Creo que fue Hitchcock quien dijo que para hacer una buena adaptación hay que coger lo que a uno le interesa y mandar a la mierda el resto. No lo dijo así, pero el mensaje era básicamente ése. Con todo, ya digo que a mí me la trae al pairo si "Conan el bárbaro" es una buena adaptación o no. Yo no juzgo una película por lo fiel que sea al libro. Si no, "Apocalypse now" me parecería una braga (¿cómo? ¿que no transcurre en el Congo?) y "Blade Runner" ni te cuento.

Hay un montón de aspectos subjetivos que no puedo rebatir de tu reseña. Si a ti te parece que la peli es estéticamente cutre y a mí no, tendremos que recurrir a la frasecita ésa de las opiniones y los culos. Ídem para lo que a cada uno le parece épico (a mí el rezo a Crom antes de la batalla final me pone tanto como Cantabria al Sr. Revilla).

Lo de los actores no te lo voy a negar. Arnie es un negado y los hijos de Doom son meros figurantes hormonados. Earl Jones sí que me parece absolutamente fantástico (¡qué mirada!) y Max Von Sydow pasaba por allí, que diría Aute.

Sobre el resto, hago un rápido repaso: diálogos estrictamente justos, ritmo pausado y reflexivo (todo lo contrario que lo que hoy se entiende por "una de aventuras", con escenas de acción cada dos minutos para que los niños no se duerman), poso filosófico nietzscheano bien llevado (el super-hombre es aquél que mata a dios; aquél que sabe que no se debe temer al arma sino a la mano que la empuña; aquél que no escucha y obedece, sino que toma decisiones por cuenta propia), escenas de acción fantásticamente planificadas (el rapto de la princesa en modo infiltración me encanta) y sí, tengo que decirlo, una banda sonora como la copa de un pino.

(continúa)

Jero dijo...

A mí Subotai y Mako no me sobran (son, de hecho, necesarios para que Conan interactúe con alguien), y achacar a la calidad de la cinta los errores de doblaje (eso pasa por ver las pelis en castellano y no en V.O. subtitulada, si os lo digo siempre) es querer verle tres pies al gato.

Lo que creo, en el fondo, es que a ti "Conan el bárbaro" no te gusta ni te gustará jamás porque no puedes ser objetivo con ella. No digo que te tenga que parecer un películón, pero está claro que te resulta imposible desligarla de tu amor hacia las aventuras originales del personaje, ésas con las que creciste. Igual si la peli fuera peor pero se mantuviese mucho más fiel al "espíritu Howard", te hubiera hecho disfrutar tanto como a mí el primer "Transformers" de Michael Bay. Es injusto, sí, pero totalmente legítimo. Seguro que hay por ahí un montón de fans de Stephen King que aún no entienden cómo Kubrick pudo echar por tierra de semejante manera el final de "El resplandor". Los de Chuck Palahniuk con "El club de la lucha", otro tanto de lo mismo. Pero, ¡ey!, que yo aborrecí en su momento "Yo, robot" y por ahí se comenta que no es tan mala... ¡Y "Soy leyenda" ni te cuento!

Puestos a ver una peli, intento conformarme con que me parezca buena en sí misma. Y cada día me alegro más de que haya guionistas "echaos pa'lante" que se atreven a ser irrespetuosos con el material de partida siempre y cuando eso repercuta en un producto final mejor. Que no sé si es lo que ha pasado con "Conan el bárbaro", pero me juego las pestañas a que ninguno de los relatos de Howard me divierte tanto como este "Gran Bodrio del Cine" perpetrado por John Millius.

Para ver/leer algo fiel al material original, ya tenemos el propio material original, ¿no?

Y ahora, me preparo para el chaparrón ;)

Mo Sweat dijo...

Te has explayado bien con el film ¿eh?... je, je, je...

Bueno, yo sólo puedo decir que quizas sea una de las excepciones a lo que has dicho antes... ni me encanta ni me parece tan odiosa... siemplemente me parece una película en la linea de lo que suele haber por ahí en cuanto a adpataciones de cómic al cine.

Sobre tu comentario: """Supongo que esas pequeñas referencias son lo que Millius y Stone interpretaron como respeto a la obra original. Pero, claro, eso es algo que al público desconocedor de las fuentes no le importa."""

Es triste pero es cierto, siempre suele haber muy poco respeto hacia los lectores cultos en cuanto a cómic se refiere, a quién se busca captar y agradar es a la gran masa, aquella que bien poco sabe del personaje original y de sus aventuras en el cómic... pero es así...

Saludos.

David dijo...

A mí no me va mucho, como he dicho, pero lo que dice Jero de que una cosa son los libros, los cómics y otras las pelis.. Tiene razón. No me quería meter porque no tengo ganas, y es lógico que si conocemos el material original, siempre lo acabemos comparando (¡Ese no es " a gusto del consumidor", que me lo han cambiado!) Así que entiendo tu cabreo... De todas formas, Jero, yo opino igual en lo de si se es fiel o no al material original, y que lo que importa es el resultado... pero más allá de las traiciones que Nemo pueda pensar que cometieron en la peli...
no es una buena peli.
Un saludo.

Jero dijo...

David: yo no pretendo discutirle a Fran si la peli es buena o no, porque me parece un asunto bizantino a más no poder. Argumento, si acaso, por qué a mí me fascina, siendo que a él le parece repulsiva. Lo que sí creo poder hacerle ver es que, aunque quizás tampoco le gustaría siendo previamente un desconocedor del universo del cimmerio, ese punto de vista jamás podrá conocerlo porque su cariño hacia los relatos de Howard y las primeras adaptaciones tebeísticas es demasiado grande como para no contaminar su opinión del film. Y así no se puede juzgar una película por sus propios méritos, sino como buena o mala adaptación (terreno en el que, ya digo, no puedo meterme).

Por otro lado, me gustaría puntualizar algo dicho por Mo Sweat: por alguna razón que se me escapa, todo el mundo parece haberse puesto de acuerdo en que "Conan el bárbaro" entra en el saco de las adaptaciones de tebeos al cine, pero los relatos de Howard son anteriores y es ahí donde está el auténtico origen del personaje. Sería un poco como decir que el "Sherlock Holmes" de Guy Ritchie es un remake del protagonizado por Basil Rathbone, pasando por alto la obra de Conan Doyle...

PEPE CAHIERS dijo...

Si lo que pretende es una fiel adaptación del cómic, bueno tiene todo el derecho del mundo a despotricar de este película. Yo por ejemplo soy un fanático de Spiderman y Raimi tampoco hizo ni mucho menos una fiel adaptación. A mi siempre me pareció una buena película de espada y brujería. John Milius es un tipo interesante, Oliver Stone también y la banda sonora me parece una auténtica obra maestra. Arnold no es Laurence Olivier, ni falta que le hace, pero el papel le viene como un guante. "El señor de las bestias" es una película simpática pero no le llega ni a la suela de los zapatos, basta ver las pésimas peleas de espada. Los fanáticos de Batman escupian fuego por la boca ante las adaptaciones de Tim Burton, pero cinematográficamente no se puede poner ninguna pega. "Murieron con las botas puestas" es una magnífica película que se pasa la realidad de lo que pasó por el arco del triunfo. Los gustos en general son subjetivos y en el séptimo arte, todavía más.

ROCK´N ROLL OUTLAW dijo...

Interesante post. No conocía a ese De Camp.
Pero no te portes así con el Conan fílmico, es lo que es, y si en la época lo mirabas con cierta distancia con respecto al original, era cine divertido.
Me has hecho recordar mi afición a La Espada Salvaje, a Mariano Ayuso, y a la tinta de Alfredo Alcalá (¿se llamaba así?) mi dibujante favorito de Conan.

¡Un saludo!

David dijo...

Jero, tienes razón en lo de que Nemo está muy "pillado" por su conocimiento previo del personaje y amor hacia eso, y por eso no va a juzgar la peli de forma imparcial, sino como adaptación lograda o no.
Como digo más arriba... es algo que nos pasa a todos.
Y oye, por supuesto, a mí no me parece buena por unos motivos, y a ti o a otros os lo parecerá por otros. Esto es una cuestión de gustos y por supuesto... no es culpa de nadie si estáis equivocados (ja,ja). Es broooma.
Lo del cómic tiene una explicación. Muchos espectadores lo conocían principalmente por ese medio, y no habían leído ni los relatos originales.
Un nuevo saludo y no participo más, que tengo cosas que hacer.

Marcos Callau dijo...

Aplausos Misantropo. Lo cierto es que yo tenía unos amigos a los que le gustaba mucho esta película y la tuve que ver una vez enterita en casa de uno de ellos. Me pareció lo peor que había visto hasta entonces. Con los años, aún ha perdido más. Yo creo que podría ser considerada una película para niños pero, pensándolo mejor, los niños son demasiado inteligentes para ver esto.

vikingo dijo...

Tu post es tremendo, tanto que no he llegado a terminarlo. Si tan poco te gusta la peli (a mi tampoco me lleno porque yo tambien conocia algunos comics, no tantos como tu, pero se de que va Conan) ¿porque le das tanto bombo?.
Si, ya, porque tienes el derecho a criticar... Bueno, en mi humilde opinion, creo que hay cosas mas importantes que criticar, ¿no?. De esta manera das publicidad al film, y no se lo merece.

Saludos amigo Fran.

vikingo dijo...

Ah, ya, es tu forma de dar que hablar, inteligente eres, buena estrategia. Apuesto que incluso Conan, El Barbaro (film) te gusta.

Jeje, no me hagas caso (o, si)
Saludos.

vikingo dijo...

Otra cosilla y perdona mi pesadez, no se si ya se ha hecho algun film sobre Thor, si sabes algo dimelo.
No es por nada, lo que mas me interesa es saber quien hace de Dr. Blake.
Ah! perdon ahora buscando he visto una secuencia de la pelicula rodada este año. Pero me parece muy grandilocuente, nada parecido al calor de los comics.

Querido Frank, no podemos substituir los comics por el cine. Lo que vivimos en ellos, es desmesuradamente multiplicado en el cine, con poco argumento. Pocas pelis se adaptan a lo que los tebeos que cogemos con nuestras manos nos pueden ofrecer, lectura, arte, diversion. El cine en este aspecto es algo que ya prevemos y casi nunca nos llena.

De nuevo perdon y saludos.

Rufus dijo...

Hace tiempo ya en una de las peliculas de Hulk de Lou Ferrigno; hubo una intervención del personaje Thor; si no me falla la memoria ambas eran más malas que el tabaco; puede que las conozcas.

Saludos Vikingo

Fran G. Lara dijo...

Un tipo se encuentra asomado al borde de un puente. Parece que se va a tirar. Otro tipo que pasa intenta salvarle la vida.
- ¡Eh! ¿Qué haces ahí? - le pregunta.
- Voy a tirarme. No tengo motivos para vivir.
- Vamos, hombre, algún motivo debe de haber para que sigas viviendo.
- No se me ocurre ninguno.
- Veamos... ¿Te gusta leer?
- Sí, me gusta leer.
- ¿Ves? ¿Y qué prefieres, ficción o no ficción?
- Ficción...
- Yo tambien prefiero la ficcion. ¿Te gusta mas la literatura fantástica o la realista?
- La fantástica.
- Igual que yo. ¿Y qué prefieres la ciencia-ficción o la fantasía?
- La fantasía, la fantasía...
- ¡A mí me pasa lo mismo! ¿Prefieres la fantasía épica o la Espada y Brujería?
- La Espada y Brujería, claro.
- ¡Es increíble! ¡Tenemos los mismos gustos! ¿Y a quién prefieres a Conan o Elric?
- A Conan, claro.
- No puede ser, somos almas gemelas. ¿Cuál te gusta más, el Conan de Howard o el de Millius?
- Hombre... el de Millius.
Entonces el otro le arrea un empujon que lo lanza por el precipicio mientras grita:
- ¡¡¡ MUERE, BASTARDO, HEREJE!!!

soyfrikiyque dijo...

Bueno, podría comentar muchas cosas, y es fantástico que la peli siga suscitando estas pasiones enfrentadas casi 30 años después. Simplemente algunos comentarios al vuelo. Por supuesto que hay fans de la peli y de Arnold que ni saben ni les inetresa saber quién era Howard ni nada de Conan más allá de esta película. Y por supuesto que hay otros como tú que la aborrecen a muerte. Pero también hay otros muchos que no pertenecemos a ninguno de esos dos grupos. Hemos crecido con los grandes comics de Conan (y seguimos disfrutando como enanos con Dark Horse) , hemos leido y disfrutado los relatos de Howard y la peli nos encanta. Y no lo digo por decir, es gente de mi entorno y gente que leo en foros diversos.

Por cierto el creador de esas ciudades como de un Belén, como tú dices, es ese genio, ese mago de las miniaturas español, llamado Emilio Ruíz del Rio, fallecido no hace mucho y del que poco antes de su muerte se hizo una peli documental titulada "El último Truco" que recomiendo a todos los que amen el cine. Impagable verlo trabajar en sus trucajes, el amor hacia su profesión, un tipo único...

Ah, y por cierto, es Milius, no Millius. Saludos.

David dijo...

El chiste tiene mucha gracia. Y soyfrikike tiene razón, que es Milius... Yo siempre meto la pata con su apellido, y más si escribo deprisa. Pido disculpas..
Pero bueno, si digo Emmetriz Rodes y el autor del bloog me lo pasa (risas)..

PEPE CAHIERS dijo...

... entonces se da la vuelta y tropieza con Arnold Schwarzenegger que lo tirá tambien por el puente, mientras susurra con un puro entre los dientes "maldito purista tiquismiquis".

Jero dijo...

Tenía pensado acercarme al País de los Sueños a pasar por el filo de mi espada atlante a cuanto infiel (a la versión de Milius) me encontrase por allí (después de dedicar unos meses a ponerme en forma empujando un molino, claro), pero las risas que me he echado con tu último comentario, Fran, os han salvado la vida a todos. Sólo por esa broma ya merece la pena que hayas puesto a caldo la peli ;)

Parafraseando a David: no es culpa de nadie si estás equivocado...

Bushido-71 dijo...

Hola a todos, acabo de descubrir este blog y esta entrada, y no he podido evitar entrar a comentar.

Antes que nada hemos de tener en cuenta cuando se hizo esta pelicula, allá por el 1982; ya ha llovido mucho desde entonces y claro cuando la vi por primera vez, no era más que un crío y me pareció enooorme, con el paso del tiempo te das cuenta de la infinidad de fallos, vestuarios horribles y demás caretos del personal, pero ahí radica su encanto, verlo con los ojos de un niño, no voy a entrar en debates, puesto que para gusto los colores, al igual que dicen de Blade Runner es la mejor y otros que es un truño (yo soy de los primeros).

Lo que yo planteo es lo siguiente:
Visto que van a hacer un posible remake de conan http://www.imdb.com/title/tt0816462/
sería una pena que el original superase a la nueva con tanta tecnología y demas. Yo creo que me quedaré con Arnolod y su pemplum...

Fran G. Lara dijo...

Escribí esto en su momento poniendo más énfasis en la humorada que en otra cosa porque no me puedo tomar esta película en serio, pero parece que poca gente comparte mi sentido del humor. No sólo levantó polvareda aquí, sino que suscitó polémica en un par de foros más en los que me llovieron las lindezas. Parece que algunos tienen sus propios santos en los altares que es mejor no invocar.

En todo caso, me remito a un debate mucho más reciente en una página de mucho más prestigio, la de Rafael Marín, en donde no intervengo, pero me identifico totalmente con la postura del anfitrión y con los argumentos de aquellos que allí mismo declaran por qué piensan que el largometraje de Milius es un bodriazo. No ya como adaptación. Como película.

Helo aquí:
http://crisei.blogalia.com/historias/69613

Fran G. Lara dijo...

En palabras de Rafael Marín, crítico, guionista, escritor, y con una opinión cuyo criterio y reputación está a años luz de la mía:

“A mi la de Milius me parece un verdadero espanto (…)

Es una gran banda sonora. Otra cosa es el guión, la interpretación, la penosa dirección (parece que a Millius le interesaba más poner verde a los hippies), la inexistencia de cualquier asomo de que el lugar fuera “una era no soñada” (…)

No le perdono a la peli de Milius que se inventara un origen de Conan (el mismo que parece que va a tener en ésta): uno no adquiere esos músculos ni aprende a pelear empujando un molino

No le perdono que se cargara la historia de Belit adjudicándosela a Valeria (porque ya no se podrá adaptar La reina de la Costa Negra)

No le perdono que se note el cartón piedra.

No le perdono que crucifiquen a Conan como en “Nacerá una bruja” (mi historia favorita)… porque ya no se podrá adaptar “Nacerá una bruja”.

No le perdono que se inventaran a Thulsa Doom que es un personaje de Kull… todo por usar la voz de Darth Vader con el actor que le pone la voz a Darth Vader.

No le perdono el compañero chino de Conan. ¿Qué pinta ahí, de dónde sale, qué falta hace?

No hace falta ser muy mayor para darme cuenta de que un surfero no es actor, una bailarina no es actriz, un culturista tiene que parecer un bárbaro y no un tarado, un negro con peluquín no daba miedo, el dinero se lo habían gastado en cochinillo de Segovia y el director no había leído ni una novela ni un tebeo de Conan ni de lejos (…)

Cuando en la producción de Conan no había diferencias con las producciones italianas que lo imitaron (Ator y demás), es que algo fallaba.”

Hasta aquí lo escrito por Rafael Marín. El post completo en su bitácora, Crisei, aquí:

http://crisei.blogalia.com/historias/69613