martes, 5 de octubre de 2010

Eric Shanower exhuma La Edad de Bronce

¿Era Heinrich Schliemann un pirado con suerte, un visionario o un tipo que sabía lo que se hacía? Cuando en 1873 encontró los restos de la ciudad de Troya, esta no era más que un lugar mítico como el monte Olimpo, un cuento que nos había llegado sólo en la forma de leyendas ilustradas por multitud de cuadros neoclásicos. Schliemann había seguido los datos que encontraba en La Ilíada y La Odisea, los poemas épicos de Homero, para dar con la ubicación exacta de la ciudad. La visión deformada de Troya perdura hasta nuestros días dulcificada por las aparatosas armaduras de la Grecia clásica y la visión cuasi-romántica de sus estatuas de cuerpos perfectos.

Los orígenes de la Guerra de Troya son dignos de un Falcon Crest micénico. En la boda de la ninfa Tetis y el rey Peleo, futuros padres de Aquiles, la diosa Discordia arrojó su famosa manzana sobre la mesa con la inscripción "para la más bella" escrita en ella. Afrodita, Atenea y Hera se disputaron la posesión del fruto y Paris, un príncipe-pastor que había crecido alejado del mundo, fue designado por Zeus, el padre de todos los dioses, para que emitiera su juicio. El soborno de Afrodita fue el más jugoso, el amor de la mujer más bella del mundo. Helena, la esposa del rey Menelao de Esparta, cayó rendida ante Paris y ambos se fugaron juntos a Troya. Afrodita ganó una manzana y las otras diosas consiguieron su venganza. El afrontado Menelao recurrió a su hermano Agamenón, rey de los aqueos, quien organizó un poderoso ejército para invadir Troya y rescatar a Helena, ignorantes de que la mujer se había unido por propia iniciativa a Paris.

Fue una misión a la que no todos se avinieron de forma gustosa. Tanto Aquiles como Ulises y otros afamados héroes pusieron todo tipo de impedimentos para unirse a la empresa, pero finalmente se embarcaron en una guerra que resultaría desastrosa para todos los implicados. Diez años duró el asedio. Tras la añagaza del conocido caballo gigante, Troya acabaría arrasada. El noble Héctor, paladín de los troyanos, moriría a manos de Aquiles, quien a su vez también perdería la vida. La reina de las amazonas sería violada y asesinada, Ajax sucumbiría en un naufragio durante el retorno a su hogar, Ulises se perdería en un periplo que duraría otros diez años antes de retornar a su Ítaca natal, Eneas escaparía del saqueo de la ciudad para fundar Roma, y Agamenón conseguiría volver a su patria sólo para sacrificar por error a su propio hijo al pisar tierra.

Las dos obras de Homero forman un corpus fantástico, como una maravillosa historia de Espada y Brujería en la que se mezclan las aventuras, la magia, los dioses, los monstruos y los sucesos extraordinarios. La visión que tenemos todos de estos hechos comienza con las pinturas magistrales de Sir Lawrence Alma-Tadema, continúa con el género cinematográfico del peplum y se refleja hoy en día en películas como El León de Esparta de Rudolph Maté, 300 de Zack Snyder, y Troya de Wolfgang Petersen. Nada más lejos de la realidad. En 1998 Eric Shanower, un joven guionista y dibujante de Florida comienza a publicar en la editorial Image una versión que recrea las leyendas de la antiguedad fundamentándolas en una minuciosa investigación. La Edad de Bronce de Shanower pretende contar los sucesos alrededor de la Guerra de Troya, la misma guerra y sus posteriores consecuencias siendo totalmente fiel a las fuentes históricas. Para ello se basa en una documentación exhaustiva de los datos, los peinados, los ropajes, la arquitectura y los paisajes.

Lo que podemos ver en el minucioso y realista dibujo de Shanower tiene bien poco que ver con las ideas preconcebidas que tenemos de Troya y sus batallas. El artista recurre a todo tipo de documentos. La Ilíada sólo cuenta un episodio dentro de la misma guerra. El autor confronta los diferentes mitos que se entrecruzan y cuentan complejas historias incompatibles entre sí, utiliza sesudos tratados de Historia, lee a Shakespeare e incluso se interna en obras del la Antigüedad Clásica y de la Edad Media en busca de los más exactos y completos datos. Cualquier mínimo detalle está pensado y justificado. En su afán de dar la más verídica ambientación a aquella época, Shanower ha dedicido conscientemente evitar todo el componente sobrenatural en su relato. En esta Guerra de Troya no intervienen los dioses. Las motivaciones son siempre las pasiones humanas, y sólo ocasionalmente se recurre a sueños y visiones, más como componente de la mentalidad de la época y de sus supersticiones.

No veremos aquí nada que se parezca a las deliciosas ilustraciones hechas por John Flaxman para la publicación impresa de los poemas de Homero. El arte de Shanower retrocede hasta la Edad de Bronce tardía en Grecia en su intención de ser lo más históricamente exacto posible, de ahí el título de la obra. No dibuja templos clásicos, no hay columnas dóricas ni capiteles jónicos. La época de la Guerra de Troya real tiene más que ver con Micenas que con Corinto. Recurre a las pinturas y los grabados que han sobrevivido para reconstruir el aspecto de sus personajes, cuyos rostros tienen mucho en común con las máscaras funerarias hititas, y cuyo aspecto general recuerda profundamente a esculturas como el kourós y la korés. El reparto de La Edad de Bronce integra docenas de caracteres que Shanower sabe hacer distinguibles. Oportunamente incluye un glosario ilustrado con el quién es quién y mapas aclaratorios.

Eric Shanower sigue trabajando en otros proyectos con Ed Brubaker, pero con La Edad de Bronce está construyendo el trabajo de toda una vida al estilo de las grandes sagas. En 2001 y 2003 recibió el prestigioso premio Eisner y, comprensiblemente, la edición progresa muy lentamente. En España la podemos encontrar en la correcta versión que está publicando Azake Ediciones, de la que ya hay en las librerías ocho tomos, al mismo ritmo que en Estados Unidos. Eric Shanower reclama la herencia de Heinrich Schliemann y la actualiza. Esperemos que Shanower sea también un pirado con suerte, que su visión tenga la recompensa de público que merece. De lo que no cabe duda es de que sabe lo que se hace. A los seguidores de Murena de Dufaux y Delaby esta obra seguro que les gustará.

Calificación: 4

6 Comentarios:

Fran G. Lara dijo...

Acompáñese con un vino dulce y Música de la Grecia Clásica por el Atrium Musicae de Madrid.

Jero dijo...

Qué articulo más currado, Fran. Ojalá todo el mundo hablase en sus reseñas con tanta propiedad e investigación previa como tú en ésta.

Yo tuve la oportunidad de conocer a Shanower hace unos años en Angouleme y le pregunté sobre su método de trabajo en cuanto a la escritura. Me dijo que tenia unos murales enormes en su casa llenos de flechas y datos que interrelacionaban hechos y personajes y que los utilizaba como biblia para ir escribiendo los distintos arcos argumentales, porque había tantísima información contradictoria que a veces tenía que hacer malabares para no pillarse los dedos con las distintas versiones de la narración.

También me hizo un dibujito muy chulo (uso el diminutivo porque es pequeño, me lo hizo en un margen de un comic-book de grapa de la edición USA) y, cuando le pregunté cómo iba a resolver el combate entre Paris y Menelao sin meter por en medio a los dioses (se lo pregunté porque es algo que me escandalizó bastante en la ridícula versión cinematográfica de Wolfgang Petersen), me miró sonriente y me dijo: "no esperarás que te lo cuente, ¿no?"

En fin, un tipo majísimo y un comic cojonudo. De hecho, aunque suene terrible decirlo, a mí me parece mucho más divertido que las versiones homéricas (que son clásicos y bla bla bla, pero como lectura de evasión...)

J-PAS dijo...

Una joya de tebeo esta Edad de Bronce!!!
Documentación, verosimilitud, realismo... Nada que ver con la peli de Troya que pusieron el otro día en la tele... Ni comparación!!!!

Lo único malo que asusta el tiempo que puede llevar a Eric Shanower acabar su titánica labor

PAblo dijo...

...Puede que Shanower no la acabe pero ¿y lo que estamos disfrutando mientras tanto? Buen cómic y buena reseña.

Me gustaría ver la vida de Schliemann llevada al cine. Creo que hubo algún telefilm pero un personaje de este calado merece ver su propia historia en pantalla grande.

Impacientes Saludos.

cj dijo...

nunca lo he leído, pero dan ganas de leerlo tras tu estupenda reseña

corsariosinrostro dijo...

Pueden pasar años sin pisar una librería especializada. Sigo el mundo del tebeo garias a los blogs e internet y nunca había oido hablar de este cómic. Pero hace unas semanas en una visita a Jerez pude visitar una librería donde escudriñando entre tomos descubrí esta maravilla que precisamente y casualmente estoy ahora leyendo. Muy buen análisis del señor misántrompo, me ha encantado, como siempre.