domingo, 10 de octubre de 2010

Casablanca, Bogart y Bergman

Entonces yo era joven e idealista. Me había tragado todas las grandes palabras. Libertad, Amor, Felicidad. Los que ven ahora mis fotos de aquella época se sorprenden al verme sonreir. No están acostumbrados, no lo han visto nunca. Parecen imágenes rescatadas de otro tipo que se parece a mí, pero que no soy yo. Me ven en este sitio y creen que siempre he estado aquí. No se plantean cómo llegué, ni si me gusta estar donde estoy. Creen que sólo son ellos los que están de paso. Me ven como a alguien distante, como un cínico que no quiere relacionarse con nadie, que se quedará en este café cuando ellos se hayan marchado. Pero no es así. Yo en realidad no estoy aquí. Esta vida no es mi vida. Ella se la llevó y este es sólo el estado en el que me encuentro mientras intento borrarla de mi recuerdo. A ella, que siempre ha tenido la extraña capacidad de aparecer en los momentos más inoportunos. Que se coló en mi corazón cuando menos lo esperaba. En aquellos días yo pensaba que la vida era sencilla y que sería así para siempre. Ella estaba a mi lado y si el mundo se venía abajo yo podría soportarlo junto a ella. Pero el mundo se hundió y ella no estuvo allí. Ella tenía otro mundo y otra vida, y yo de repente ya no tenía nada. Dijo que siempre tendríamos aquello para recordar, que se quedaría dentro de nosotros toda la vida. Pero esos días no son para mí más que un lejano sueño, algo que veo pasar por mi mente como si fuera una vieja película en la que yo no intervengo. Por eso sigo en el café, en mitad de esa nada en la que ella me dejó. Nada me importa, nada tengo que perder. Ya no me conmuevo por las mismas cosas que antes. Prefiero dejar que las grandes hazañas las hagan otros, yo sólo las contemplo desde la distancia sin apenas interés. La otra noche vino a verme una pareja que me recordaba a nosotros. También quieren salir de aquí. Pero ellos se van juntos, se tienen el uno al otro. Un privilegio que yo no puedo permitirme. Con esa fuerza podría enfrentarme a lo que fuera. Pero ya no me quedan energías. Creo que ya tampoco me quedan ganas. Y ahora ella ha aparecido de nuevo. De todos los lugares del mundo tenía que venir a parar aquí, para volver mi mundo otra vez cabeza abajo. Para zarandear el refugio que me había construído pensando que aquí nada podría afectarme jamás. Pero todo lo que tenga que ver con ella me afecta. Llevo dos vidas huyendo de mi destino, y si me queda una tercera, voy a afrontarla de cara. Ella ha regresado y todo vuelve a ser lo mismo. Maldita sea, siempre sentiré esto aquí adentro, pero jamás le haría daño. Ella está aquí de nuevo y por eso yo tengo otra vez que dejarla marchar.

Calificación: 5

7 Comentarios:

Fran G. Lara dijo...

Acompáñese con un cóctel de champán.

Marcos Callau dijo...

¿No es demasiado dulce un cóctel de champán para una historia tan amarga?. "Casablanca" es para mí una de las películas más importantes de la historia del cine y de mi historia en particular. Ahora que leo este inspirado texto tuyo me pregunto si lo que cuentas es el argumento de la película o una historia real porque sé muy bien, amigo misántropo, que algunas veces todos podemos ser Rick. Me ha gustado mucho esta entrada.

Fran G. Lara dijo...

Cóctel de champán es la segunda bebida que pide Victor Laszlo en el café de Rick.

David dijo...

Vale. Está muy-muy bien, pero aparte de diálogos que son francamente ingeniosos, tiene algún otro que es humorístico casi sin pretenderlo (no sé si era versión doblada, pero ¿son las bombas, o los latidos de mi corazón? (uuummm) Pero está muy bien y un 5, desde luego.
Un saludito.
Muy curioso el post. Poco más ibas a decir de esta peli de lo que ya se había dicho. Me ha gustado.

Víctor González dijo...

Una sugerencia para entender "aun más" esta peli, es oir la versión de "As time goes by" de Misia.
Bueno... es una idea.
Un abrazo,

Kinezoe dijo...

Mítica. Es obligado volver a Casablanca periódicamente con el fin de no olvidar lo que es el CINE de verdad.

Me gustó este texto; conserva todo su buen aroma.

Saludos, misántropo.

Yourcenar dijo...

Yo acompañaria ese post con la canción Misty de Sarah Vaughan y un brandy que podria ser Duque de Alba.