domingo, 24 de octubre de 2010

Buried, mi voz clama en el desierto

Ustedes ya saben de qué va Buried. Ryan Reynolds en el papel de un caminero norteamericano secuestrado y enterrado vivo en Irak. Toda la película relata, siempre desde el punto de vista del protagonista, sus esfuerzos por ser rescatado. Reynolds, que se ha fogueado en comedias románticas y pelis de superhéroes, lleva el peso de este largometraje, el segundo del director español Rodrigo Cortés. Buried es una película valiente que arranca de forma difícil, en la que Cortés ha decidido autolimitarse proponiéndose a sí mismo el juego de transmitir al espectador la angustia del personaje al colocarlo en su misma situación. De indudable atmósfera hitchcockiana, Buried se apuntala en la escasez de luz y la abundancia de primeros planos, pero es precisamente esta falta de ropaje lo que la hace una película recargada. Al centrarse exclusivamente en tres o cuatro elementos constantemente repetitivos, Cortés consigue transmitir sensación de agobio con su desnudez. Y también como en el caso del maestro Hitchcock, el espectador tiene que olvidarse de ciertos convencionalismos para poder entrar en la historia: el Zippo que nunca se apaga, el móvil que siempre funciona y un ataúd en el que no dejan de aparecer cosas.

Pero Buried es también una película tramposa. Aún disponiendo de un guión atractivo y que engancha, no es más que un telefilm de sábado por la tarde disfrazado de intriga psicológica. El recurso narrativo que emplea Cortés es lo que hace de Buried una película singular que contada de otro modo sólo hubiera sido un vehículo para dar doctrina. Lo malo es que el director no se da cuenta de que su película se podría seguir perfectamente sin mirar a la pantalla. Los únicos movimientos de cámara con carga narrativa son aquellos en los que se aleja del personaje para mostrar un plano general que alivia la experiencia del espectador, pero que a su vez intensifica la soledad y el aislamiento del hombre enterrado en vida por un laberinto burocrático. Buried queda como un relato simbólico sobre la inutilidad de los Estados Unidos para resolver un conflicto en el que se han metido ellos solos y que, aunque pretende aparentar equidistancia, resulta flagrantemente maniqueo. Los iraquíes se ven obligados a hacer lo que hacen porque no tienen otros medios, y el malvado poderío norteamericano deja sólo al hombre medio que, responsable por su colaboración silenciosa, debe pagar por los pecados colectivos. A mí me molesta y me sobra ese adoctrinamiento, y ni siquiera el crescendo de los minutos finales, lo mejor de la película junto a la reinvención de Reynolds como actor, me lo redime. Voy a contracorriente, sí, pero me parece sobrevalorada.

Calificación: 2

6 Comentarios:

Fran G. Lara dijo...

Acompáñese con una tónica.

Jero dijo...

Supongo que ya sabrás que a mí sí me ha gustado, y mucho. Pero bueno, el gusto subjetivo es algo que no se puede discutir objetivamente, eso está claro. Lo que yo me planteo es cuál es el problema con que la película esté posicionada. El "adoctrinamiento", como tú lo llamas. La cinta critica la invasión de Irak por parte de EE.UU. Intenta humanizar a los secuestradores (sin excusarlos, ojo; al fin y al cabo el espectador entiende que lo que hacen está francamente mal), se cuestiona las intenciones de la ocupación USAmericana y el (poco) cuidado con que las instituciones tratan a los civiles allí destinados. Es, sí, una historia posicionada, que despliega una opinión muy concreta. Y yo me pregunto: ¿qué hay de malo en ello? ¿Acaso todas las películas deben ser asépticas, neutrales, no mojarse en un tema, para aspirar a ser buenas? Otra cosa sería que la cinta fuese manipuladora en un sentido tramposo (pienso en "Camino", que falseaba una historia real pero se hacía eco de ella). Pero yo creo que "Buried" no lo es, y que esa pretendida equidistancia que tú le otorgas no existe. "Buried" no es equidistante en absoluto: el final lo deja muy claro.

Fran G. Lara dijo...

En un principio no me gusta que me den doctrina a través de obras artísticas. Pero puedo consentirlo si se me cuenta algo interesante, de forma inteligente y con sutileza. Y para mí Buried no lo consigue en ningún caso. Claro que no es una película equidistante. Pretende presentarse así al principio (qué malo es el secuestrador, qué malos son los compatriotas con los que el protagonista intenta ponerse en contacto), pero al final se declara con toda nitidez de forma un tanto burda. Y ya digo que no me importaría tanto si no fuera por la cantidad de veces que me quedé mirando a la nada sin prestar atención de lo que pasaba en pantalla, sólo siguiendo el relato por lo que oía. Parece que lo que te "molesta" de mi crítica es que yo quiera una película de buenos y malos (y que los malos no sean "los nuestros"). Pero no es eso. La película no me parece nada especial porque creo que su recurso estilístico falla y al final se convierte en un vehículo para un mensaje demasiado obvio. Si el medio es el mensaje, y el medio no me convence...

Jero dijo...

Entonces quizás simplemente sea que yo estuve toda la peli inmerso en la situación, de los nervios y pegado a la butaca hasta el último segundo, y que tú no conseguiste entrar en la propuesta de Cortés. No lo digo como una recriminación, sino que a ti no te hizo entrar, no te ganó, y a mí sí.

Y de tu crítica no me "molesta" nada, de hecho me gusta aunque no refleje mi opinión sobre la peli (pero para eso ya está mi propio blog, ¿no?).

Lo que pasa es que muchas veces leo (no aquí, sino en todas partes) cómo una película es criticada por estar posicionada ante un tema; por denunciar un hecho, o poner a parir a un grupo, organización, asociación, etc. en concreto, y yo pienso: ¿no pueden los directores, guionistas, actores, productores, tener una opinión al respecto? ¿Por qué los cantantes o escritores sí pueden clavarle puñales a quien les apetezca y los cineastas deben ceñirse a una "corrección política" que no levante ampollas? Luego ya decidiré yo si estoy o no de acuerdo con su mensaje, o si la forma en que articulan ese mensaje me parece elegante o burda.

En este caso parece claro que hay unos "malos" directos y unos "más malos" indirectos, pero yo tampoco veo un adoctrinamiento exagerado, sino sólo un poco de chicha más allá del planteamiento "hombre encerrado en ataúd". Y yo lo agradezco: me gusta que la cinta tenga un trasfondo sociopolítico concreto y que el peso argumental no recaiga sólo en si de pronto aparece un bicho venenoso o se acaba la batería del móvil...

Fran G. Lara dijo...

Películas tan distintas, y reseñadas aquí, como Esta Tierra Es Mía y El Secreto de Vivir tienen un claro posicionamiento ético. Pero, ah, están tan bien escritas, tan bien dirigidas, son tan tan tan buenas...

Jero dijo...

Me las apunto, Fran, que tengo unas lagunas gigantescas, masivas, monumentales en lo que se refiere a cine clásico.