Panini Noir, o
Vertigo Crime, como prefieran, es una serie ambientada en el género negro destinada a un público adulto. Oh, sí, eso significa sexo explícito, palabras malsonantes y salpicaduras de sangre en todas las direcciones.
Brian Azzarello, que ya sabe lo que se hace porque ha sido el creador de
100 Balas, se encarga de escribir
Asquerosamente Rica, una historia sucia poblada por los personajes arquetípicos de las clásicas novelas de crímenes.
Richard "Junk" Junkin fue una estrella juvenil de football americano que vio su carrera truncada por una lesión. Ahora se dedica a vender coches en una de las empresas del magnate más grande del ramo. Ya saben que la reputación de los vendedores de coches en Estados Unidos es tan cuestionable como la de los abogados, algo que pone sobre aviso del tipo de personajes y trama con que nos vamos a ver. Esta es una historia de perdedores en el orden de
Fargo de los
Hermanos Cohen. Una farsa protagonizada por un embustero frustrado y resentido.
Rich Junk es un desastre como vendedor, pero tendrá su oportunidad cuando su jefe le encargue que sea el guardaespaldas de su problemática hija. La chica es una especie de
Paris Hilton mejor dibujada a la que le gusta salir de fiesta a lo grande y moverse por los círculos de la gente guapa. Siempre está en la prensa por sus barrabasadas.
Junk tendrá que evitar no que la chica se meta en problemas, sino que estos salgan a la luz. Y todo ello con la mayor discreción.
Junk cada vez se siente más humillado por la jovencita rica y sus amigos, por cómo se dirigen a él, por cómo lo tratan y por lo que se ve forzado a hacer. Presumiblemente la cosa se enredará entre protector y protegida, pero también habrá algo más y la cosa se empieza a complicar.

Ambos personajes, en realidad, no son tan diferentes entre sí. Aunque ella es una niña pija y él es un tipo de barrio cuya única habilidad es su destreza en el deporte, aunque cada uno pertenece a ambientes muy distintos, por dentro se mueven por los mismos impulsos. Los dos son caprichosos, egoistas y rastreros. La rica repulsiva del título original,
Filthy Rich, no es sólo la chica. Tengamos en cuenta que "rich" es el diminutivo por el que se conoce a
Richard Junkin, pero a su vez también significa "rico". Y su apodo, "junk", es uno de los términos para referirse a los desperdicios, basura. Un apelativo con el que parece sentirse más cómodo, como aprecia uno de los personajes secundarios. Prefiere que le llamen
Junk a que le llamen
Rich. Eso es lo que ambos personajes interiormente son, desechos humanos.

En
Asquerosamente Rica no hay ni rastro del componente fantástico que caracteriza a la línea
Vértigo. La historia parece querer estar en la línea de la reciente
Parker: el Cazador de
Darwyn Cooke, pero ni mucho menos es tan buena. Es larga, aburrida, y las motivaciones de los personajes son incomprensibles. El clímax es intenso aunque llega demasiado tarde y es demasiado predecible. Sólo son destacables algunos destellos de ironía en los diálogos, clásicos de los detectives de la novela negra. El español
Víctor Santos, autor de
Los Reyes Elfos, utiliza su dibujo expresionista con trazas de
Alex Toth a pleno efecto. Su uso del claroscuro funciona muy bien, y el juego de sombras y los contraluces son magníficos. Se nota que
Santos ha sido un buen alumno en la escuela de
José Antonio Muñoz, el dibujante de
Alack Sinner. Lastimosamente, la historia no está a la altura del dibujo. La mayoría de las ideas que apunta luego no son explotadas y promete mucho más de lo que ofrece.
Calificación: 1
5 Comentarios:
Acompáñese con un gin tonic y Frank de Amy Winehouse.
Y así Brian Azzarello continúa subiendo peldaños en la lista de los guionistas norteamericanos más sobrevalorados de los últimos tiempos (aunque Bill Willingham sigue llevándole medio rascacielos de ventaja). Mira que me estaba gustando "100 balas", pero la incapacidad de Azzarello para conseguir darle un sentido a todos los alegres despropósitos del argumento se cargó lo que podía haber sido una obra capital del tebeo USAmericano reciente (porque Risso estaba inmenso a los lápices y las tintas).
Después de la decepción, y con la certeza de que, un poco como Gaiman, Brian es hombre de una sola historia, no me quedaron ganas de gastarme los leuros en este nuevo/viejo acercamiento al género negro.
Tu reseña no hace más que bendecir mi decisión de pasar de largo. Y es que aún me quedan unos cuantos álbumes de "Alack Sinner" por leer como para perder el tiempo con alumnos aventajados de Muñoz...
Yo creo que más que de la escuela de José Muñoz, de la escuela de Miller y su Sin City (aunque algún crítico apuntó que el Miller de Sin City venía de ahí... cosa que yo no creo, sino que venía de cosas de Steranko, Pratt, etc...)
No lo he leído.
Yo siempre he creído que el Miller de "Sin City" era, más que de Muñoz, fiel seguidor de Breccia:
http://comicsenextincion.blogspot.com/2008/12/el-corazn-delator-de-breccia-y-poe.html
Aunque está claro que al final todos los dibujantes, de algún modo, beben de más de una influencia, y Miller a lo largo de los años ha ido tomando cosas de aquí y de allá: que si Will Eisner, que si Moebius, que si Goseki Kojima... Seguro que Steranko, Pratt y Muñoz se cuentan también entre sus favoritos.
Seguro.
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