sábado, 18 de septiembre de 2010

ROKY ERICKSON - True Love Cast Out All Evil

En el interior del CD de True Love Cast Out All Evil hay una fotografía del niño Roky Erickson interpretando al Sombrerero Loco en una función colegial de Alicia en el País de las Maravillas. Es todo un símbolo de lo que le espera a ese niño después. La vida y la carrera de Erickson ha sido un largo y tortuoso camino más accidentado que el de Syd Barrett y Brian Wilson juntos. Nos remitiremos una vez más a uno de los puntales de este blog. John Cusack y su película Alta Fidelidad, ya saben. Un largometraje que empieza con la dicción rasposa de You're Gonna Miss Me, uno de los pepinazos de 13th Floor Elevators, el mítico grupo texano de garaje-punk donde se fogueó Roky Erickson, pionero de la psicodelia en Estados Unidos. Su pantagruélico consumo de drogas es legendario. Tanto que en 1968 Erickson inició un viaje hacia el abismo del que ha tardado en recuperarse más de cuatro décadas. La suya es una de las historias más trágicas del rock and roll. Diagnosticado como esquizofrénico, fue sometido a terapia de electroshock y se pasó los años 70's y 80's cantando sobre zombies, alienígenas y el diablo, imágenes producto de su mente enferma. Años de comportamiento errático que le llevaron a tener problemas con la justicia por posesión de drogas, y a temporadas entrando y saliendo de instituciones mentales hasta que su hermano consiguió su custodia legal en 2001 y se le empezó a administrar una medicación adecuada. Venerado como una leyenda viviente, Erickson comienza entonces a colaborar con nuevas bandas tan respetadas como Mogwai. Ya en 1995 había publicado un extraño disco compuesto de retales que fue saludado por la crítica. Quince años después retorna con True Love Cast Out All Evil, una obra rotunda y plenamente formada, uno de los puntales de su carrera. Suena como si nunca se hubiera ido, gracias en gran parte a su banda de acompañamiento, Okkervil River, unos puntales del rock americano por derecho propio, y que se han lanzado a arroparle en este regreso.

Durante todos estos años Erickson había maquetado más de sesenta canciones que han ido apareciendo en piratas diversos, de las que se han seleccionado las doce finales, algunas de las cuales guardan todavía cierto aroma casero. El disco se abre y se cierra con dos grabaciones hechas en el psiquiátrico, sendos guiños hacia el pasado, revestidos con más y más instrumentos encima, arreglados posteriormente como se hizo con las grabaciones de Syd Barrett y de John Lennon, sin perder su sonido de caja de zapatos. Miradas atrás que son constantes, como en la desolada Please Judge, recuerdos de su paso por cárceles y/o manicomios. La optimista Bring Back the Past es otro gesto a lo que queda atrás con aires de single de éxito que parece salido del repertorio de los primeros REM. En medio Erickson se descubre como un padrino del sonido Americana en Ain't Blues Too Sad, y revive sus tendencias más pop con un giro retorcido y ácido (en el sentido de lisérgico, que de eso Roky sabe la tira) en Goodbye Sweet Dreams. Es un disco teñido de melancolía, que no resignación. Al contrario, derrocha energía en cortes como John Lawman, pero es más una cuestión de actitud y del énfasis que le echan Okkervil River, perfectos en su labor como secundarios de lujo. True Love Cast Out All Evil contiene acierto tras acierto: los vientos de Think of as One, la entradilla a lo Phil Spector de Birds'd Crash, y el gospel de Be and Bring Me Home, que va creciendo hasta alcanzar estatura de clásico. La canción que da título al disco y Forever recuerdan poderosamente a los últimos trabajos de Bob Dylan. No sólo por la instrumentación y la voz oxidada, también por las mismas composiciones, estructuras y melodías, que a oídos menos avezados les parecerían salidas directamente de Time Out of Mind. Medios tiempos paisajísticos y envolventes que encajan tan bien como unas zapatillas usadas, que reconfortan como un jersey viejo, como encontrarse con un amigo de toda la vida. Un album que crea un ambiente en el que zambullirse. Para concentrarse en él, no para tenerlo de música de fondo.

Calificación: 3

4 Comentarios:

Fran G. dijo...

Acompáñese con un Southern Comfort.

TSI-NA-PAH dijo...

Gran disco de un musico siempre a revindicar,acompañare la escucha de mi vinilo con un buen vino, el Southern es demasiado dulce para mi!!!
un saludo

David dijo...

Vaya! Menuda historia la suya.
Goodbye Sweet Dreams suena genial. Esto sí me parece un temazo.
Y la de True Love Cast Out All Evil también me gusta. Y sí, recuerda a Dylan. Aquí da igual que repita la frase todo el rato... El tema no se hace repetitivo como en los otros dos de Cherry Ghost (en mi opinión, eh! que algunos pensarán que esta puede ser repetitiva y las otras no). Forever recuerda también al señor Zimmerman.
Tres temas para repetir y escuchar, como dices en tu entrada. El resto del disco no sé, pero si es similar, no es mal disco, desde luego.

PD: Me gustaría ver la foto suya de crío como Sombrerero. No la he pillado en la red.

Saludito.

Me quedo escuchando Forever

Fran G. dijo...

Tsi-Na-Pah: El Southern Comfort es el sol y sombra americano, sólo para momentos.

David: Todo el disco oscila entre los temas que he puesto de ejemplos. A mí a lo que más me recuerda es al último Dylan con una instrumentación tal vez más atrevida responsabilidad de Okkervil River, que son una de las bandas indies americanas recientes más interesantes.