
En 1936
Lee Falk ya había obtenido un gran éxito con la tira diaria de
Mandrake el Mago y había sido guionista en la emisora de radio que dio vida a
The Spider, una especie de vigilante enmascarado salido de las novelitas
pulp de los años 30. Se trataba del ahora ya clásico millonario con fachada de guapo, rico y perezoso, que oculta una doble vida como justiciero. Cuando
King Features Syndicate le propuso a
Falk crear una nueva tira, probablemente se acordó de sus guiones radiofónicos. Así apareció
The Phantom para iniciar un nuevo género, el de los enmascarados en pijama.
The Phantom no era el primer héroe disfrazado, existía el precedente de
The Shadow, ni tampoco era el primero en llevar una máscara, estaba
El Zorro, pero sí era el primero que reunía todas las características que posteriormente definirían a los superhéroes de los comic books. No tenía ningún superpoder, pero se valía de su fuerza y su inteligencia, y de la superstición de los delincuentes para infundir el terror, siendo un claro antecedente de
Batman y
Daredevil. Al dibujo de
The Phantom comenzó
Ray Moore, ayudante por aquel entonces de
Phil Davis, quien estaba al frente de
Mandrake.
Moore aportó un potente uso de la iluminación, un dominio del dramatismo con el empleo del claroscuro y unos sombreados a rayas, que lo emparentan a grabados y al estilo de un apresurado
Alfredo Alcalá.
The Phantom bebe directamente de las aventuras folletinescas de
Fantomas y de héroes de la literatura pulp como
Doc Savage. Un protagonista dentro de la tradición del hijo vengador, como
El Pirata Negro de
Douglas Fairbanks, que influye decisivamente en nuestro
Guerrero del Antifaz. Como
Tarzán, otro justiciero selvático,
The Phantom es el típico joven de origen aristocrático, siempre hay que tener sangre noble, que eso da más elegancia, del que se enamora cada mujer con la que se cruza. Se ve que a las féminas les tira el misterio, y así luego se llevan esas decepciones. En un principio, tras la fachada de un petimetre ocioso y lánguido, el protagonista se iba a enfrentar con hampones a lo
Edward G. Robinson. Pronto
Falk daría con una mitología con la que se llegaría a sentir totalmente fascinado. Hace de
The Phantom el descendiente directo de una larga línea de desfacedores de entuertos que se remonta al siglo XVI, cuando un mercante fue asaltado por los piratas y su capitán asesinado. Su hijo, que lo ha presenciado todo y consigue escapar, jura sobre el cráneo del asesino que combartirá el mal y que todos sus descendientes lo harán. De este modo
Falk mueve las aventuras de su protagonista a una jungla de postal. Un lugar indeterminado entre Asia y África en el más puro estilo colonial y con nativos ingenuos, serviciales y manejables.

Cada generación, enfundada en el mismo disfraz, se va sucediendo, lo que hace que
The Phantom sea visto como un ser inmortal. A su alrededor revolotean mil leyendas que le granjean los sobrenombres de
El Hombre que no Puede Morir y
El Fantasma que Camina. La calavera es un elemento recurrente dentro de todo el serial, desde la cueva que habita el protagonista, hasta el anillo con el que marca el rostro de los malotes en sus combates. Toda una iconografía que lo convierten en un personaje la mar de molón, con un aura misteriosa de tipo peligroso emparentado con el diablo, de pionera estrella del
rock and roll. El formato de tira favorece el que se sucedan las aventuras frenéticas, aunque, no se engañen, repetitivas, instaladas en un
cliffhanger eterno. Un sinvivir en el que el héroe debe desafiar las situaciones más imposibles con imperturbable chulería. Quien lo vea sin máscara morirá instantáneamente y él, que supuestamente es inmortal, deberá salir siempre indemne de cualquier peripecia. No me digan que no es una papeleta de difícil solución, pero
Falk la resuelve siempre con desparpajo y un poco de cara dura. Eso sí, cuando
The Phantom decide vestirse de paisano para salir a pasear, el convencionalismo del disfraz debajo del sombrerito y la gabardina, como un
Hombre Invisible mezcla de
Clark Kent y
Humphrey Bogart, no deja de ser entre ridículo y entrañable.

En las primeras semanas de la serie, cuando
Falk no tiene aún muy claro lo que quiere hacer y todavía no ha descubierto las posibilidades de un héroe mitológico que ha vivido desde siempre, la protagonista de la tira parece ser
Diana Palmer. Con una visión comercial muy estimable,
Falk y
Moore impregnan las primeras tiras de un alegre sentido de lo que nuestros abuelos llamaban género picante. La que será eterna novia del héroe luce a lo largo de varios días diversos modelitos ligeros de ropa. Pero
Diana no es sólo un reclamo sexy. El primer día aparece enfundándose unos guantes de boxeo y atizándole a su entrenador. Eso sí, en un oportuno
deshabillé. Subsecuentemente, entre trajes de baño,
Diana se destapa (¿lo pillan?) como una chica moderna e independiente, con un caracter determinado y muy capaz de hacer por sí misma cualquier cosa que se proponga. Un torbellino con la figura de una modelo de la época. Con el paso del tiempo
Diana realizará todo tipo de actividades, tanto físicas como intelectuales, pero finalmente, según los argumentos vayan tornándose más conservadores, lo dejará todo para ser la esposa del héroe y convertirse en otra mujer que se quede en casa para cuidar a los niños, curar las heridas del marido y ser oportunamente rescatada de cuando en cuando. Otra renuncia por amor, no me digan que no es bonito.

Mientras
Falk todavía jugaba con la idea de que su protagonista fuese el
alter ego blandito de un niño bien, el personaje de
The Phantom tarda en aparecer en la tira, y cuando lo hace, es de forma muy discreta. Es
Diana la que aporta la carga erótica y de acción, una mujer atractiva y en absoluto pasiva. El espectáculo y el
sex-appeal que complementan el misterio que sugiere el héroe. Esta orientación adulta de la serie se ve reforzada por la temprana aparición de
gangsters sin escrúpulos. Sin embargo con el tiempo los besos serían menos apasionados y la violencia, suavizada. En 1949 se encagaría del dibujo
Wilson McCoy, el que era ayudante hasta entonces de
Moore.
McCoy hizo evolucionar al personaje con su gran sentido narrativo y su estilo gomoso para dar lugar a un protagonista más corpulento. Tras su fallecimiento entraría el dibujo realista de
Sy Barry, con quien muchos identifican al personaje hoy en día. Por el camino quedan comic books, seriales de televisión, un largometraje protagonizado por
Billy Zane y mil proyectos de lo que se ha convertido en una franquicia más. Mal y caóticamente publicado en nuestro país con el nombre de
El Hombre Enmascarado, en Estados Unidos está siendo reeditado por
Hermes Press, quienes prometen una edición limpia y completa. En España, si no lo remedia un milagro, es difícil que lo veamos, no hay público para un clásico así, salido de otra época más inocente.
Calificación: 4
11 Comentarios:
Acompáñese con una Caipirinha y Caravan de Duke Ellington.
Te has pasado con lo de estrella de rock, pero bueno, sí a mí The Phantom me molaba.
Ray Moore me gustaba muchísimo.. Lo veía como un mal Raymond, pero me encantaba, no sé por qué.
McCoy me parecía muy burdo en comparsación, pero como algunas de las historias que leí dibujadas por él me encantaban (la de la reina que mataba a sus pretendientes)...pues bueno... Con los años me di cuenta de que era bueno, pero de otro estilo.
De Barry tenía un par de tebeos recopilatorios y me parecía más moderno, claro. Una historia contra una banda llamada Los Buitres o algo así.
Pero lo que me sorprendió descubrir años después es que unos cuantos tebeos que me había comprado y que me encantaban que narraban "vidas pasadas" del personaje...o alguna moderna...eran efectivamente franquicias realizadas en Europa, si mal no recuerdo.
La tira me parecía un peñazo cada vez que la veía algún día que otro en El Correo, eso sí. Al no seguirla, perdía su fuerza, ya que estaba acostumbrado al personaje leyéndolo de continuo.
La de Billy Zane es muy flojilla (unas cuántas cosas, el villano (con lo estupendo actor que es) y ese final!!).. pero Zane estaba genial como el personaje y la peli tenía cosas que me gustaron a pesar de todo.
Un saludito.
PD: Igual tengo en Vitoria algunos de esos. No sé..
Nunca me ha entusiasmado Phantom, llamado en España El Hombre Enmascarado. Me quedo con los superhéroes que surgieron posteriormente. De todas maneras siempre hay que tener un respeto por los clásicos.
Yo tuve la suerte que de pequeño mi padre me compró la colección completa de El Hombre Enmascarado de Buru Lan ediciones y todavía los tengo.
Me encantaban aunque hace mucho que no los he vuelto a coger.... las historias siempre se repetían un poco pero disfrutaba de lo lindo.
salu2
Yo compré la colección de magerit a mitad de precio (y aún así sigue siendo cara) y no está mal, sobre todo las dominicales a color. Lástima que al final también haya quedado incompleta.
The Phantom era mi heroe favorito de chaval, tenia una cantidad enorme de sus comics, lamentablemente me quedan pocos!
un saludo
Gran post sobre este C-L-A-S-I-C-O del cómic. Sin duda mi Hombre Enmascarado favorito es el dibujado por Sy Barry.
Es una lástima que ninguna editorial se atreva con este clásico... y mira que a lo largo de la última década se han llegado a publicar muchos clásicos antiguos.
Vale que el Príncipe Valiente o Flash Gordon tenían el reclamo extra del dibujo de prácticamente los dos mayores mitos de la historia del 9º Arte, como son Foster y Raymond, pero también se han publicado (o se están publicando) otros títulos como James Bond, Modesty Blaise, Terry y los Piratas, Dick Tracy o Julieta Jones... ¿por que no un clásico tan clásico como The Phantom?.
Pienso que ahora mismo, los dos clásicos que más urgen de ser publicados en España son The Phantom y el maravilloso Cisco Kid de Salinas... y por supuesto, el Haggarth de De la Fuente.
Saludos.
Hay tantas cosas que me gustaría ver reeditadas... Pero nunca pensé que viera una reedición de The Phantom y aquí está. En la barra de la derecha del blog, hacia el final, he publicado un listado de comics que deberían reeditarse. Haggarth, claro, está entre ellos. Tal vez algún día me lleve alguna otra sorpresa.
Yo, que soy bastante analfabeto en esto de los cómics, me enteré de que el autor original de El Hombre Enmascarado era Lee Falk precisamente el año de su muerte por este dibujo que le dedicó Sy Barry.
http://www.edrhoades.com/phantom/barry2.jpg
Me encantaba El Hombre Enmascarado cuando era un crío. Nunca me había parado a pensar sobre si era el primer héroe con mallas y antifaz. Muy interesante la entrada.
Me uno a los admiradores de este protosuperhéroe que a mí me ha gustado siempre mucho más que Mandrake.
A pesar de los años, el diseño de The Phantom me parece uno de los mejores de la historia del género, probablemente por su simplicidad.
Falk fue el creador y le dio al personaje con la línea familiar de distintos personajes tras la máscara una cantidad de posibilidades enormes, pero quizás fue Barry el que acabó de darle una entidad reconocible.
¡ Reedición ya!
Impacientes Saludos.
Recordaba que habías escrito algo sobre el personaje de Falk. He estado revisitando algunas historietas y he leído algo más sobre el personaje (pero me ha gustado más tu entrada que lo que he leído por ahí)...Lo que pasa es que de comentarte algo, casi te repetiría lo que te dije arriba, así que...
Un saludito.
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