miércoles, 15 de septiembre de 2010

Paul Weller y 3: Solo

Hace ya algún tiempo, si recuerdan, habíamos dejado a Paul Weller a finales de los años 80 en el punto más bajo de su carrera, con su último disco rechazado por su discográfica, su matrimonio hecho unos zorros y su reputación por los suelos. The Jam, su primer grupo, había sido una excelente banda de singles rotundos como pedradas, cada vez más sofisticados. Pero por mucho que se empeñe la prensa musical británica, nunca habían llegado a construir un LP redondo. Con Style Council, su siguiente aventura, se enfocó más hacia el formato album, especialmente al final de su carrera, pero sus inquietudes musicales hicieron que los discos de esta segunda agrupación resultaran affaires dispersos y en excesivo esotéricos.

Paul Weller no llegó a grabar un disco realmente clásico hasta que no empezó a publicar en solitario. Su primer album homónimo no se hizo mucho esperar y tras un pequeño rodaje en directo, llega en 1992 un trabajo en constante evolución, muy pensado y continuación lógica de lo que había venido haciendo. Titulado modestamente, como si se tratase de un nuevo comienzo, no es extraño que no ande muy lejos de los postulados de los últimos Style Council. Es un debut en solitario flojito, con demasiados guiños jazzisticos hacia su anterior banda, pero los singles son una vez más demoledores. Weller vuelve a empuñar la guitarra y ofrece en sus canciones arrolladoras incursiones en la psicodelia y soul setentero que dan claros indicios de por dónde irá su carrera posterior. Será un primer disco que funcione como revulsivo para volver a colocarlo en el disparadero y fomentar su recuperación ante los ojos del público.

Son los años de la explosión del Britpop, y las nuevas bandas no disimulan su admiración por el glorioso pasado de Weller. Oasis, Blur y Ocean Colour Scene lo citan entre sus mayores influencias, y él apadrina el movimiento haciéndose acompañar por sus discípulos. Al año siguiente llega Wild Wood. Es un triunfo. Mucho más enfocado, Weller ha descubierto su nuevo amor por Traffic y el folk británico. Cierto aroma pastoral comienza a emerger entre sus composiciones, un estilo que más tarde explotará a pleno rendimiento. Todas estas, tendencias novedosas dentro de su carrera que lo aproximan a adoptar el papel de un nuevo Van Morrison. Si ya con Style Council siguió los pasos por el soul más reciente del gruñon irlandés, ahora recurrirá con mayor fervor y mejor fortuna a sus obras fundamentales de principios de los 70's. Los singles son otro cantar, Weller, como siempre, sigue componiendo canciones en los que su amor por Revolver y The Small Faces perdura patente.

Es precisamente el éxito inesperado de un single no contenido en ningún LP, Hung Up, el que lo devuelve a las listas de éxito y lo pone en órbita. El siguiente album será Stanley Road y vendrá recubierto de evidentes referencias beatle en su cubierta. En el single de adelanto reescribe 10538 Overture, el primer sencillo de la Electric Light Orchestra. El contenido, sin embargo, camina por rutas casi inexploradas en su discografía, cercanos a la psicodelia pastoral inglesa y con el fantasma de Traffic flotando en el ambiente. El resultado es uno de sus álbumes más sólidos y su coronación como Modfather, el padrino del Britpop. Su siguiente trabajo, Heavy Soul, de 1997, seguirá por los mismos derroteros, grandes singles plenos de energía y canciones densas sin apenas fisuras. Una trilogía de discos prodigiosa.

Heliocentric irá más lejos, y canalizando la peculiar energía típica en Weller reclamará el espíritu de Nick Drake y, sobre todo, Tim Hardin y Ronnie Lane, tamizado por el soul de los años 60 y 70 hasta atreverse a fusilar What's Goin' On de Marvin Gaye en una canción propia con total desparpajo. La crítica lo recibe regular, pero a mí me parece de los más jugosos de su carrera, con una calidez y una humanidad muy particulares. Es su última gran obra. Si Van Morrison tituló a un disco suyo Enligthtenment, en 2002 Paul Weller entrega Illumination para seguir en esa misma línea, basculando entre Traffic, Tim Hardin y Marvin Gaye, pero flojea. Sus discos son cada vez menores. No malos, simplemente correctos. Con singles resultones, pero sin destacar especialmente. Ha encontrado una línea, tiene un status, es un clásico a la altura de los grandes como Ray Davies, pero ya no será más una fuerza motora, sino una inspiración.

Cuando un artista graba un disco entero de versiones suele ser síntoma de que está falto de inspiración o de que quiere cumplir con el contrato con su discográfica. Hay, sin embargo, una lista de grandes albumes grabados en esta línea desde Pin-Ups de David Bowie, que sin llegar a ser puntales en la discografía de un músico, aportan una nueva faceta que tampoco es para ser ninguneada. Studio 150 es el disco de versiones de Paul Weller. A lo largo de toda su carrera ha ido destilando pequeños covers en caras b's de singles, directos y albumes de rarezas, pero Studio 150 es toda una sorpresa. Contiene maravillosas lecturas idiosincráticas de Rose Royce, Tim Hardin, Gil Scott-Heron, The Carpenters, Gordon Lightfoot y Sister Sledge a las que merece muy mucho la pena prestarles un oído. Uno de sus álbumes más satisfactorios de la última época aunque lastrado por superfluas versiones en exceso respetuosas de Oasis, Bob Dylan y Neil Young, que no aportan nada. A estas alturas se lo puede permitir, ya hace lo que le da la gana.

En 2005 recupera la fiereza con As Is Now, pero sigue sonando demasiado rutinario en su conjunto. Cada nuevo disco suyo, sin embargo, es jaleado por la crítica como un acontecimiento. Se le conceden todo tipo de honores y premios, su carrera y su persona son reconocidos como instituciones nacionales. La realidad es que no se puede decir que ninguno de sus trabajos sea malo, pero sí que sus álbumes postreros son poco satisfactorios, poco sobresalientes dentro de una carrera intachable. Carecen ya de aquel fuego estremecedor que hacía dar un respingo cada vez que regurgitaba sus letras desde el fondo de la garganta. Son discos consistentemente sólidos, sin valles, pero también sin picos. 22 Dreams, en 2008, será un album doble y un catálogo de todas las inquietudes musicales de Weller. Folk, psicodelia, soul, baladas, referencias sesenteras, cantautor confesional... Un muestrario de la música popular del siglo XX para el siglo XXI. Competente, plagado de colaboradores de renombre, pero falto de ramalazos de genialidad.

Con la nueva generación de músicos británicos su figura se reivindica sin cesar. Bandas como Arctic Monkeys y Stereophonics delatan su influencia y la reconocen sin pudor. Pero en 2009 Weller sufre un duro golpe. Su padre, quien ha sido también su manager desde los comienzos de The Jam, fallece. Desaparece el hombre en quien siempre se ha apoyado y que le buscaba conciertos en los pubs locales cuando apenas era un quinceañero. Weller sigue adelante y recientemente llega su último trabajo, donde se reune con Bruce Foxton, su compañero en los tiempos de The Jam, quien colabora tocando el bajo en una cancionzucha insustancial. Tras muchos años de incomunicación Weller también ha sucumbido a la nostalgia y la crisis de la mediana edad. Como tantos otros, intenta recuperar a sus antiguos camaradas cuando ve acercarse la madurez. Wake Up the Nation es saludado como uno de los mejores discos de su carrera. A mí, por el contrario, me parece el peor. Canciones brutotas, sin acabar, descuidadas, destilando furia como un cincuentón rebotado intentando demostrar algo. Un aburrimiento indigno de él, pero con una carrera tan consistentemente sólida como la de Paul Weller nunca se sabe. Ha protagonizado ya muchas resurrecciones y seguro que aún le quedan cosas por cantar.

Calificación: 4

7 Comentarios:

Fran G. dijo...

Acompáñese con generosas dosis de Carlsberg.

David dijo...

Luego vendré otra vez a este post,porque ahora el equipo está siendo usado por mi chica y yo no puedo escuchar tus enlaces.
Me gusta la tercera foto... Y de este hombre no he oído nada (alguan canción suelta, supongo), aparte de lo de Jam y ya hace la tira de años de aquello. Por eso están geniales esos enlaces que pones a los temas en los post. Supongo que es mas trabajo... Pero se agradece.
Un saludito.

David dijo...

y sí, The Jam... Por ir rápido, ya sabes.

Fran G. dijo...

Todo por mi público, que tanto me quiere y a quien tanto debo.

David dijo...

Ja,ja,ja.. Mira que eres malo.

Fran G. dijo...

Por supuesto. Te lo he dicho cienes y cienes de veces, chico bueno.

TSI-NA-PAH dijo...

Justamente esta mañana me he comprado un viejo single de Style Council!
Un abrazo