Por primera vez el Gobierno y los Sindicatos han alcanzado un acuerdo para regular los servicios mínimos de la próxima huelga general convocada para el día 29. Un acuerdo histórico, dicen. No te amuela. Con el buen rollito que hay entre ellos, como para sorprenderse a estas alturas de la feria. Ya me los imagino dándose palmaditas en la espalda. "Qué, chachi, Pepiño, hemos quedao como señores. ¿Nos pedimos otra de gambas?". Nos llaman a una huelga de pega que a nadie le interesa que sea un éxito, pero tampoco que fracase rotundamente. Los sindicatos no las tienen todas consigo. Huy, qué yuyu, anda que si el miércoles que viene se paraliza el país y se lleva por delante al Gobierno, entonces ¿qué hacemos, eh? Pero, eh-eh, que tampoco la gente pase de estos Sindicatos tan acomodaticios y aquí no pare ni el Tato, que hay que demostrar que uno tiene fuerza, no le vayan a cerrar el grifo. Que la huelga triunfe, está claro que al Gobierno no le conviene, no vaya a ser que le muevan la silla. Pero tampoco estaría muy contento con que fracasase rotundamente, no se le molesten estos señores sindicalistas que tan bien se han portado con él durante estos años y decidan que contra el PP vivían mejor. De paso, ZP y sus chic@s pueden sacar pecho delante de sus colegas europeos: (engólese la voz de forma adecuada) "El Gobierno de España trabaja inténsamente sin descanso para sacar al país de la crisis. Incluso tomando las medidas pertinentes por impopulares que sean". Porque a este Gobierno tan chupiguay hasta hace nada, de repente se le está poniendo una cara de ogro comelibertades que asusta, y eso, con lo bien que salen en las fotos, no mola. Así estamos, viéndolas venir, mientras los trabajadores, los que depositan la papeleta en la urna, no parecen estar muy interesados por el tema. Y no es que falte una buena dosis de cabreo ante un Gobierno que ha estado demasiado tiempo mirando para otro lado, tirando nuestro dinero en sandeces y diciendo que aquí no pasa nada. Un Gobierno que ahora que la soga aprieta nos tiene que dar todas las tortas juntas, y además con intereses, por su nula actividad antes y sus medidas chapuceras después. Pero la gente no está por la labor de sumarse a la huelga. No son estos tiempos para andar jugando con el trabajo, paralizando el país, ni para permitirse que le quiten a uno el sueldo de un día. Y mucho menos está la población por secundar a unos Sindicatos subvencionados cómplices del Gobierno que han estado callados como meretrices sin decir hasta aquí me la clavaron. De pronto, cuando los contribuyentes ya llevaban desde hace mucho preguntándose dónde estaban y qué estaban haciendo, parecen haber descubierto su papel. Ahora, cuando le han visto las orejas al lobo, montan el paripé y nos convocan a una huelga general con la boca chica que lleva anunciada desde antes del verano. Huelga General con preaviso, eso es convicción. Y yo me pregunto ¿Contra qué se hace esta huelga? Porque les he oído decir de todo ¿Contra los empresarios? ¿Contra Esperanza Aguirre? ¿Contra el Chiquilicuatre? ¿Contra los malos malosos fachas y asquerosos que nos llevan al hoyo de excursión, chim-pon? Porque contra el Gobierno no parece que sea. Y digo yo que el que manda a lo mejor tiene alguna responsabilidad en a dónde vamos. Así que a ver cómo me las arreglo para jugar el partido y que pierdan los dos equipos. Por lo pronto voy a hacer huelga contra los convocantes. Con el Gobierno lo que hay que hacer es otra cosa.
1 Comentarios:
Como esto siga así, en las próximas generales me veo votando a... a... ay... :(
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