sábado, 28 de agosto de 2010

ARCADE FIRE - The Suburbs

Con un desconcertante piano de honky-tonk que presagia lo que va a ser una tonada casi country da comienzo The Suburbs, el esperado tercer album de Arcade Fire. La canción que le da título, tan hermosa y con una ambientación de turbulencia anestesiada tan grandiosa, es presagio de que detrás viene un gran disco. Win Butler y su troupe no decepcionan. Ya lo dice su propio nombre, win significa ganar, y el líder de este combo multitudinario no está dispuesto a dar un paso en falso tras el relativo morrón que se llevó con Neon Bible. Lo que sus dos trabajos previos ofrecían en intesidad, The Suburbs lo gana en melodía, aunque siempre retiene algo de la inquietud gótica que tan buenos frutos dio en Funeral. El título de su última obra propone recapturar los recuerdos de infancia de los miembros de la banda en los suburbios de su Canadá natal. Pero no hay ni rastro de nostalgia en las canciones que componen The Suburbs. Los suburbios de Arcade Fire parecen estar en su interior, y hasta una canción tan explícita como Deep Blue puede ser una experiencia gozosa teñida de melancolía.

En su batidora se codean los ritmos Motown presentes en Ready to Start, con las orquestaciones dolorosas de Half Light I y los guiños a la New Wave de Modern Man y Sprawl II. El espíritu de Echo & the Bunnymen planea por todos los surcos y sigue presente en Suburban War, aunque queda disfrazado por el contrapunto de la sublime voz de Régine Chassagne. Por primera vez parecen invocar a The Ramones fusilando Beat on the Brat con su Month of May. El country de querencia rural regresa en Wasted Hours, y la improbable influencia de New Order asoma en Half Light II. Los Arcade Fire más reconocibles tienen su lugar con la emblemática We Used to Wait, en la que parece que el apocalipsis se vaya a desatar de un momento a otro, capaces de conseguir que hasta sus canciones más frenéticas, como Empty Room, causen un efecto analgésico. Rococo ejemplifica la fusión exquisita de instrumentos acústicos y delicados toques electrónicos, y la obra conceptual cobra sentido cuando The Suburbs se cierra à la Sgt. Pepper's, retomando la canción con la que se abrió.

Pero Arcade Fire siempre muestran una personalidad propia. Como los realmente grandes, han creado un sonido único y reconocible que otros imitan. Como David Bowie, han tomado de aquí y de allá para parir algo nuevo y diferente que recuerda a todo y no se parece a nada. A pesar de la sofisticada producción de Markus Dravs y los arreglos orquestales de Owen Pallett, hay algo orgánico en el sonido de Arcade Fire que les hace parecer estar tocando en vivo en nuestro salón. Estos tipos con pinta de mormones escriben canciones con calidad de himnos que encierran en ellas la vida y la muerte, la gloria y la condena. El mayor problema al que se enfrentan Arcade Fire es la sorpresa mayúscula que supuso en su momento Funeral, un disco con el que cortaron la respiración a medio mundo. Cualquier cosa que vayan a hacer después, se va a ver a la sombra de esa obra monumental. The Suburbs sigue la línea de un trabajo honesto, una obra magnífica, completa y cerrada, en la que ninguna canción destaca por encima de otra. Agridulce y sin un gramo de grasa.

Calificación: 4

6 Comentarios:

fgl dijo...

Acompáñese con un Mayor de Castilla.

Luis Cifer dijo...

Gran disco, denso, confuso, recargado en exceso pero maravilloso.
Coincido en que suena más a Fuenarl que a Neon Bible y creo que es un acierto. Cuanto más lo escucho, más me gusta.
Un saludo.

Jero dijo...

No sabes lo mucho que se han echado en falta tus reflexiones en estas últimas semanas. Yo estaba, además, un poco mosca por eso de que hubieses desaparecido sin avisar (como si la cancelación de la edición canónica de "Príncipe Valiente" te hubiese movido al suicidio o algo así...) Vamos, que me alegra que hayas vuelto al redil internetero (y parece que con renovadas energías bloggeras, nueva imagen y un sistema de calificaciones algo peligroso...)

Poco puedo añadir sobre el disco de Arcade Fire que no sepas ya (deduzco): para mí, por lo de pronto, es el mejor disco escuchado a lo largo del 2010 (yo le hubiera cascado un 5 según tu escala de puntuaciones, pero quizás me pierden la pasión y el subidón del momento), tan bueno como los anteriores esfuerzos del grupo o incluso mejor. No acabo de entender, eso sí, por qué tanta gente entiende el "Neon bible" como un trabajo inferior a "Funeral" ("morrón", lo llamas tú), pues a mí me parece, en conjunto, un álbum más redondo y equilibrado. Gustos y colores, claro.

Por otro lado, el próximo domingo tal vez tenga la suerte de presenciar el directo de Arcade Fire en el festival MTV Day de Santiago de Compostela, precedidos por (¡qué coincidencia1) los Echo & the Bunnymen que tú mismo me recomendaste a propósito del sonido de los canadienses... Si se dan las circunstancias (la entrada es gratuita hasta completar aforo, con lo que es posible que muchos nos quedemos con la miel en los labios), dejaré constancia de mis impresiones con pelos y señales ;)

fgl dijo...

Esperaba tu comentario a esta entrada, Jero, y lo esperaba con curiosidad. Y no soy un tipo curioso en absoluto, David puede dar testimonio de ello. Ya leí tus entusiastas manifestaciones al respecto en tu blog antes de que el disco fuese publicado incluso. Durante este tiempo he estado escribiendo y escribiendo sin parar. Ficción. Por algún motivo, cuando hago esto mi cerebro se bloquea, se concentra sólo en un objetivo y no puedo escribir sobre nada más. En eso soy como un actor del método, me meto en el papel y mi personaje no me permite ubicarme en ningún otro estado. No soy capaz de volver yo.

¿Por qué aludo al morrón de Neon Bible? Porque le llovieron los palos (bueno, no tanto, digamos reproches) en todas partes. Lógico después de algo como Funeral. Ni la banda estaba en la misma longitud de onda, ni la crítica recibió algo que les satisfaciera. Repetir la jugada sería más de lo mismo, aventurarse por otras correrías sería desviarse de la ruta. No es que yo crea que artísticamente Neon Bible sea un paso en falso, es que no fue tan aclamado como su debut. Eso es un hecho.

¿Por qué sólo un 4? Porque un 5 es Revolver, es Ziggy Stardust, es Moondance, es Pet Sounds, es Born to Run, es London Calling, es Blood on the Tracks. Es ese disco que aficionado o neófito tiene que escuchar, que guardar en su casa. Y este disco no lo es, no llega. Y tampoco pretendía dar la impresión de que fuese algo accesible, inmediato, que lo fueran a meter en el lector de CD's del coche y se les pegase al instante, que iban a llegar a su casa tarareando las canciones. Aunque esta no sea conditio sine qua non para componer una obra maestra. Y, bueno, ya se sabe, esto de las puntuaciones es... huh... subjetivo.

Francisco Casoledo dijo...

Excelente reseña, como siempre. Buena noticia que el misántropo haya decidido regresar a la luz y compartir su misantropía. La imagen angelical de la cabecera es de lo más espectacular de la reentré cultural española. Me recuerda a esas portadas de Morrissey entre inconoclastas e irónicas que lo dejan a uno descolocado. Su vuelta, estimado misántropo, pone fin al odioso verano.

fgl dijo...

De veras, amigo Casoledo, que usted me abruma. ¿Cómo me hace usted esto con lo que yo lo admiro?