Tras la borrachera britpop, esa especie de respuesta desenfadada y juerguista desde las islas británicas al pesimismo y la negatividad del grunge norteamericano, la música de la pérfida Albión quedó un poco a la deriva. Blur habían cambiado demasiado y había demasiados malos rollos entre ellos. Oasis vivían en una neblina cocainómana que no les permitía darse cuenta de que sus discos cada vez se iban más por el desagüe del fregadero. Suede habían perdido pie, y multitud de grupos menores simplemente se disolvían en la nada. El recambio vino a raíz de dos discos que marcarían un nuevo hito y que levantarían multitud de imitadores. Por un lado, Radiohead habían abandonado sus intentos de ser los REM británicos y se habían destapado con una obra fundamental, OK Computer, que sería recordada no sólo como su obra maestra, sino como uno de los mejores álbumes de la historia. Por otro, Jeff Buckley, el hijo del siempre recordado Tim Buckley, debutaba con Grace un trabajo denso y multitextural que había despertado los elogios de los mismísimos Led Zeppelin.
Con estos dos puntales, gente como Coldplay, Travis y otros muchos, cimentarían sus primeros discos. Tras la prepotencia de las bandas britpoperas, estos grupos estaban formados por chicos limpitos, atractivos, simpáticos y amables. Muchachos adorados por la prensa, siempre dispuestos a sonreir en las fotos y a posar en situaciones divertidas. Tipos sin pretensiones y con ganas de hacer música imitando a sus héroes. Parachutes será en 2000 el debut de Coldplay. No es que fuera un gran disco, pero sí que contenía himnos a la sensibilidad llenos melodías y del tipo de guitarras tan queridas por la música británica que buscan tocar la fibra. Canciones como Don't Panic y Shiver, y sobre todo Yellow y Trouble, que sirvieron para poner banda sonora a multitud de anuncios televisivos y campañas de concienciación social. Sí, su música apelaba directamente a los sentimientos más tiernos. Son portada en todas las revistas y los críticos los adoran. Y es que son adorables. Pero también es que el público está ansioso por encontrar unos nuevos Radiohead ahora que el combo de Thom Yorke está cada vez más esotérico y difícil.
Dos años más tarde A Rush of Blood to the Head repite la jugada. Una vez más son aupados por la prensa por su simpatía y personalidad. Y una vez más su disco es una obra aceptable que se sustenta por los tarareables singles que en ocasiones llegan a ser fantásticos. Discos que son colecciones de tiempos medios y baladas, los escenarios en los que parecen sentirse más cómodos, los únicos que han sabido manejar hasta momento, con canciones como In My Place, Clocks y The Scientist que los colocan en las radiofórmulas y las listas de éxitos de todo el mundo. Han descubierto sus ambiciones y ya no aspiran a ser una banda de minorías. Su modelo ya no será Radiohead. Tienen la vista puesta en llenar estadios, quieren comerse el mundo, conquistar al público de U2. Lo siguiente será el glamour, la prensa rosa y el colorín, aunque la música baje escalones.
En el camino que lleva a su tercer disco, X&Y, la intellingentsia norteamericana los descubre, sus conciertos se llenan de celebridades, y Chris Martin empieza a salir con Gwyneth Paltrow. Hace bobaliconas demostraciones de buen rollito y solidaridad global que a todo el mundo enamoran, y contrata a un estilista. El resultado en otro disco más con singles que suenan en las radios comerciales, bastante relleno y un sonido mucho más ampuloso y energético. El sonido que pretende llegar a la cima. Que es adonde llegarán en 2008 con Viva la Vida y la eufórica canción que le da título. Un tema que habrán escuchado en todas partes. En el móvil de su vecino, en el ipod de su sobrina quinceañera, en el coche del cretino de su jefe. Y qué demonios, es una buena canción. Otro gran single más de una banda que se especializa en ellos, pero que nunca ha sido capaz, tal vez ni siquiera lo intente, de hacer un gran album. Posiblemente nunca lleguen a hacerlo. A estas alturas lo mejor y lo peor que se puede decir de Coldplay es que su obra maestra será su Greatest Hits. Pero como no se replanteen su carrera amenazan con aburrir hasta a ellos mismos.
13 Comentarios:
Uf! Coldplay!
No puedo con ellos. Ni con su música ampulosa y prentenciosa, ni con su actitud, ni con su apestosa imagen.
Representan todo lo que detesto en una banda de rock: pose, falsedad, post-modernidad ... Se nota que tienen ganas de convertirse en los nuevos U2, se codean con las estrellas de Hollywood, están vacios por dentro.
El colmo de los colmos y que me hace revolverme de asco en el sofá cada vez que aparece el frontman, es la manía esa de ponerse tiras de colorines en los dedos de las manos. Ay! qué cargantes y ampulosos que son.
Digo NO a Coldplay, por si no había quedado claro, jajaja!
Pues yo soy de los que los consideran adorables. No todos los días, porque a veces uno no tiene el cuerpo para tanto tono pastel y tanto buen rollo emotivo, pero a pesar de que ninguno de sus álbumes sea realmente redondo (como bien dices, Nemo, lo suyo son los singles), no puedo dejar de tenerles un cariño que no es normal. Temas como "Yellow", "The scientists", "Don't panic", "White shadows" o "Fix you" no son éxitos que se puedan adjudicar a la serendipia. Chris Martin y cía saben muy bien de qué va esto del pop, aunque no gusten a todo el mundo.
Conste que la mejor canción de "Viva la vida" para mí es "Cemeteries of London", que se merienda con patatas al celebérrimo himno que da nombre al disco.
Por otro lado, cómo me alegro de que Radiohead decidiera no ser más que Radiohead y a partir de "OK Computer" pasase a la liga de "grupos a imitar" y no de "grupos que imitan a". Si estos tipos no son lo mejor que le ha pasado a la música en las últimas dos décadas, poco les falta.
tengo sentimientos encontrados con este grupo, no me fascinaron en su momento, pero los encuentro menos cargantes que la mayoría, asi que a veces me sorprendo metiendo alguno de sus temas selectos en el mp3.
Nunca serán uno de mis grupos favoritos, pero les respeto porque tampoco van a lo fácil y siempre prefieren darle una vuelta de rosca a su música. De todos los álbumes hay temas que me gustan y si quizá como álbumes me dan más la sensación que comentas. Me gustan muuuuuucho más Muse, que parecen ser con quienes se van a dar de tortas por llegar a ser los próximos "llenaestadios".
Saludos!
Tengo tres de estos discos pero, sinceramente, como sólo los escucho en el coche no distingo unas canciones de otras ni sé cómo se titulan ni nada. Debe ser que no estoy en edad de buscar ídolos. A mí este soft-pop me da buen rollo mientras conduzco. No les pido más. Tampoco, como bien dices, ofrecen más. No sé si pretendían otra cosa, pero son un grupo de mercado. Venden mucho, tienen mucho éxito. No están mal. No hay críticas que hacerles en ese aspecto pero de ahí a ser una banda que pase a la historia (En fin, sin duda, llegarán a kiss fm)
Impresionante versión del Hallelujah de Cohen, la de Tim Buckley.
Perdón, quise decir Jeff Buckley
Me ha hecho gracia eso de que roban a los fans de U2,pero andas en lo cierto.
Yo he de reconocer que me gustan bastante,sobre todo despues de verlos en directos,siendo uno de los mejores grupos que he visto por cierto.Pero tambien digo que se hace monotona su musica llegando a ser cargante por algunos momentos.
Es pegadiza la música de estos chavales. Bueno, no está del todo mal... ;)
Saludos.
Andate a la puta que te pario idiota COLDPLAY MANDA, me cago en tu blog de mierda que no lee nadie! .l.
Uuuuuh... Un hombretón violeeeento... Cómo me pone...
Seguramete sos un puto que recibe verga a bulto, con tu foto de perfil muy varonil
Gracias, guapo, no esperaba menos.
Publicar un comentario en la entrada