Señora, Caballero:
No me vale que ponga la voz engolada. Ni me sirven sus sonrisas. Por mucho énfasis que finja a su entonación y por mucho que utilice grandes conceptos, no cuela. Por más que acentúe cada palabra como si fuera esdrújula, por más vueltas que le dé a las cosas y aunque exhiba en su rostro esa mirada de águila que pretende indicar que es alguien con amplitud de miras capaz de ver el futuro, se le nota a la legua que me quiere dar gato por liebre. Y no, no estoy dispuesto a pasar por eso. Deje ya de decir que el pueblo es sabio y no se le puede engañar. Deje de intentar colármela doblada, porque no se lo pienso consentir. Se le nota que lo que en realidad piensa es justo lo contrario. Y ¿sabe? Eso es aún peor, porque además me está insultando. Me insulta porque su intención es mentirme, aunque diga que no nos lo merecemos. Me insulta aún más porque encima está convencido de que soy tan estúpido que me voy a tragar sus patrañas. Pero lo que más me insulta de todo es que un indigente intelectual como usted, alguien que comete faltas de ortografía hasta cuando habla, que se escuda bajo sacrosantas definiciones, y que me menosprecia con tamaña sinvergonzonería, se está llevando cruda una pasta indecente que sale de mis impuestos. No sólo pretende que me la trague hasta el mango, es que además cree que eso es lo que quiero escuchar y que por eso me merezco que me la clave. Y no, oiga, no. Que no soy ese lerdo que usted cree. Que se le nota su ansia y su miedo tras esa sonrisita ladina. Se le escapa el sustito que le anuncia que va a tener que empezar a buscarse la vida. Así que póngase a trabajar si no quiere tener que ir mirándose un oficio de verdad. Y deje de decirme qué. Dígame cómo.
No me vale que ponga la voz engolada. Ni me sirven sus sonrisas. Por mucho énfasis que finja a su entonación y por mucho que utilice grandes conceptos, no cuela. Por más que acentúe cada palabra como si fuera esdrújula, por más vueltas que le dé a las cosas y aunque exhiba en su rostro esa mirada de águila que pretende indicar que es alguien con amplitud de miras capaz de ver el futuro, se le nota a la legua que me quiere dar gato por liebre. Y no, no estoy dispuesto a pasar por eso. Deje ya de decir que el pueblo es sabio y no se le puede engañar. Deje de intentar colármela doblada, porque no se lo pienso consentir. Se le nota que lo que en realidad piensa es justo lo contrario. Y ¿sabe? Eso es aún peor, porque además me está insultando. Me insulta porque su intención es mentirme, aunque diga que no nos lo merecemos. Me insulta aún más porque encima está convencido de que soy tan estúpido que me voy a tragar sus patrañas. Pero lo que más me insulta de todo es que un indigente intelectual como usted, alguien que comete faltas de ortografía hasta cuando habla, que se escuda bajo sacrosantas definiciones, y que me menosprecia con tamaña sinvergonzonería, se está llevando cruda una pasta indecente que sale de mis impuestos. No sólo pretende que me la trague hasta el mango, es que además cree que eso es lo que quiero escuchar y que por eso me merezco que me la clave. Y no, oiga, no. Que no soy ese lerdo que usted cree. Que se le nota su ansia y su miedo tras esa sonrisita ladina. Se le escapa el sustito que le anuncia que va a tener que empezar a buscarse la vida. Así que póngase a trabajar si no quiere tener que ir mirándose un oficio de verdad. Y deje de decirme qué. Dígame cómo.
5 Comentarios:
¿De nuevo hablando de chupópteros?
Creo que es la primera vez.
Lo decía por Daybreakers. Estos chupan otras cosas, lo sé.
Por favor házselo llegar!!
Por un damnificado como yo.
Grande Nemo
Eeehhh! Segunda pieza leída. Pero bueno... igual en lugar de ir una a una doy un vistazo general y voy recuperándolas otro día (que hay otros blogs que aún no he visto).
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