Seguramente conocerán ustedes la historia de la Torre de Babel, ese relato bíblico que cuenta en clave metafórica el origen de las diversas lenguas como un castigo divino por la petulancia del ser humano al querer construir una torre que llegase hasta el cielo. Como todos los cuentos que aparecen en la Biblia, la Torre de Babel es un intento de explicar el mundo real a través de parábolas comprensibles a los hombres de hace más de 2.000 años. Cada institución que es fuente de conflictos viene causada directamente por nuestros propios pecados, y si la función de la lengua es el de ser una herramienta con la que entenderse, Babel significa precisamente "confusión". Es el uso del idioma justo para la contrario de comunicarse. Para enfrentar y dividir. Ayer asistimos en nuestro Parlamento a la historia de la Torre de Babel al revés. Nuestros representantes, que tienen un idioma común, decidieron hablar entre ellos en diferentes lenguas y utilizar auriculares por los que recibían la traducción simultánea. Dejando aparte lo absurdo de la situación, en la que personas creciditas tengan que hablar a través de intermediarios como niños enfurruñados, y del ridículo que supone que dos personas cuya lengua materna es la misma, opten por hablar en otra lengua aprendida como si estuvieran en una clase de idiomas, lo que molesta de este caso, lo surrealista, es que en los tiempos azarosos que corren, nuestra casta dirigente parezca estar a otras cosas y derroche nuestro dinero tan alegremente. Tal vez ustedes piensen que esto es el chocolate del loro, pero este loro ya está saturado de chocolate y empieza a indigestarse. La política, ahora más que nunca, también se compone de gestos, y cuando todos estamos con el agua al cuello y de puntillas, sería necesario que sonrieran menos y mostrasen un poco más de sentido y sensibilidad. Que se ocupasen de lo que realmente inquieta al ciudadano y se dejasen de batallitas particulares. Que mirasen un poco a su alrededor y se diesen cuenta del mundo en el que viven. Que utilizasen el tiempo y el dinero en algo realmente productivo. Pero como decía Santiago Amón, en España ya no cabe ni un tonto más. Y ellos siguen a lo suyo.
2 Comentarios:
Totalmente de acuerdo. No hay trabajo en equipo y lo de ayer fue una demostración más.
Pues totalmente de acuerdo y eso que no sé muy bien a qué ayer se refiere el post... pero lo de hablar en idiomas distintos teniendo uno común. Más allá de las señas de identidad y de que uno tenga derecho a hablar en "su" idioma, considero a estos herramientas que sirven para comunicarse, aunque parece que no es el caso.
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