Que un artista dé con interesantes soluciones técnicas no quiere decir forzosamente que el resultado despierte la emoción. Y que un autor parta de una idea provocativa no implica que sepa desarrollarla de forma adictiva en toda la extensión de sus posibilidades. Nunca me gustó especialmente Ray Bradbury, ni tampoco me pareció que Fahrenheit 451 estuviera a la altura de su reputación. La distopia que denuncia un mundo totalitario y anestesiado por el pan y el circo, en el que la autoridad no quiere librepensadores, y en el que la población ha dejado de leer por propia desidia (¿les suena de algo?) podría haber dado mucho más de sí. El resultado, sin embargo, es una caótica y aburrida historia que si a algo aspira, de manera fallida, es a reproducir los laberintos ideados por Franz Kafka y situarlos en el mundo de 1984 de George Orwell.
Tim Hamilton es un eficaz artesano que gusta de jugar con la expresividad de su dibujo e investigar en los contrastes de luces y sombras, aprovechando las posibilidades de la gama de colores terrosos que utiliza. Pero su estilo no termina de ser todo lo espectacular que pretende, y lo resuelve igual que muchos otros ilustradores de, pongamos, la serie Vértigo. El relato de Bradbury apunta buenos conceptos como el de la sociedad adormecida y manipulada, y el imperio de la apariencia frente al pensamiento, que predicen más de medio siglo antes los males de nuestro tiempo. Pero como obra de reflexión es abstrusa y se queda corta, y aunque el final del camino es grande, el recorrido resulta plomizo. Ustedes pueden sentirse atraídos por esta adaptación de un clásico de la ciencia-ficción pensando que por fin se van a encontrar con una obra en la que tanto el guión como el dibujo van a estar a la altura de sus expectativas. Desgraciadamente a Hamilton le falta brillantez, y Bradbury no consigue hacernos arquear una ceja. Decepción. Eso o he caído en la trampa de esa sociedad presente/futura que Fahrenheit 451 pretende señalar.
7 Comentarios:
Una lastima porque tanto la pelicula como el libro son obras maestras.
saludos
Bradbury consigue con Fahrenheit 451 una de las novelas más bellas de la literatura, no sólo en lo que cuenta (mostrando una sociedad tan anestesiada como la actual) sino en cómo lo hace, en cómo con el lenguaje logra tocar nuestro interior.
¡¡¡¿Cómo que no le gusta Ray Bradbury?!!! Me deja usted de piedra. A mi Bradbury me gusta mucho mucho, aunque uno de mis libros preferidos suyos ande muy lejos de este "Fahrenheit 451". Le recomiendo la lectura de "El vino del estío", una belleza de libro, de lo mejor de Bradbury, sin duda alguna.
Un saludo
Opinable, mucha gente no le gusta R.B. y a mi no me gustan todas. Esta pero, es una de mis favoritas. A menudo he pensado en que libro escogería yo...
La película tiene un tono muy adecuado pero pincha bastante en general, la transformación del bombero en bibliotecario, por llamarlo así, es algo confusa y precipitada, no te sumerge tanto como la novela ni escenifica claramente la ruptura social y todo eso.
En todo caso, sólo estoy hablando del comic. Ni del libro ni de la película.
Yo lo que sé es que la peli de Truffaut es fantástica, aunque muuuuy pasada hoy día. Buena crítica, amigo.
¡Saludos!
Pues confieso que el libro no lo he leído (uno de tantos). La película la vi de pequeño en Pista Libre y me dejó como alucinado por lo rara que me pareció. La revisité no hace mucho y creo que ha perdido con los años (cómo se nota lo que le gustaba Hitchcock a Truffaut)... pero la "idea" de la que parte la película sigue pareciendome original y supongo que algún día me pondré con la novelita.
Un saludito de esos que tanto aborreces, que ya estoy otra vez por aquí.
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