No sé si se habrán dado cuenta, pero a mí me gustan los Beatles. Me gustan mucho. Y si un grupillo decide ponerse un nombre como este, uno no puede por menos que dejarse llevar por la curiosidad que le aflora y pegarle un oído. La música de estos daneses resulta esotérica, pero interesante. Un collage de sonidos generosos en melodía, con una orquestación esplendorosa rayana en la psicodelia británica sesentera, e incluso con los ocasionales toques orientalistas. Eggs es su segundo disco y viene atiborrado de canciones que se deslizan a varias velocidades entre cintas reproducidas al revés cantadas por duendecillos que se han pasado en la barra libre de la fiesta del helio. Enredado en las espirales que profieren Oh No Ono uno se siente como si viviera en la última sección de For the Benefit of Mr. Kite. Metido en un tiovivo en el que suenan canciones extraídas directamente del repertorio de los Oompa-Loompa de la fábrica de chocolate de Willy Wonka. Al final, entre tanto meando sónico y tanto efecto, uno se pasa el tiempo persiguiendo la melodía que hay debajo, y al cabo de sus 50 minutos acaba mareado y exhausto. Ahora, cuando se centran son sublimes. Eggs es toda una experiencia en la que uno debería zambullirse al menos una vez en la vida. La sombra de Animal Collective es alargada.
1 Comentarios:
Me entusiasma "For the benefit of Mr. Kite" y creo que el "Merryweather post pabillion" del colectivo animal es uno de los mejores discos de la temporada pasada, así que he corrido raudo y veloz a hacerme una, ehm, "copia de seguridad" del "Eggs" de Oh No Ono ;)
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