lunes, 8 de marzo de 2010

El tandem

6:30 de la mañana. Salto de la cama. Me gusta levantarme antes de que lo hagan los demás. Necesito ese ratito para mí, para estar sola, para prepararme para un día que no sé a qué hora acabará, y desayunar tranquilamente. No soy nadie sin mi café con leche y mi ducha. Pongo la cafetera y me enfrento con el espejo. Esa cuarentona con la cara hinchada y tumefacta que me mira no soy yo. Esas ojeras no son mias, esas no son mis arrugas. ¿Quién eres tú y qué has hecho con mi cara? ¿Dónde está la chiquilla de instituto que yo era? ¿Se la ha llevado por delante esta vida que llevo? Por cierto, me estoy acordando de que anoche no le dejé la ropa preparada a la niña. ¿Lloverá? Me asomo al balcón. Cada mañana la misma pelea: "Que si no quiero ponerme falda, que si esta camiseta no me gusta..." Le dejo dos mudas encima del sofá, y las botas de agua por si acaso. Las 7:00. Se me ha enfriado el café. Salgo de la ducha y me siento con el pelo aún mojado en el retrete. Rafa entra y pone la radio mientras comienza a enjabonarse la cara y saca la maquinilla de afeitar. Vaya, me ha bajado. ¿Qué día es hoy? Con razón anoche tenía tanta hambre. Me pongo un tampón y meto un puñado en el bolso. Un día de estos tengo que organizármelo, ¿Cómo habré acumulado tanto tiquet del súper? Me enfundo unas braguitas de regla y despierto a los niños. "¿Qué me pongo?", pregunta Carla. No respondo, no tengo ni tiempo ni ganas de discutir tan pronto. Salgo disparada a la cocina a prepararles el almuerzo. ¿Qué les puse ayer? Jamón de York. Hoy tendrá que volver a ser jamón de York. A ver si esta tarde puedo ir a comprar. Meto dos vasos de leche en el microondas. 7:15 y aún no me he vestido. Camino de mi cuarto les grito: "¿Habeis preparado la mochila? ¿Las fichas? ¿El estuche? La leche ya está caliente y el almuerzo está encima del banco de la cocina, que no se os olvide". Rafa sale corriendo por la puerta. "¿No desayunas?" "No, ya tomaré algo en el trabajo, que pierdo el metro". Las 7:30 y ya no llego. Tengo que ponerle gasolina al coche, no me he pintado y no me he secado el pelo. Dejo a los niños en la esquina del colegio. El pequeño se queja, como siempre. Le digo a su hermana que cuide de él. En la gasolinera pongo Super 95. 40 euros y ya tengo para el resto de la semana. Lo que va delante, va delante. Saco el eyeliner e intento hacer el milagrito en el espejo del retrovisor. No sé qué hacer con este pelo y no voy a llegar a las 8:00 ni de coña. Vaya tráfico. Tendré que avisar al jefe de que no llego. Saco el móvil y llamo a Tere. Tere es mi compañera y nos llevamos de maravilla. También es una chica jovencita y monísima con el culito más pequeñín que he visto nunca. "Buenos días, Tere, perdona. Dile a Luís que estoy en un atasco, que llego más tarde". Ya veremos la cara que me pone cuando llegue. El mes pasado ya me dio un toque. Una furgoneta blanca cargada de trabajadores pasa por mi lado haciendo sonar el claxon todo lo que puede. Menuda pitada. El tipo que conduce, hecho un energúmeno, berrea algo desde la ventanilla que no consigo oir. No hace falta. Lo leo en sus labios: "¡Mujer tenías que ser!" Mis tripas se quejan. No he desayunado y no me he acordado de preparme almuerzo para mí. A las 8:15 llamo a Rafa. "Voy a llegar 20 minutos tarde y tendré que quedarme a recuperarlos. Es preciso que recojas a los niños y los lleves a inglés". "No puedo, tengo trabajo". Tiene trabajo. Vale. Y yo no. Como siempre, tengo la solución. Vuelvo a marcar el teléfono. "Mamá, te necesito..."

6 Comentarios:

David dijo...

Yo también tengo una mujer en mi interior desde que le escuché a Miguel Bosé que tenía él una también.
Muy majo el editorial. Lo del culito más pequeñín.. No sé, que te lo digan las lectoras del blog, hace salir el ¿hombre? que hay en mí.
Un saludo.
PD: Sin coñas. Está muy bien. Eso de no reconocerse en el espejo me ha recordado a lo de ¿Sigo siendo yo? que escribí en mi blog.

Francisco Casoledo dijo...

Te felicito, Nemo, un post excelente, la mejor manera de entender al otro es ponerse en su lugar. Además está muy ajustado a la realidad de la mayoría de mujeres, y a los pensamientos que, en efecto, deben pasar por su cabeza cada mañana.
Llevo bastante atrasada la nemopedia y veo que está llena de comics y discos interesantes. Sobre todo en el caso de los primeros no conozco demasiado y sin embargo me gustan mucho, así que esta semana me pondré al día y seguiré alguna de tus recomendaciones. Sigue escribiendo. Saludos.

María dijo...

Muy bueno el post.
Podría estar escrito por una invitada a tu blog.
Buena empatía.

Anónimo dijo...

La verdad es qué te veo la cara y no hay duda de qué eres un hombre, pero reflejas la realidad de la mayoría de muujeres cómo si fueses una de ellas. Tómatelo cómo un piropo. Si los hombres vieran lo que tú has visto, el tandem funcionaría y los divorcios bajarían. Gracias por tu empatía, Nemo.

Mar dijo...

Gracias Nemo. Nosotras ya lo hicimos el siglo pasado, ¿quién nos mandaría a nosotras?
Ojalá muchos hombres se pusieran en nuestros zapatos como has hecho tú, o quizás no, y eso significaría que las mujeres no tendríamos que reivindicar ¡IGUALDAD!.

Quiero pensar que habrá un mañana en que la sociedad nos RESPETARÁ en nuestra decisión de trabajar y ser madres.
Quiero pensar que sólo habrá "personas" que decidan su destino en LIBERTAD.

Lo de "tándem" me ha parecido una metáfora perfecta, aunque no olvidemos que nos quedan otras batallas por lidiar fuera de nuestro hogar: igualdad de salario, igualdad de oportunidades...

Chapeau!
Mar

WODEHOUSE dijo...

Mis mañanas calcadas. Hoy he ido al médico a por la receta del Lexatin, me quedé sin él y estuve soñando toda la noche con relojes, toda mi casa llena de relojes a diferentes horas y yo recorriendo las habitaciones para averiguar cual era la hora.
Me levanto a las 6,30, hago unos filetes de pollo empanados y un puré de verdura en la olla rápida. Friego lo de la cena. mientras desayunan los niños, me visto y me pinto, me acicalo, me ducho la noche anterior porque no tengo tiempo de hacerlo y además me ayuda a dormir. Me doy unos retoques de secador y me peino. La ropa la preparo la noche anterior.
Vuelvo a la cocina y friego el desayuno de los demás, saco la basura, limpio los zapatos de los niños.
Preparo los bocatas del recreo.
Peino a la niñas las trenzas.
No es por criticar, mi marido es un solazo, pero en todo ese tiempo, ha estado en "Su" baño casi una hora haciendo sudocus, algo de gimnasia y acicalándose.
Por la tarde ahora son las siete, empiezo a cocinar para la cena, dejo el ordenador ya, mientras estoy aquí, vigilo los deberes. lo malo es que la semana que viene empiezo a trabajar tambien por las tardes, de 4 a 7 y no sé si suicidarme.

Gracias por el post, ver que somos todas iguales me consuela mucho. A veces una cree que es la única pardilla del lugar. ;)
De todos modos estos años son los más dificiles, hasta que los niños sean más mayores...
Los domingos por la tarde es el único rato que tengo para explayarme y lo necesito para ir a ver a mi madre, hace un año y poco que mi padre nos dejó, sin esperarlo. Aún no lo creeemos.