Si echan de menos aquella ambientación directamente sacada de las novelas góticas tan populares durante el romanticismo, y que usualmente asociabamos con la temática vampírica antes de la llegada de los lánguidos adolescentes de Crepúsculo, El Príncipe de la Noche es un comic que les devolverá de cabeza a las películas en technicolor de Christopher Lee y Peter Cushing rodadas para la Hammer británica. Este es un título que, ya desde su mismo encabezamiento, cumple con todos los requisitos clásicos del género. Protagonizado por el necesario monstruo cruel, sensual y seductor, no falta el cazador de vampiros que roza el fanatismo, ni se olvida de la justa y generosa dosis de sexo softcore. Yves Swolfs, autor de Durango, construye con este comic un relato que goza de sus habituales virtudes, pero también padece de los defectos que acostumbra. Un dibujo monumental y detallado, de grandes paisajes y arquitectura impresionante, pero con personajes un tanto envarados y, en un recurso tan querido por la BD, con el rostro de actores tan conocidos como Jean Gabin y Alain Delon. El guión, por su parte, también presenta algunas inconsistencias y un texto en ocasiones redundante, lastrado con convencionalismos, que acaba por resultar recargado. Sin embargo cuenta una historia a la vieja usanza, trepidante y repleta de intriga, que se disfruta desde la primera página.
Vladimir Kergan, El Príncipe de la Noche, es un vampiro que es implacablemente perseguido generación tras generación por los primogénitos de la familia Rougemont, a los que va derrotando sucesivamente en cada encuentro. Los Rougemont tampoco son los típicos héroes. Son personajes llenos de matices grises, con un lado cruel y sanguinario, que viven torturados por una antigua maldición. La historia comienza en la Edad Media y se extiende hasta los años 30 del siglo pasado. Al relato de los acontecimientos no le falta ni un cliché y, a pesar del excelente dibujo y de la interesante técnica narrativa, con contínuos flashbacks que trasladan la acción a diferentes momentos históricos, adolece de los citados deslices narrativos que en los últimos capítulos de la saga consiguen convertir la trama en una alargada sucesión de tópicos manoseados en los que no hay apenas sorpresas. Así, El Príncipe de la Noche, si bien es un comic muy estimable en una línea de lo más tradicional, carga con un perfil excesivamente rígido que a la larga acaba dejándolo en un mero divertimento intrascendente a lo largo de cuyas 300 páginas siempre pasa lo que uno espera que vaya a pasar. Si les apetece una lectura de evasión, nada realista, y no buscan ni un gran mensaje ni visos de originalidad, pueden dejarse llevar por el mundo de fantasía y aventura de Swolfs. Ni más ni menos.
5 Comentarios:
Yo disfruté muchísimo con la lectura de este tomo maravillosamente dibujado y con una historia que, como bien señalas, es previsible y poco original, pero que está muy bien construida.
Iba a decir lo mismo que ya ha dicho Etrigan...
Poco original si, pero no por ello aburrido ;)
Un saludo.
Yo me lo pasé estupendamente
Lo dicho, un rato de entrenimiento y pasartelo bien de los que nunca deben faltar en toda lectura comiquera.
Saludos
Ciertamente satisfactorio, pena que coja este chupasangres por banda a los que todos sabemos y que ellas conocen más...
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