martes, 16 de marzo de 2010

Alicia en el País de las Maravillas

A la vista de que la tan cacareada adaptación de Tim Burton de Alicia en el País de las Maravillas está al caer, quien más quien menos se ha puesto a elucubrar para sacar a la calle su propia versión del clásico de Lewis Carroll. La primera que nos llega es esta edición cuidada al detalle con la que se adelanta Glénat. Con una presentación impecable y un bellísimo trazo a cargo de Xavier Collette, muestra a una Alicia bastante diferente a la imagen popular que se tiene de ella cimentada en las ilustraciones de Sir John Tenniel y posteriormente los edulcorados dibujos de la factoría Disney. Uno no puede evitar al mirar este lujoso libro que le vengan a la mente las portadas que hiciese David McKean para Sandman. Al fin y al cabo ambos comics recrean un mundo de ensueño que no está tan lejano el uno del otro. El guión de David Chauvel resulta encantador y es un reflejo del surrealista humor de Carroll y los paisajes oníricos creados por el escritor. Para disfrutar de toda esta imaginación desbordada ni siquiera hace falta volver a ser niño, pues "seguro que cuando seas mayor seguirás teniendo el corazón de un niño. A tu alrededor se reunirán una multitud de niños con los ojos brillantes y ávidos, para escuchar tus extraordinarias historias... y, quizás, una sea este sueño sobre El País de las Maravillas". Todo un canto a los fabuladores. Si usted sigue teniendo a su Alicia dentro, este es un libro en el podrá recrearse durante horas.

3 Comentarios:

Mr. Lombreeze dijo...

Tienes un blog muy interesante. Te enlazo y nos leemos.

Nemo Nadir dijo...

Muchas gracias. Debo decir que yo ya conocía el tuyo y te he leído con asiduidad.

Valaingaur dijo...

Todo el mundo se empeña en hacer adaptaciones de Alicia...

A mi el comic que reseñas me ha gustado, sí, y la adptación es buena, y los dibujos transmiten mucha fuerza...

Pero desde que leí Alicia (las dos partes, 'Alicia en el país de las maravillas' y 'A través del espejo') en su versión original en inglés... ninguna adaptación podrá llenarme.