lunes 31 de agosto de 2009

Vida en otro Planeta de Will Eisner

Life on Another Planet, la novela gráfica del maestro inventor del término, Will Eisner, acaba de ser reeditada por la editorial americana W.W. Norton & Co. en los Estados Unidos. Es todo un gustazo tener este tomo entre las manos y poder volver a releerlo pues, desde que fuera publicado por entregas en la revista Creepy de Josep Toutain, ha permanecido inédito en forma de libro en nuestro país.

A raíz de que en un observatorio astronómico norteamericano se reciba una señal del espacio exterior en forma de código que revela una forma de vida inteligente extraterrestre, se desencadena un terremoto de reacciones dentro de la sociedad científica y política mundial. Pero no se trata de una reunión de urgencia de la ONU para ver cómo enfrentarse a este acontecimiento magno para la historia de la humanidad. A lo que asistimos es a ocultaciones y tejemanejes por parte de dirigentes de primera y de quinta fila, dictatorzuelos, gangsters, espías y pillos de toda condición, que usan la información y se despedazan unos a otros para utilizarla en su propio beneficio. Personajes que en muchos casos remiten a sus modelos reales, y el lector puede pasar un rato entretenido descubriendo quién es quién.

Eisner utiliza los códigos del relato de ciencia-ficción como marco para centrarse en dos de sus obsesiones principales: la reflexión sobre la condición humana y la experimentación estructural y formal. Esta obra nos recuerda a su Spirit por la mezcla de géneros, la ambientación entre penumbras que remite al cine negro, y el análisis de caracteres. Pero se trata de un trabajo mucho más duro y desesperanzado. Incluso su protagonista (aunque es esta una obra que podríamos llamar coral) un científico en principio ingenuo, es una especie de Denny Colt sin antifaz. Este personaje es el único que ve la ocasión del primer contacto con inteligencia extraterrestre como una oportunidad para dar un paso adelante para la humanidad, como la antesala a un mundo mejor. Para el resto de personajes es sólo una forma de conseguir sus mezquinos y egoistas fines: mayor poder, más dinero. Sin importar los medios que se utilicen para ello, sean estos la violencia extrema, el engaño masivo, o el sexo como forma de manipulción.

Esta supuesta historia de ciencia-ficción es en realidad una sátira política y de la estupidez humana en la que en ningún momento aparecen los extraterrestres. En el fondo, a nadie le interesan. Para el autor no son más que una forma de retratar una sociedad corrupta, para sus personajes son un medio para lograr un fin egoista, y a los lectores ya no les importa sino el ver cómo se desenmañará la compleja trama de ambiciones y engaños en la que se ven envueltos todos los personajes. Eisner recurre a caracterizaciones complejas, aferradas a los modelos del género, pero rehuyendo los tópicos. Un asesino a sueldo simpático, un héroe dispuesto a tragarse sus escrúpulos, y en definitiva, personajes con luces y sombras, cargados de matices. El autor no tiene esperanza en el ser humano, sabe que todo aquello que toque lo va a pervertir y opta por no dar segundas oportunidades.

El maestro rompe los moldes de la página, se salta la estructura de la viñeta y sus márgenes. Cualquier línea vale para enmarcar una escena. Los encuadres no dejan de ser en ningún momento inusitados. Desarrolla con destreza acciones paralelas en la misma página. Describe elipsis sin que apenas seamos conscientes. Revuelve la narración sin que por esta complejidad formal se pierda el hilo discursivo ni la coherencia. Con ojo certero y pluma afilada, Eisner ha escrito una lúcida sátira sobre el ser humano. Una sátira con moraleja, porque Will Eisner es, en definitiva, y estoy de acuerdo en eso con Rafael Marín, un moralista. Como todos los grandes satíricos.

Integral de Les Tours de Bois-Maury

La Glénat franco-belga anuncia la publicación el próximo 16 de septiembre de un integral a gran tamaño, el mismo que el Comanche de Planeta, con los diez primeros volúmenes de la obra maestra de Hermann Las Torres de Bois-Maury. El tomo constará de 496 páginas y cuesta 120€. Ahora sólo falta esperar a que alguien se decida a editarlo en España.

domingo 30 de agosto de 2009

¿Alguien más espera esto?

La editorial La Cúpula anuncia la publicación el próximo 23 de octubre de El Génesis, una fiel adaptación del primer libro de La Biblia, por Robert Crumb.

El Conan que viene

La frenética actividad de Dark Horse con respecto a los personajes salidos de la pluma de Robert E. Howard no para. Tras Solomon Kane y Kull, esta vez le toca el turno a su cabecera estrella: Conan. Esta editorial americana se hizo con los derechos del personaje tras varias décadas en manos de Marvel y se ha dedicado a renovarlo y revitalizarlo con la vista puesta en las fuentes originales, esto es, los relatos originales de Howard, y ha recibido por ello el aplauso de los aficionados. Philip Simon, director de la publicación, ha revelado sus planes para el futuro en lo tocante a la salida de nuevos colecciones alrededor del mundo del bárbaro cimmerio. La noticia más polémica se centra en la reedición en dos tomos de los números de Conan the Barbarian ilustrados por la mano de Barry Windor-Smith en Marvel. Esta vez prometen respetar el color original. Si bien muchos seguidores quedaron satisfechos con la remasterización del color en Las Crónicas de Conan, otros arguyen que el dibujo perdió personalidad y mucho del arte en las líneas de Smith quedaron tapadas por el recoloreado. En realidad, el sueño húmedo de los fans del dibujante británico sería que se publicasen sus lápices originales para Conan sin las tropelías realizadas por sus entintadores en los 70. Seguramente es pedir un imposible.


Con lo que respecta a la producción original de Dark Horse, se continúa con la narración cronológica de la vida de Conan en la serie principal a cargo de Timothy Truman y Tomás Giorello, asistidos por el colorista José Villarrubia. Tras adaptar la novela de Howard Black Colossus, va a haber unos números de transición hasta que se recree su interpretación de otro de los relatos del autor de Conan. En este caso, Iron Shadows in the Moon. Simon planea utilizar estos episodios transitorios entre un arco argumental y otro para introducir nuevos ilustradores en la serie, como será el caso del veterano Joe Kubert, quien dibuja al personaje por primera vez. También el guionista actual de Conan, Tim Truman, conocido por La Leyenda de Grimjack, se hará cargo de algún que otro episodio. En lo que resta de año y durante 2010 hay también planes para publicar historias fuera de continuidad. El primer ejemplo de esto será el one-shot, que efectuará en breve Paul Lee, habitual dibujante de la casa para las historias en las que se presenta a un cuarentón y ya coronado cimmerio. Otro proyecto estrella es la miniserie The Weight of the Crown, a cargo de Darick Robertson, responsable de series tan provocativas como Transmetropolitan y The Boys. A la gente de Dark Horse parece que les hierve la cabeza con ideas. Y por ahora no lo están haciendo nada mal.

sábado 29 de agosto de 2009

Peter Petrake o el James Bond Pop Art

El Cronista hoy es feliz. La editorial El Patito anuncia la publicación para el próximo octubre de Peter Petrake de Miguel Calatayud, una obra maestra del comic patrio, cruce entre 007 y Yellow Submarine. Esperamos que el episiodio Pop Carrusel, que quedó incompleto por la cancelación de la revista Trinca, sea recuperado en su totalidad.

Dylan, navideño, y los Gallagher, enfurruñados

Bob Dylan vuelve a casa por Navidad con un disco de villancicos de toda la vida, Christmas in the Heart. Parece que no tuvo bastante con aterrar a los niños con su versión de This Old Man para el recopilatorio For Our Children. Eso sí, los royalties serán donados a la organización benéfica Feeding America. Si los hay. Por otra parte, alentado por tanto espíritu de amor, Noel Gallagher anuncia en su web que se va de Oasis. Otra vez. Su hermano Liam y él no se soportan. Otra vez. Esperamos su disco en solitario. Otra vez. Puede que no sea tan bueno como desearíamos que fuera. Otra... erm... ummm...

Señor Mostaza

Sí, ya sé que es un poco tarde, pero hay que decirlo ahora y repetirlo porque no ha sido lo bastante conocido. El mejor disco de 2008 lo grabó un grupo español, Señor Mostaza. Enfundado en una bonita portada deudora de Super Furry Animals, Somos Poco Prácticos es la continuación perfecta de su también absolutamente recomendable anterior disco de 2004, Mundo Interior.

Desde Valencia, Luis Prado, un tipo con talento y divertido, que en directo igual versionea a David Bowie que a John Travolta y Olivia Newton-John, desgrana melodías cargadas de guiños tanto al power pop de Badfinger y el mejor Todd Rundgren, como a Vainica Doble y Randy Newman. Todo ello salpicado de detalles que nos remiten a la ELO, Ben Folds, el ragtime y, claro, los últimos Beatles y el primer McCartney.

Guiado por su piano de tintes honky-tonk y unas armonías vocales clásicas, Prado escribe con pulso sensible y voz versátil letras costumbristas, ingeniosas e inteligentes, que señalan a una generación, la que creció entre los 70 y los 80. Su música es puro pop clásico sin mayores pretensiones, pero es evidente que sabe el terreno que pisa y que su discoteca está bien forrada. Se rodea además de un elenco de grandes músicos. Los integrantes de su banda colaboran con M Clan y pertenecen a un colectivo que engloba y se entrecruza con Malcolm Scarpa, Serpentina y Caballero Reynaldo.

Este es su tercer album como Señor Mostaza, antes sacó a la calle otros tres como The Flauters, ahora inencontrables (por favor, Señor, por favor, necesito esa música ¿no la tiene nadie?) y su magia y su encanto residen en esas letras aparentemente naturales, pero con mucho trabajo de fondo; sus melodías, que suenan a algo conocido y a la vez son absolutamente originales; su sentido del humor y unas interpretaciones fantásticas timbradas de virtuosismo vocal e instrumental.

Somos Poco Prácticos, al igual que Mundo Interior, sólo patina al final, cuando Prado endurece su discurso y abandona la sutileza. Su mensaje se hace demasiado obvio y su rabia se destila en la música, pero pierde el sentido del humor y sus juegos de palabras fallan la diana de largo. No me adoctrine, por favor. Aunque ese es un problema menor cuando se entrega un trabajo de tantos kilates.

Locke And Key 1

De la mano de Panini Comics y precedido de dos nominaciones a los premios Eisner, nos llega el volumen 1 de Locke & Key, obra de Joe Hill, hijo de Stephen King y autor de la exitosa novela de terror El Traje del Muerto, y del dibujante Gabriel Rodríguez. Locke & Key nos relata la tragedia de una familia destrozada por el asesinato del padre y su intento de sobreponerse alejados en un inquietante caserón familiar lleno de puertas. A partir de ahí se suceden los fenómenos extraños enmarcados en una trama enrevesada, llena de juegos de paralelismos y espejos, pero lúcidamente narrada. El guionista juega con el lector presentando multitud de pequeños detalles y guiños que no sólo enriquecen la trama, sino que lo hacen a la vez más disfrutable.

Intrigante y absorbente, con una estructura salpicada de flashbacks que lo hace muy atractivo y eficaz, Locke & Key posee todas las características de los comics modernos. Su principal virtud reside en un guionista con oficio que sabe bien lo que quiere contarnos y cómo lo quiere contar. Hill no se arredra al entrar en los tópicos del género porque es esto precisamente lo que busca, un comic de género, de terror. Tenemos así al psicópata traumatizado por la sociedad, la casa encantada y el fantasma que escribe "ayúdame", tantas veces vistos antes. Pero el autor sabe llevarlos por caminos imprevistos y llenos de sorpresa que nos impelen a seguir leyendo entre fascinados y horrorizados.

Se revela así Joe Hill como otro de esos guionista-estrella del comic estadounidense actual, que por sí solos son capaces de sustentar una publicación. Y es que, mientras la calidad de los argumentos y la excelencia en las historias que de unos años a esta parte vamos leyendo en la historieta norteamericana nos están dando largas horas de satisfacción, parece que no surjan dibujantes equiparables, no ya a estos escritores, sino a los dibujantes que han marcado a fuego sus nombres en la historia del comic. Nos preguntamos cuántos de estos dibujantes no serán más que una nota a pie de página en futuras enciclopedias.

Gabriel Rodríguez es un ejemplo típico de estos dibujantes de nueva hornada. Su trabajo es técnicamente impecable, brillante en la composición, con un dominio total de la narrativa y los encuadres. Es un tipo que, sin duda, sabe dibujar. Pero también está absolutamente desprovisto de originalidad y personalidad. Su dibujo, como tantos otros hoy en día, está excesivamente influído por la estética del manga y recae en una fastidiosa tendencia a la caricatura, muy poco apropiada para el tema que está tratando. Al igual que me habría gustado ver Los Muertos Vivientes, la obra de Robert Kirkman, ilustrada por Berni Wrightson, no puedo por más que soñar con cómo habría plasmado este guión, pongamos por caso, Hermann Huppen. Tal vez los picados y contrapicados no hubieran sido tan arriesgados, pero estos personajes que ahora vemos dotados de vida (sí, digamoslo de una vez, Rodríguez hace una labor muy competente, no le restemos méritos) tendrían también alma. No ayuda tampoco este latoso color infográfico que se ha instalado en el comic de hoy, y que tiende a homogeneizar trabajos, haciendo que muchas veces no distingas a un dibujante de otro. Parece que este es el look de principios de siglo, pero empieza a aburrir.

Locke & Key es un producto típicamente americano, lleno de personajes desquiciados y situaciones horribles, con matones de instituto y tarados que en cualquier momento pueden entrar a tiros en una cafetería y disparar a todo lo que se mueva, que recrea en la violencia de todo tipo. A pesar de ser un relato de género fantástico, es real como la vida misma, y lo que nos asusta es precisamente que este horror nos divierte. No es una obra maestra, es sólo un relato entretenido, que engancha y que te deja con ganas de saber qué pasará después, cómo se desenmañará el ovillo. Aunque sospechas que el final te va a dejar con más preguntas que al comienzo.

viernes 28 de agosto de 2009

Conan the Barbarian de Barry (Windsor-) Smith

Y más de Dark Horse. La editorial norteamericana anuncia para enero de 2010 la publicación de dos lujosos libros en tapa dura con toda la producción de Mr. Smith para Marvel Comics de Conan the Barbarian en los años 70. Incluye las portadas originales y el color restaurado respetando la paleta original. El primer tomo comprende 200 páginas y con un tamaño comic-book, es decir, igual que la serie en curso Las Crónicas de Conan, la cosa se dispara a 50$. No apto para corazones débiles. Sólo para fieles devotos.

Solomon Kane

La editorial norteamericana Dark Horse sigue dándonos alegrías. Tras recuperar y redignificar el personaje de Conan el Bárbaro, ahora rescata otra figura surgida de la pluma del escritor de Texas, Robert E. Howard. Solomon Kane, el vengador puritano que vio la luz por primera vez en las páginas de la revista pulp Weird Tales, comenzó a ser adaptado para el comic por Marvel a raíz de la popularidad del bárbaro cimmerio, pero nunca alcanzó las cotas de su predecesor. A pesar de ser una creación realmente original e interesante, en España siempre fue un personaje desconocido, maltratado por unas reproducciones pésimas, masacrado por rotulaciones patosas y con varias aventuras clásicas incluso inéditas.

Ahora Dark Horse, siguiendo su línea de fidelidad absoluta a la fuente original de los personajes de Howard, ha publicado una miniserie, The Castle of the Devil, que adapta un fragmento inacabado del escritor fallecido en 1936. Recopilada en un bonito tomo, presenta una nueva versión de Solomon Kane más oscura y opresiva si cabe, con unos personajes bien definidos y una ambientación plenamente lograda a cargo de Scott Allie y Mario Guevara. Todavía quedan aspectos narrativos por pulir, pero tienen un voto de confianza asegurado ante el anuncio de una segunda miniserie en un futuro próximo.

Aunque lo jugoso de verdad reside en el libro tipo guía telefónica que ha sacado la editorial recopilando absolutamente todo el material en blanco y negro de Solomon Kane publicado originalmente por Marvel en las páginas de The Savage Sword of Conan, Dracula Lives, Monsters Unleashed, Kull and the Barbarians y Marvel Preview. Más de 400 páginas enfundadas en una fea portada (tampoco podían escoger otra) y repletas de artículos, pin-ups y relatos ilustrados, entre otros, por Pablo Marcos, Howard Chaykin, Neal Adams y el definitivo David Wenzel. Este último dibujante, inspirándose en los retablos contemporáneos de Kane, y con obvias deudas a Arthur Rackham, daría al puritano su imagen más duradera y representativa, mostrando un personaje icónico, sobrio y austero. El estilo de Wenzel iría evolucionando y mejorando a pasos agigantados desde Blades of the Brotherhood, pasando por las aventuras africanas de Moon of Skulls hasta llegar a la fantástica, e inédita en España, adaptación de The One Black Stain. Es este tomo, por tanto, todo un festín para el aficionado y una retibución que ya se hacía esperar.

Anuncia, además, Dark Horse un segundo tomo para finales de año en el que publicará esta vez el material original en color de todo el Solomon Kane de Marvel. No tan necesario como este en blanco y negro, pero aún así interesante. Todo ello arropado por el próximo estreno de la película sobre el personaje, de la que ya corren por la web carteles e imágenes diversos. Tengo bastante prevención ante este estreno, pues a pesar de que no tiene mal aspecto, los argumentos que se pueden leer no se aproximan lo suficiente al espíritu del Solomon Kane creado por Robert E. Howard. Tampoco puedo decir que me gusten las adaptaciones de comics llevadas a la pantalla, en las que los argumentos se simplifican, los personajes se muestran planos y todo pierde dimensión en una búsqueda de popularizar los temas y presentarlos al gran público en papillas multilacteadas de fácil digestión. Sin embargo, estaremos atentos. Tal vez el puritano todavía nos tenga reservada alguna sorpresa.

jueves 27 de agosto de 2009

El Mejor Comic de la Historia

Me gustan las librerías de comics. Me gusta pasear por ellas los viernes por la tarde, preludio a una velada en la que prepararé algo especial para cenar y me perderé en algún libro, alguna película. En esas visitas he oído de pasada muchas conversaciones frikis, todos hemos sido testigos de (¡y participantes en!) más de una. No hace mucho, un cliente en mi librería favorita preguntaba por "el mejor comic de la historia". El dependiente se quedó perplejo. Yo, sin embargo, tenía la respuesta inmediata, no tenía ninguna duda.

Hastiado de Tarzan, cansado de argumentos pueriles y de situaciones inverosímiles, Harold Foster estaba decidido a llevar a cabo su propia creación: Arn, Son of Thane. Una pequeña conversación con su futuro editor propició un cambio de título, y así el proyecto quedó inmortalizado para la posteridad como Prince Valiant, o como lo hemos conocido por estos pagos, El Príncipe Valiente. El 13 de febrero de 1937 apareció en los periódicos de Estados Unidos la primera plancha dominical de esta serie necesaria que se prolongó, semana a semana, de mano de su creador durante más de tres décadas y que quedó luego, ay, en manos de sus sucesores. En ella Foster no sólo dibujó las más bellas ilustraciones que se hayan plasmado jamás en el mundo de la historieta, sino que nos dio un mundo lleno de personajes entrañables e inolvidables, situaciones heroicas y ridículas, y lo dotó de carne y alma. Recreó, en definitiva, la vida misma. Prince Valiant es un comic donde los personajes crecen y evolucionan, pierden y desaparecen, mueren y no resucitan. Muestra crueldad y penas, y muestra también placeres y alegrías. Foster sin duda se inspiró en su amor por la naturaleza y la aventura, con una mirada compasiva, pero no exenta de ironía, hacia el ser humano. En Príncipe Valiente el texto se complementa a la perfección con el dibujo, lo matiza, le da sentido, lo contradice a veces. Pues si Foster es un maestro del dibujo, como guionista y fabulador no tiene parangón.

Encuadrada dentro de las leyendas artúricas, pero sin respetar plenamente el concepto, Prince Valiant cuenta la historia de un muchacho, hijo del exiliado rey de Thule, que abandona los pantanos de Inglaterra donde está su nuevo hogar con la ambición de ser un caballero de la Tabla Redonda del Rey Arturo tras la caída del Imperio Romano. Al principio Foster incluye pasajes mágicos que paulatinamente desechará más tarde, pues no es esta una obra cargada con los tópicos del género. Aquí el héroe no es el más fuerte, no se prolonga por siempre su intento de calzarse las espuelas de caballero, ni tendrá una novia eterna que le seguirá a donde vaya. Cada fan tiene sus páginas favoritas, el periplo por el Mediterráneo, el viaje al nuevo mundo, pero para mí la cumbre siempre estará entre las planchas 19 y 172. Es decir, desde que Val llega a Camelot hasta que su ejército derrota a los hunos.

La penúltima publicación en España corresponde a Planeta en una edición infame. Fantagraphics acaba de publicar el primer tomo de lo que es, hasta la fecha, la mejor edición en color que se ha hecho nunca del personaje. Ahora bien, para los paladares más exquisitos, para los verdaderos amantes del arte, la edición definitiva es, sin duda, la que está llevando a cabo Manuel Caldas a través de la editorial Libros de Papel, con una primorosa restauración llena de amor y en blanco y negro de las líneas perfectas del maestro canadiense. Con seis tomos editados hasta la fecha y a razón de dos años por tomo, Manuel Caldas ha publicado heroicamente hasta el año 1948 de la serie y sigue luchando por llevar adelante su edición. Se puede comprar exclusivamente por correo, llega en un embalaje meticuloso y se puede solicitar en la página del editor: manuelcaldas.com Un ejemplo paradigmático de cómo deberían ser editados todos los clásicos. Este post es un homenaje a su trabajo. Adelante, Maestro, todo mi ánimo y apoyo están con usted.

Primer Parte de Guerra

Uno más en la jungla. Uno más que exhibe sus obsesiones, sus manías, sus filias y sus fobias. Una voz más que clama, como los predicadores subidos a un cubo en el parque, sin saber si le oye alguien. Desde aquí presentaré esas pequeñas cosas que aparecen como islas de felicidad entre el marasmo cotidiano. Podría organizarlas según los siete pecados capitales, podría hacerlo a través de los cinco sentidos, pero símplemente hablaré de música, de comic, de cine. De clásicos y de novedades, de aquellas cosas que, alguna vez, nos tocaron con un dedo. Esto tiene algo de onanismo exhibicionista. El camino comienza con el primer paso...